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Alex Davis, director ejecutivo y fundador de Disruptive.
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Alex Davis, director ejecutivo y fundador de Disruptive.
Foto: Disruptive.

El fondo que invertirá US$ 10.000 millones en apenas diez empresas de IA y defensa

Giacomo Tognini

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Disruptive, la firma liderada por Alex Davis, prepara una de las mayores apuestas de capital de riesgo del año. Su estrategia consiste en concentrar grandes inversiones en compañías tecnológicas próximas a salir a bolsa, con especial interés en los sectores de mayor crecimiento.

8 Noviembre de 2026 05.19

La firma de capital de riesgo Disruptive anunció el lanzamiento de un fondo de US$ 10.000 millones, el mayor de sus 14 años de historia. La firma, fundada por Alex Davis y con sede en Texas, planea destinar el dinero a solo diez compañías, principalmente de los sectores de inteligencia artificial y defensa.

La estrategia contempla inversiones de hasta US$ 1.000 millones por compañía, destinadas a empresas que ya alcanzaron una etapa avanzada de crecimiento. Entre las primeras operaciones previstas figuran una startup de tecnología militar, un importante desarrollador de modelos de IA y una plataforma que alquila capacidad de procesamiento mediante chips especializados.

"Solo invertimos en seis u ocho operaciones al año, por eso creo que todo este fondo se invertirá en aproximadamente un año y medio", explicó Davis a Forbes desde su oficina en Dallas. Según señaló, el capital estará destinado a empresas que estén cerca de salir a bolsa o que ya estén preparadas para hacerlo.

El anuncio convierte a Disruptive en la mayor firma de capital de riesgo de Texas en términos de activos administrados. Además, representa la tercera mayor captación de fondos del sector en 2026, detrás de los US$ 15.000 millones que consiguió Andreessen Horowitz en enero y del fondo Thrive X, lanzado por Thrive Capital en febrero.

La compañía, que cuenta con un equipo de apenas 30 personas, busca aumentar su capacidad de inversión ante una tendencia que cambió el mercado tecnológico. Las grandes empresas permanecen privadas durante más tiempo y alcanzan valuaciones cada vez más altas antes de empezar a cotizar en bolsa.

De Palantir a Groq, las grandes apuestas de Disruptive

Antes de lanzar este fondo, Disruptive invertía principalmente mediante operaciones individuales. Para hacerlo, recurría con frecuencia a vehículos de inversión especiales que permiten reunir fondos de distintos inversores para participar en una compañía determinada. Entre quienes aportan capital figuran instituciones bancarias, fondos soberanos y fondos de inversión.

La firma administraba US$ 10.000 millones en activos hasta mayo, antes del cierre del nuevo fondo. En las inversiones que ya vendió, el período promedio durante el cual mantuvo sus participaciones fue de aproximadamente 2 años y medio.

Davis fundó Disruptive en Los Ángeles después de trabajar durante cuatro años como director gerente fundador de Auction.com, una empresa de California dedicada a las subastas por internet de viviendas embargadas. El empresario es nieto de Marvin Davis, el magnate del petróleo y el gas que murió en 2004.

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Bancos y fondos soberanos figuran entre los inversores que aportan capital a Disruptive para financiar sus operaciones. (Foto: Unsplash)

La historia familiar también estuvo marcada por una fuerte pérdida patrimonial. En 2005, la fortuna de los Davis pasó de US$ 5.800 millones a casi desaparecer, en medio de gastos excesivos y disputas entre sus integrantes. Alex había dejado Texas en 2007 y, años después, durante la pandemia, decidió trasladar Disruptive a su estado natal.

Una de las primeras grandes apuestas de la firma llegó en 2013, cuando invirtió en Palantir, la empresa especializada en análisis de datos que posteriormente se convirtió en un importante contratista del ejército de los Estados Unidos. Con el tiempo, también respaldó a Airbnb, Lyft y Spotify, que posteriormente cotizaron en bolsa, además de Stripe, que sigue siendo privada y alcanzó una valuación de US$ 159.000 millones en febrero.

