Hace dos años, el CEO de Replit, Amjad Masad, invitó a Paul Graham, el legendario cofundador de Y Combinator, a su oficina en casa cerca de Palo Alto, California. Allí le mostró un adelanto de un nuevo producto de Replit: un agente de inteligencia artificial capaz de escribir su propio código.
Fue la primera vez que Paul Graham vio lo que más tarde se conoció como vibe coding. “El nombre ni siquiera se había inventado”, recordó.
Mientras el agente empezó a trabajar en la creación de apps, Paul Graham, programador de computadoras desde hace décadas, miró el código casi por reflejo. Amjad Masad lo retó y le dijo que no hacía falta. Sostuvo que el código fuente sería apenas un subproducto sin importancia y que, a partir de ese momento, la programación se haría en inglés, un cambio radical para los ingenieros de software. “Fue alucinante”, contó Paul Graham, uno de los primeros inversores de Replit, en diálogo con Forbes. “Es calvo, tiene barba, y creo que incluso llevaba un suéter negro de cuello alto. Sentí que era un villano de Bond: ‘¡Jajaja! ¡No mires ese código!’”, completó.
Ahora el vibe coding está en todos lados y Replit busca ir un paso más allá. El miércoles, la startup anunció su nuevo agente, llamado Agent 4, que apunta a presentar un nuevo tipo de interfaz para el vibe coding. Igual que la vez anterior, Amjad Masad le mostró una demostración del nuevo agente a Paul Graham en su oficina en casa, a comienzos de marzo. Después del encuentro, Paul Graham elogió el producto en X. “Amjad me mostró las últimas novedades de Replit”, escribió. “Están a punto de redefinir el vibe coding de una manera que, cuando la veas, parecerá obvia. Muchas de las ideas más grandes tienen esa característica”. agregó.
En lugar de limitarse a escribir indicaciones para decirle al agente qué código generar, Replit propone lo que llama un lienzo digital. Allí los usuarios pueden ajustar maquetas y diseños de apps, hacer bocetos de nuevas funciones y trabajar con otros desarrolladores en tiempo real. “Se trata de diseñar junto al agente”, explicó Amjad Masad, con la idea de replicar la experiencia de pensar ideas y construir productos cara a cara. “Cuando camino por la oficina y veo a diseñadores trabajando con ingenieros, están frente a la pizarra, dibujando y haciendo ese tipo de cosas”, expresó.
La conclusión, dijo Paul Graham ahora a Forbes: “Él sigue llevándome a la parte de atrás de su casa y mostrándome el futuro”.
Para impulsar esa búsqueda del futuro, Replit —que no dio detalles sobre sus ingresos y solo señaló que está en camino de alcanzar US$ 1.000 millones de ingresos recurrentes anuales hacia fin de año— anunció el miércoles una nueva ronda de financiamiento por US$ 400 millones. La operación la lideró la firma de capital de riesgo Georgian y contó con la participación de Andreessen Horowitz, Coatue, 1789 —el fondo de Donald Trump Jr.—, además de celebridades como Shaquille O’Neal y Jared Leto, junto con fondos soberanos entre los que figura QIA de Qatar. La compañía destinará la mayor parte de esos fondos a la expansión internacional, con foco en Asia y Medio Oriente, y al crecimiento de su equipo comercial.
La ronda elevó la valuación de Replit a US$ 9.000 millones, frente a los US$ 3.000 millones que registró apenas seis meses atrás. La nueva inyección de capital también convirtió a Amjad Masad en multimillonario por primera vez: su patrimonio asciende a US$ 2.000 millones, según estimaciones de Forbes. “Están mostrando a la industria el arte de lo posible”, señaló Margaret Wu, inversora de capital de riesgo que lideró la operación desde Georgian. “Con cada nueva versión se acercan más a esta idea de un equipo de ingeniería de software que funciona con un solo intento”, dijo.
Amjad Masad, hijo de un ingeniero civil y de una madre ama de casa, creció lejos de Silicon Valley, en Amman, Jordania. Sus padres eran refugiados —su padre provenía de Palestina y su madre de Argelia— y él pasó su infancia en una familia de clase media baja. En 1993, cuando tenía seis años, su padre llevó a casa una IBM PC. Un año después ya aprendió a programar y creó apps para enseñarle matemáticas a su hermano menor. Durante su infancia asistió a una escuela privada internacional junto a chicos con más dinero que él, y allí entendió muy temprano que la tecnología podía ayudarlo a mejorar su situación económica. “Muchos de mis amigos tenían PlayStation y Xbox, y yo quería esas cosas”, contó Amjad Masad. Entonces empezó a desarrollar software para cibercafés locales: sistemas de gestión integrales que permitían a los clientes crear cuentas y protegerse de virus. Al mismo tiempo, su madre le transmitió el gusto por el arte y la literatura. En la adolescencia participó en un tipo de poesía competitiva muy popular en la cultura árabe, similar al slam poetry en Estados Unidos. Ya no lo practica, aunque aseguró que esa experiencia le sirvió para hablar en público y para desarrollar habilidades de improvisación.
“No podemos curar el cáncer. Replit trata de convertir a todos en ingenieros de software… Yo solo conozco nuestros límites”.
Amjad Masad, CEO de Replit.
