Andy Roddick regresó al centro de la escena con Served, un podcast lanzado en enero de 2024 que ya promedia las 2,2 millones de descargas y visualizaciones mensuales. Forbes estima que el programa generó cerca de US$ 4 millones en publicidad durante el último año, mientras sus trabajos en televisión y cine le aportaron casi US$ 1 millón adicional. A los 43 años y tras más de una década alejado de la exposición pública, el ex número uno del mundo volvió a ocupar un lugar importante dentro del tenis.
Cuando Ben Stiller se puso en contacto con Roddick para que participara en una película que producía, el extenista rechazó la propuesta. Y lo hizo varias veces. La historia seguía a un jugador profesional que empieza a practicar pickleball, un deporte de paleta similar al tenis. “Los cameos de deportistas en las películas suelen ser horribles. Le dije que no probablemente cuatro o cinco veces”, señaló Roddick.
Stiller le explicó que el papel no era una aparición breve. La película necesitaba que Roddick interpretara al rival de la infancia del protagonista, con quien después disputa el partido decisivo de pickleball. La presión emocional funcionó y terminó aceptando actuar junto a Jake Johnson en The Dink, estrenada en Apple TV en julio.
“Siempre estuve ocupado durante los diez años que estuve alejado del deporte, así que no creo que haya sido algo premeditado”, contó Roddick a Forbes sobre su regreso. Además, reconoció: “Creo que fue más bien un efecto dominó, y simplemente disfruté de todo lo que hice durante este tiempo”.
Por qué Roddick rechazó la televisión después de retirarse
Después de alcanzar la fama durante la década de 2000, parecía casi una obviedad que Roddick continuara ligado al tenis desde los medios. Roddick había tenido romances con celebridades, fue conductor invitado de Saturday Night Live y protagonizó publicidades de “Got Milk?”, la famosa campaña estadounidense que promovía el consumo de leche.
Sin embargo, cuando anunció abruptamente su retiro en 2013, el día que cumplió 30 años, los podcasts todavía no se habían consolidado como una alternativa dentro de los medios. La televisión tampoco lo atraía, ya que seguir el circuito de la ATP implicaba retomar los viajes internacionales que lo habían agotado durante su carrera.
También cargaba con etiquetas como “campeón de un solo Grand Slam” y “el último estadounidense en ganar uno”. Lo acompañaban desde su consagración en el US Open de 2003 y cobraron más fuerza tras las cuatro finales posteriores que perdió ante Roger Federer.
“Nunca pensé que haría televisión”, reconoció Roddick, quien ganó 32 títulos individuales, permaneció nueve años consecutivos entre los diez mejores del ranking ATP y acumuló más de US$ 20 millones en premios. “En aquel entonces, me costaba convencerme de sentarme en la cabina de comentaristas cuando sabía que probablemente todavía podía estar jugando”, explicó.
Durante los años siguientes, Roddick mantuvo un perfil bajo. Invirtió en propiedades comerciales, dirigió una fundación y se dedicó a la crianza de sus hijos. También se mudó con su familia a Charlotte, Carolina del Norte, para estar más cerca de los familiares de su esposa.
Cuando GQ le propuso participar en una nota por el vigésimo aniversario de su triunfo en el US Open, su esposa, la modelo y actriz Brooklyn Decker, tuvo que convencerlo. “¿Qué te pasa? Está bien recordarles a las personas que estás vivo", recordó que le dijo.
Roddick había quedado tan fuera del radar que, cuando conoció a Mike Hayden en la fila para retirar a sus hijos del jardín maternal, la esposa de su nuevo amigo no tenía idea de quién era. “¿Andy quién?”, recordó Hayden. Él vio el potencial de trabajar juntos y le propuso combinar su experiencia en televisión deportiva con los conocimientos del extenista para crear un podcast en video. Una noche, después de unas copas de vino, compraron equipos por US$ 5.000 en Amazon y decidieron poner en marcha el proyecto.
El podcast que nació con US$ 5.000
Served encontró un espacio poco explorado en los medios dedicados al tenis. Los análisis solían limitarse a segmentos televisivos de apenas 30 segundos y los jugadores solo hablaban durante unos minutos en las conferencias de prensa.
La experiencia de Roddick como ex número uno del mundo se complementó con la trayectoria periodística de Jon Wertheim, su copresentador, en Sports Illustrated y 60 Minutes. El programa ganó visibilidad cuando Tennis Channel adquirió los derechos para emitirlo por cable y pronto alcanzó una dimensión que Roddick y Hayden ya no podían manejar solos.