Otra de sus operaciones más importantes fue la inversión en Groq, una startup dedicada al desarrollo de chips para inteligencia artificial. En septiembre de 2025, Disruptive aportó US$ 350 millones cuando la compañía estaba valuada en US$ 6.900 millones. Apenas tres meses después, Groq firmó un acuerdo de licencia por US$ 20.000 millones con Nvidia.

Las oportunidades que ve en la IA y la industria de defensa

Actualmente, Disruptive mantiene pequeñas participaciones en Anthropic y OpenAI, además de varias empresas de tecnología militar. Entre ellas figuran Anduril, Shield AI, especializada en drones con inteligencia artificial, y Helsing, una startup alemana de defensa valuada en más de US$ 1.000 millones.

Davis considera que las oportunidades en el sector militar crecieron considerablemente en los últimos años, sobre todo por el aumento de los contratos que reciben las empresas jóvenes.

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Palantir fue una de las primeras grandes apuestas de Disruptive, antes de consolidarse como proveedor del ejército estadounidense. (Foto: Unsplash)

"Estoy viendo más contratos importantes para startups de defensa que nunca. Hace 15 años era raro encontrar una empresa de dos o tres años con un contrato de este tipo, pero ahora lo veo constantemente", afirmó. El empresario tampoco espera que esa tendencia se revierta tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos. "Invertir en tecnología de defensa se convirtió en un tema de gran interés", sostuvo.

En el ámbito de la inteligencia artificial, una de sus prioridades son las compañías que desarrollan modelos de código abierto, como Reflection AI. Estos sistemas permiten a los desarrolladores descargar los modelos, ejecutarlos en sus propios equipos y modificarlos según sus necesidades.

La firma también respaldó en septiembre a ElevenLabs, especializada en agentes de voz impulsados por IA, y a Databricks, una empresa de software que alcanzó una valuación de US$ 190.000 millones en agosto.

Otro negocio que despierta el interés de Davis es la inferencia de inteligencia artificial, el proceso mediante el cual un modelo ya entrenado utiliza lo aprendido para responder consultas o realizar tareas. Se diferencia del entrenamiento, que requiere grandes cantidades de datos y capacidad de procesamiento para desarrollar dichos modelos.

En ese mercado, Disruptive apuesta especialmente por Groq, que fabrica chips denominados LPU, diseñados para ejecutar modelos de IA con mayor rapidez. Davis también ocupa el cargo de presidente ejecutivo de esa compañía.

Inteligencia Artificial (Foto: Pexels) - Foto: Pexels
Disruptive invirtió US$ 350 millones en Groq en septiembre de 2025, apenas tres meses antes de su acuerdo con Nvidia. (Foto: Pexels)

El empresario considera que el acuerdo con Nvidia le dio a Groq una ventaja importante frente a otras empresas que ofrecen capacidad de procesamiento en la nube, como CoreWeave. En particular, destacó la posibilidad de adaptar sus centros de datos existentes para incorporar nuevos chips, mientras que otros proveedores enfrentan limitaciones de capacidad y grandes deudas derivadas de la compra de equipos.

A su entender, las principales compañías tecnológicas invirtieron demasiado en infraestructura para entrenar modelos, mientras que todavía existe un enorme potencial de crecimiento en su uso. Por eso, cree que Groq podría convertirse en uno de los principales proveedores de chips para empresas que necesiten ampliar su capacidad de inferencia.

La construcción de centros de datos también forma parte de las oportunidades que analiza Disruptive. Davis busca respaldar a empresas capaces de reducir los plazos de desarrollo de estas instalaciones, que actualmente pueden superar los dos años, a apenas unos meses.

"Nadie construyó centros de datos modulares de 50 o 100 megavatios en 90 días", afirmó. El empresario reconoció que alcanzar ese objetivo plantea grandes desafíos tecnológicos, especialmente en el desarrollo del equipamiento necesario.

Entre las compañías que trabajan para acelerar estos proyectos mencionó a Crusoe, aunque aclaró que existen otras empresas con propuestas prometedoras. "Ese es nuestro principal objetivo. Hay empresas como Crusoe que están trabajando para conseguirlo, pero también muchas otras muy buenas. Alguien lo va a lograr", concluyó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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