El negocio de la ciberdelincuencia podría convertirse en la tercera economía mundial
La ciberdelincuencia aumenta, incluso se ofrece como servicio y los costos asociados a esta podrían ser de 10,5 billones de dólares en 2025.

La ciberdelincuencia es un negocio multimillonario que está en ascenso en todo el mundo. Conforme se hace más robusta la transformación digital de las empresas y la convivencia de las personas es más propensa al espacio digital, crece la superficie que los ciberdelincuentes pueden atacar. De acuerdo con el director de Operaciones de Kio Cybersecurity, José García Sabbagh, hoy existen 25.000 millones de dispositivos conectados a internet contra 7.700 millones de habitantes.

En 2015, los costos globales asociados a la ciberdelincuencia se estimaron en 3 billones de dólares. Para 2021, aumentó 100%. Citando datos de Cybersecurity Ventures, el CEO de Cisco, Chuck Robbins, dijo en mayo del año pasado que “si pensamos en el cibercrimen como pensamos en el PIB (Producto Interno Bruto) de los países, sería la tercera economía más grande del mundo después de Estados Unidos y China con 6 billones de dólares en daños globales”.

 

En enero pasado, Cybersecurity Ventures calculó que los costos globales anuales asociados a la ciberdelincuencia aumentarán un 15% por año durante los próximos cinco años, alcanzando los 10,5 billones de dólares anuales, que mantendrían al negocio del cibercrimen en un rango equivalente a la tercera economía mundial, por encima de países como Japón, Alemania, Reino Unido o India. De hecho, sería casi similar al PBI de Japón y Alemania juntos.

Desde marzo de 2012, el entonces director del FBI de Estados Unidos, Robert Mueller, previó lo que venía. En aquel año declaró que estaba convencido de que solo hay “dos tipos de empresas: las que ya han sido hackeadas y las que lo serán. E incluso están convergiendo en una sola categoría: empresas que ya han sido pirateadas y lo serán nuevamente”.

Ciberseguridad.

Los datos

Más de 91.000 millones de intentos de ciberataques se registraron en América Latina en la primera mitad del 2021. México ocupó el primer lugar con 60.800 millones. Estuvo seguido de Brasil (16.200 millones), Perú (4.700 millones) y Colombia (3.700 millones).


Secuestro de información
 

“¿Por qué aumentan los ataques cibernéticos? Hoy toda la información está en la nube y esto aumenta la superficie de ataque, entre más dispositivos estén conectadas entonces hay más superficie que atacar, hay más oportunidades para los atacantes”, refiere José García de Kio Networks, quien apunta que una de las principales tendencias en la ciberdelincuencia es el uso del ransomware, es decir, el secuestro de información sensible por la que se pide una recompensa.

“A partir del crecimiento que ha representado la pandemia y de la transformación digital, cada 11 segundos una empresa recibe un ataque de ransomware. Aparte de que secuestran los datos y piden una recompensa, antes realizan una copia de los datos y te hacen una doble extorsión para que ellos no publiquen la información confidencial e inclusive hasta la información de los clientes”, comenta García Sabbagh.

 

De acuerdo con datos FortiGuard Labs, de Fortinet, en el primer semestre de 2021 los ataques con ransomware fueron 10 veces mayores en comparación con el mismo periodo del año previo.

El Informe de riesgo global 2020 del Foro Económico Mundial señala que “el ciberdelito como servicio es un modelo de negocio en crecimiento, como la creciente sofisticación de herramientas en la darknet (red oscura) hace que los servicios maliciosos sean más asequibles y fácilmente accesibles para cualquiera”.

Otra modalidad de ciberdelincuencia destacada fue el malvertising, o publicidad maliciosa. “Una de cada cuatro organizaciones detectó intentos de malvertising, es decir, el uso de publicidad online para la distribución de malware, siendo Cryxos el más prevalente”, señaló Fortinet en su reporte de 2021. La publicidad maliciosa se oculta entre los anuncios de internet e infecta la computadora o celular sin necesidad de clics de por medio.

 

A decir de José García, la anonimidad de la ciberdelincuencia reduce los riesgos para los atacantes y aumenta sus utilidades en este multimillonario negocio. Los atacantes están conectados en un lugar y después se pueden esconder brincando de un país a otro, de un dispositivo a otro para que sean irrastreables, por lo tanto baja el riesgo y la rentabilidad sube porque las utilidades para los ciberdelincuentes son altas y los costos, al ser todo esto remoto y automatizado, bajan”.

Aunado a esto, los delitos cibernéticos no se denuncian. De acuerdo con Cybersecurity Ventures esto se debe “a la vergüenza (de las compañías que son víctimas), el temor al daño de la reputación y la noción de que las fuerzas del orden no pueden ayudar”. El Informe de riesgo global 2020 del Foro Económico Mundial indica que “las organizaciones de ciberdelincuencia están uniendo fuerzas y su probabilidad de detección y enjuiciamiento es de 0.05% en Estados Unidos”.

 

*Nota publicada en Forbes México