“No sé nada de ventas. Cuando empezaron a mencionar el DAI en las reuniones, tuve que buscar en Google qué significaba”, reconoció Hayden. La sigla en inglés se refiere a la inserción dinámica de anuncios, una tecnología que permite incorporar publicidades automáticamente y adaptarlas a cada oyente.
A fines de 2024, Served firmó un acuerdo con Vox Media Podcast Network para distribuir el programa y comercializar sus espacios publicitarios. El gran salto llegó en marzo de 2025, cuando Rafael Nadal participó en su primera conversación extensa después de retirarse. A partir de entonces, el programa “explotó”, según Roddick. Las ventas publicitarias pasaron de menos de US$ 1 millón en el primer año a más de US$ 2 millones en el segundo, de acuerdo con estimaciones de Forbes.
El acuerdo con Vox que duró menos de un año
Roddick conservó la propiedad de Served, mientras que Hayden y Wertheim mantuvieron sus participaciones. Vox asumió la distribución y la venta de publicidad a cambio de garantizar un pago mínimo inicial y recibir un porcentaje de los ingresos.
El problema era que Vox controlaba la venta de todos los anuncios del podcast. Eso le impedía a Roddick negociar por su cuenta acuerdos más amplios con una misma marca, que incluyeran publicidad en Served, patrocinios personales y apariciones públicas. Sin esa posibilidad, le resultaba más difícil ofrecer contratos de la escala necesaria para atraer a grandes anunciantes. El convenio también restringía el lanzamiento de otros programas dentro del mismo canal, una parte importante de su plan para expandir el proyecto.
Después de varias negociaciones, ambas partes decidieron finalizar el contrato de dos años antes de que se cumpliera el primero. Para entonces, el equipo de Served ya generaba ingresos suficientes para reinvertir en el proyecto.
Con el tiempo, incorporó a dos personas al área comercial y lanzó un programa derivado conducido por Kim Clijsters, ex campeona de Grand Slam. Los ingresos volvieron a duplicarse durante el tercer año y la red alcanzó un promedio mensual de 2,2 millones de descargas y visualizaciones. La mitad de esa audiencia proviene de países ubicados fuera de Estados Unidos, según Hayden.
Roddick también comenzó a proyectar un futuro en el que Served Media reúna varios programas, newsletters y otras propuestas de contenido. “Las cifras de las que hablamos ahora son una locura para un pequeño proyecto divertido que empezó en un garaje y terminó convirtiéndose en algo importante dentro del tenis. En 2026 seguirá creciendo. No sé si creía que fuera posible”, señaló Roddick.
El regreso a ESPN bajo sus propias condiciones
El éxito del podcast le permitió a Roddick considerar finalmente la posibilidad de comentar partidos por televisión, pero quiso hacerlo bajo sus propias condiciones. Esperó a que sus hijos tuvieran edad suficiente para viajar en familia y buscó sentirse completamente seguro de cuánto conocía a cada jugador. Por encima de todo, quería garantizar que sus apariciones televisivas no afectaran la frecuencia de publicación de Served.
“Teníamos que hacer que Served fuera lo suficientemente grande como para que quien quisiera contratarme para trabajar en televisión no pensara que tendría voz ni voto”, explicó. ESPN aceptó esas condiciones y le ofreció un contrato por varios años.
“Andy es absolutamente brillante en su podcast”, escribió la leyenda del tenis Andy Murray en X cuando se anunció el acuerdo. “Tiene un gran conocimiento del juego, está muy bien documentado, se expresa con fluidez, le apasiona el tenis, es muy divertido, disfruta de los debates y, la verdad, el tenis necesita mucho más de eso en sus transmisiones”, agregó.
De esta manera, Roddick volvió a ocupar un lugar central en el deporte y abrió la posibilidad de construir un legado para una nueva generación que quizás nunca lo vio jugar. Casi todo parece posible, excepto protagonizar otra película. Según reconoció, su ego todavía es demasiado frágil cuando se trata de enfrentar la opinión de su esposa. “No dejaré que Brook la vea”, dijo sobre The Dink. “Reconocería enseguida en su cara si dijera algo en la película y le pareciera terrible, y eso me arruinaría”, sentenció. (I)
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.