Los alimentos ecuatorianos son clave para la economía interna y externa del país. Los productores le están apostando a la innovación para mantener su posición como líderes en el mercado global.
La economía del país depende en un 95 % de materias primas, indica un estudio publicado en julio de 2026 por la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés). Eso incluye productos petroleros y no petroleros. El sector más fuerte es agricultura (54 %), seguido de energía (30,8 %) y minería (10,2 %).
En este ranking global de dependencia lo lidera República del Chad, Irak y Papúa Nueva Guinea. Ecuador ocupa el número 25 en el mundo. En América Latina y el Caribe, está tercero después de Guyana y Surinam. El estudio considera a un país como dependiente cuando más del 60 % del valor de sus exportaciones proviene de materias primas.
"El mundo necesita cada vez más alimentos y Ecuador es un foco de alimentos", explica José Antonio Hidalgo, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE). "Países como China urbanizan su territorio cada vez más y se quedan sin tierra para la agricultura. La clave está en generar exportaciones efectivas que cumplan con procesos de seguridad alimentaria y procesos sostenibles".
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) posiciona a Ecuador como el tercer país en la región que más exporta frutas frescas junto a México y Chile. También está entre los países con más ventas exteriores agrícolas junto con Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina.
En el Ranking de las 100 mayores exportadoras de Ecuador 2025, casi el 80 % de las empresas pertenecen a los sectores acuícola y pesquero, cacao y elaborados, banano y plátano, agroindustria y alimentos. El top fue elaborado por la Federación de Exportadores Ecuatorianos (Fedexpor).
En el periodo de 2022 a 2024, los envíos de materia prima totales del país generaron un ingreso promedio de US$ 32.735 millones. De ese monto, el ingreso promedio por ventas de alimentos sumó US$ 15.730 millones, según datos del Banco Central del Ecuador (BCE).
En esos años, dos de las tres principales materias primas más vendidas fueron pescados, crustáceos, moluscos y sus preparaciones (27,8 %) y frutas (12 %), según el estudio de la Unctad.
En la última década, Ecuador se ubicó como un protagonista en el comercio de bienes global. De un exportador destacado de camarón, creció hasta convertirse en el principal proveedor del crustáceo del mundo; en banano también es número 1 en exportaciones, con una cuota de mercado de 28 %; y en conservas de atún es número dos, después de Tailandia.

¿Qué ha pasado con los alimentos?
Los productos líderes en exportaciones han cambiado a través del tiempo. En el pasado, las ventas de petróleo lideraban la balanza comercial en el país. Esta realidad cambió en 2015, cuando los ingresos por exportaciones no petroleras superaron a las petroleras.
La brecha que había estado estrechándose finalmente se cerró. Ese año, las ventas no petroleras generaron US$ 11.668 millones, mientras tanto, las petroleras, solo US$ 6.698 millones, según información del BCE.
La mayoría de los ingresos no petroleros vino de los alimentos. El banano produjo 24,1 %, camarón, 19,5 % y el cacao y elaborados generaron 7 %. Desde entonces, la tendencia sigue.
Actualmente, la diferencia es todavía más marcada. En 2025, los ingresos por exportaciones no petroleras y no mineras rompieron un récord con US$ 25.202 millones con un crecimiento interanual de 16 % frente a 2024, de acuerdo al Central. Los top 4 de productos fueron camarón, cacao y elaborados, banano y plátano y enlatados de pescado que representaron el 76 % del valor exportado.
¿En qué están invirtiendo los exportadores?
Los líderes de estos sectores están invirtiendo en nuevas tecnologías con dos propósitos. El primero es mejorar sus productos y el segundo es mitigar riesgos.
La industria del banano es un buen ejemplo. Entre enero y julio, las exportaciones de banano y plátano generaron ingresos por US$ 2.740 millones, con un crecimiento de 7,5 %, comparado con igual periodo de 2025 según el último reporte del Banco Central. Hoy, el atractivo de los alimentos ecuatorianos en estos mercados se determina por la calidad del producto.
"Creo que la innovación de los sectores alimentarios es mejorar los bienes que ya existen", explica José Antonio Hidalgo. "Está en volver productos como el banano, camarón y cacao más resistentes a las enfermedades. La investigación está en el desarrollo del material genético de la misma fruta".
Profesionales en este sector se están enfocando en aumentar la resistencia de sus productos ante las plagas y cuidarlos de peligros climáticos como el Fenómeno de El Niño. AEBE invirtió en el último año US$1,8 millones para mejorar la bioseguridad en fincas.
Aumentó sus recorridos de campo e inspecciones con drones para prevenir afectaciones. Realizan 1.083 visitas técnicas al año entre sus 254 fincas. Entregan 350 kits de bioseguridad.
Además, están investigando alternativas para hacer al banano más fuerte. Actualmente, introducen microorganismos para fortalecer sus suelos y trabajan con la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa ) para desarrollar variedades de banano Cavendish resistentes al Moko y Fusarium Raza 4, plagas que afectan a los cultivos.
Para este último proyecto cuentan con un financiamiento de US$ 1,5 millones de parte de Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
"El suelo y el clima de Ecuador permiten que el banano tenga mayor durabilidad en perchas y recorra mayor distancia con vida verde", comenta. "Por eso, llegamos al mercado ruso y asiático con buena calidad".
Parte de esta inversión en procesos fitosanitarios, se ha empleado para mantener baja la carga química en su producción."En Ecuador, solo tenemos 22 ciclos de aerofumigación anuales mientras que otros países tienen de 60 a 70", dice el ejecutivo. "Eso nos permite adaptarnos a los requerimientos de mercados como la Unión Europea, Japón o Estados Unidos".
Pero nada es posible si factores como el clima ponen en riesgo a los cultivos.
El Observatorio Estadístico de Banano realiza una inversión anual de US$ 120.000 destinada a su desarrollo de información. Parte de ese financiamiento se destina a su plataforma de clima, que utiliza herramientas como IA y machine learning para monitorear la temperatura, luminosidad y el clima a través de satélites.
"Estos proyectos nos ayudarán a estar listos cuando venga el fenómeno de El Niño", explica Hidalgo. "Así los bananeros podrán tomar medidas como construir muros de contención y drenajes más profundos a tiempo".
Los exportadores de cacao también están dirigiendo capital para posicionarse en el mercado global, pero de manera diferente.
Entre enero y julio, las exportaciones de cacao generaron ingresos de US$ 1.196 millones con una disminución de 54,6 %, en relación con el similar periodo del año pasado, a causa de la caída en la cotización internacional del grano. Aunque estas ventas están en descenso, todavía es el tercer producto agrícola que genera más ingresos.
La Asociación Nacional de Exportadores en Grano e Industriales de Cacao del Ecuador (Anecacao) está invirtiendo en campañas para promover una marca país que ayude a "trascender en el sector," comenta Merlyn Casanova, directora ejecutiva. "Que los consumidores piensen en productos del cacao ecuatoriano como lo hacen en el café de Colombia y el champán de Francia".
Aunque el 90% de todas las exportaciones de cacao en el país todavía son de bienes primarios, según un artículo de Forbes Ecuador de 2024. Productos derivados como el polvo de cacao, los nibs y la manteca continúan creciendo en el exterior. (I)