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FIFA y salud femenina: cuál es la oportunidad que se juega en Brasil 2027

Yesica Méndez Fundadora y CEO de FemTech Latam

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Las mujeres más medidas del planeta en los próximos años no van a salir de un hospital ni de un ensayo clínico: van a salir de una cancha de fútbol.

16 Agosto de 2026 05.30

En junio, la FIFA lanzó su Proyecto de Salud Femenina y, para justificarlo, puso sobre la mesa un número que la incomoda: de cada 100 estudios de ciencias del deporte publicados entre 2014 y 2020, apenas seis se centraron exclusivamente en mujeres. Además, de un total de 5.261 investigaciones, dos de cada tres personas estudiadas fueron varones. Eso quiere decir que, durante décadas, las futbolistas (así como las tenistas, nadadoras, atletas y muchas más) entrenaron, se lesionaron y se recuperaron según manuales escritos para un cuerpo que no era el suyo.

A esta altura, el dato en sí no es novedad. Lo que llama la atención es quién lo señala: no un ministerio de salud ni una farmacéutica, sino la entidad que gobierna el fútbol a nivel mundial. Y su respuesta ha sido muy concreta: 30 módulos de formación revisados por pares sobre 13 temas (incluyendo fisiología, ciclo menstrual, salud pélvica, sueño, recuperación y prevención de lesiones), abiertos y gratuitos para sus 211 federaciones. 

Así, la FIFA empezó a producir conocimiento donde no lo había. Por ejemplo, ahora sabemos que, en el Mundial 2019, la selección campeona de Estados Unidos ajustó el entrenamiento, el descanso y la nutrición según la fase del ciclo de cada jugadora, con una app de seguimiento: el ciclo dejó de ser un tabú para convertirse en una variable de rendimiento. Y que se reinventó algo tan básico como los botines: durante décadas se diseñaron sobre el pie masculino, y a las mujeres se les daba el mismo modelo achicado y pintado de rosa, hasta que una empresa australiana empezó a fabricarlos para la anatomía del pie femenino.

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Las FemTech captan apenas el 3% del financiamiento en salud digital.

Hoy, una atleta de elite es el cuerpo femenino más monitoreado que existe: sensores, GPS, controles hormonales, seguimiento del sueño y de la carga, temporada tras temporada. Exactamente la clase de dato longitudinal y sexo-específico que la industria de la salud nunca logró generar. Increíblemente, mientras la medicina todavía discute si conviene separar los resultados por sexo (o segregarlos, para ponerlo en otras palabras), el deporte de alto rendimiento ya tiene su propio laboratorio funcionando.

Esa evidencia es precisamente lo que falta en el resto de la salud femenina, y su ausencia es el cuello de botella que explica por qué la inversión no llega. Un dato del McKinsey Health Institute lo muestra sin anestesia: la adenomiosis (la condición hermana de la endometriosis) afecta a cientos de millones de mujeres, pero recibió apenas dos subsidios de investigación de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Sin datos que la dimensionen, la salud femenina se subestima como mercado, y por eso las FemTech captan apenas el 3% del financiamiento en salud digital.

Ahora, el fútbol podría cambiar la ecuación. Un Mundial concentra atención a una escala que ninguna campaña sanitaria puede comprar y, en 2027, esa maquinaria se encenderá por primera vez en Sudamérica, en Brasil. Durante semanas, el cuerpo de la mujer atleta (sus lesiones, su fisiología, su rendimiento) va a estar en pantalla, en agenda y, más aún, geográficamente cerca. La salud femenina va a tener la vidriera que nunca tuvo, justo en la región donde, desde FemTech Latam, venimos mapeando categorías enteras que todavía están vacías.

Futbol femenino
Un Mundial concentra atención a una escala que ninguna campaña sanitaria puede comprar y, en 2027, esa maquinaria se encenderá por primera vez en Sudamérica, en Brasil. 

Para un inversor, la lectura debería ser sencilla. La medicina deportiva pensada para el cuerpo de la mujer es una vertical sin capturar, con datos que empiezan a existir y con un evento que generará una demanda visible. Competencia baja, necesidad alta y, ahora, prueba. La combinación que se busca desde hace años.

Sarai Bareman, directora de la División de Fútbol Femenino de la FIFA, lo dijo así: "No se trata de una debilidad, sino de una fortaleza". La parte difícil, admitir el problema y ponerle método, ya la hizo el fútbol. Lo que sigue no depende de la pelota.

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