Después de estudiar en la Princess Sumaya University for Technology de Jordania, Amjad Masad se mudó a Estados Unidos en 2012 para sumarse a Codecademy, la startup que enseña a programar a través de cursos online. Luego pasó casi tres años como ingeniero en Facebook y decidió emprender por su cuenta. Así fundó Replit junto con su esposa Haya, actual jefa de diseño de la compañía. La primera versión del producto fue un editor de código que funcionaba desde el navegador. Uno de los grandes impulsos para la empresa llegó en 2017, cuando Paul Graham descubrió el proyecto mientras navegaba por Hacker News, el foro online que gestiona Y Combinator. Graham invirtió en la startup y después sugirió que se sumara al programa de la incubadora. Más tarde envió un correo a Sam Altman, que en ese momento presidía Y Combinator, para intentar que Replit ingresara en la camada de invierno de 2018. “Le di a Amjad una recomendación de primera”, recordó Paul Graham. “Busqué esta idea durante años. Y acá está”, agregó.
Por estos días, el mayor problema de Replit tiene nombre propio: Claude Code, el producto de programación generativa de la empresa de inteligencia artificial Anthropic. En los últimos meses, Claude Code, que muchos ya consideran el líder del vibe coding, amplió todavía más su ventaja frente a sus competidores. A comienzos de febrero, Anthropic, con una valuación de US$ 380.000 millones, lanzó su modelo más reciente, Opus 4.6. El impacto fue tan fuerte que sacudió a las acciones de empresas de software en todo el mundo y borró miles de millones de dólares de valor en el mercado, ante el temor de los inversores de que estas compañías enfrenten una amenaza existencial. Al mismo tiempo, los ingresos anualizados de Claude Code saltaron hasta US$ 2.500 millones. La interfaz de Claude Code es más técnica y por ahora no incluye un elemento de pizarra para diseño visual. Sin embargo, una versión de la herramienta llamada Claude Cowork, enfocada en tareas para equipos dentro de empresas, presenta una interfaz más amigable para los usuarios.
A ese escenario se suma una ola de competidores del vibe coding fuera de Anthropic. Startups como Cognition y Lovable también buscan ganar lugar en ese mercado. El producto rival Codex, de OpenAI, registra 1,6 millones de usuarios activos semanales. Al mismo tiempo, Cursor, durante mucho tiempo uno de los favoritos del sector, elevó sus ingresos anualizados a más de US$ 2.000 millones en los últimos tres meses, según una fuente con conocimiento de las finanzas de la compañía. Frente a amenazas como Anthropic, la empresa incluso pasó a operar en lo que describe como “modo de guerra”.
Replit busca diferenciarse de sus competidores con una apuesta clara: convertirse en el agente de programación para trabajadores sin perfil técnico, como equipos de ventas, especialistas en marketing y dueños de pequeños negocios. En lugar de trabajar dentro de un editor de código tradicional, la empresa intenta que crear apps y software se parezca más al diseño gráfico. Con Agent 4, los usuarios pueden empezar al elegir entre distintos botones que indican al agente qué quieren crear, como hojas de cálculo, visualizaciones de datos, juegos en 3D y otros proyectos. La idea es presentar la interfaz más simple de usar, que acompañe todo el proceso: desde la generación de ideas y las iteraciones hasta el lanzamiento de la app.
Amjad Masad sostiene que la ventaja de Replit frente a Anthropic pasa por su agilidad y por el foco propio de una compañía más chica. Reconoce que la capacidad de Anthropic en programación es indiscutible, aunque también remarca que se trata de un gran laboratorio de inteligencia artificial con aspiraciones mucho más amplias. Entre esos objetivos aparece el desarrollo de AGI —inteligencia artificial general—, el término que describe el momento en que las máquinas igualan o superan las capacidades humanas. “Dario realmente se preocupa por la biología y por curar el cáncer, y eso es increíble”, dijo Amjad Masad, en referencia al cofundador de Anthropic, Dario Amodei. “No podemos curar el cáncer. Replit trata de convertir a todos en ingenieros de software… Yo solo conozco nuestros límites”, concluyó.
Hoy empresas como Zillow, Databricks, PayPal y Adobe utilizan Replit para crear apps internas para sus equipos. Zillow cuenta con cerca de 600 licencias de Replit para sus empleados, que desarrollaron más de 7.000 apps con la herramienta durante el último año. La gran ventaja de Replit es que permite a personas sin perfil de ingeniería crear prototipos y lanzar sus ideas con rapidez, explicó Lloyd Frink, cofundador y presidente de Zillow. “Con otras herramientas como Claude Code y Cursor tenés que entender, al menos en parte, qué pasa debajo del capó para poder usarlas”. El CEO de Databricks, Ali Ghodsi, coincidió con esa mirada. “La mayoría de los empleados de Databricks en realidad no son programadores con un perfil técnico muy avanzado. Entonces Replit encaja perfecto para todo ese segmento”, agregó.
Talkdesk, una empresa de atención al cliente con inteligencia artificial valuada en US$ 10.000 millones, utiliza Replit en varios equipos, entre ellos ventas y recursos humanos. Por ejemplo, la compañía recurrió a Replit para crear una app que permitiera evaluar la capacidad de su plantilla y así definir cuántos puestos podían abrir. El desarrollo de esa herramienta habría demorado cerca de dos semanas, aunque con Replit el proceso se resolvió en dos días, explicó Shauna Geraghty, SVP y jefa de talento global de Talkdesk.
Aunque en el último tiempo mostró una trayectoria ascendente, el momento más oscuro de la startup llegó justo antes de que la empresa lanzara su primer agente de programación en 2024. Amjad Masad entendió que la startup no podía seguir como un editor de código en el que las personas escribían código de forma manual. En cambio, tenía que adoptar por completo la inteligencia artificial. La compañía despidió a 30 personas, y eso desató una salida más amplia. Al final de ese proceso, solo quedó la mitad del personal. ¿Cómo logró atravesarlo? “Estoy dispuesto a tirar código, tirar trabajo y empezar de cero”, dijo Amjad Masad. “No me pongo sentimental”, completó. Algo que, probablemente, le sienta bien a un villano de Bond. (I)
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com