Daniela García Noblecilla Periodista
Al frente de Unocace está Freddy Cabello, productor cacaotero y gerente desde 2001, cuya historia personal está ligada al campo. “La vida me regresó a los orígenes”. Hijo de un agricultor en Los Ríos, su trayectoria se configuró en el mismo sector que marcó su infancia.
En 1993, cuenta Cabello, la Unión Europea implementó un proyecto para mejorar la calidad y productividad de este cultivo en Ecuador. Alrededor de esa iniciativa se sentaron las bases de la organización que dirige. Esta es una entidad de segundo grado; es decir, una unión de asociaciones que agrupa actualmente a 22 colectivos y 1.360 agricultores en 10 provincias del país.
Bajo la regulación de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS), Unocace opera con una lógica empresarial que tiene un componente social. “Nuestros proveedores son nuestros propios socios”, explica Cabello. Lo distinto está en su estructura. El grupo exporta directamente a empresas chocolateras, principalmente en Europa. El 96 % de sus ingresos proviene de exportaciones y solo el 4 % del mercado local. En 2025, alcanzaron ventas por US$ 18,8 millones.
Su principal destino es Suiza, donde colocan alrededor del 60 % de su cosecha. También exportan a Francia, Italia, Holanda, Alemania y Dinamarca e iniciaron incursiones en Estados Unidos, con planes de expansión hacia Asia.
Cabello explica que el esquema que manejan “protege” a sus productores frente a la volatilidad de precios. Actualmente, garantiza un precio mínimo de US$ 200 por quintal —equivalente a US$ 4.400 por tonelada o US$ 4,5 por kilo—, una cifra que se ubica por encima del precio convencional y que permite a los socios obtener entre un 25 % y 30 % más de ingresos.
“Esto responde a un modelo basado en calidad, certificaciones como orgánico y comercio justo y desarrollo bajo sistemas agroforestales (que también tienen sembríos como plátano, banano, cítricos y árboles maderables). Gracias a ello, accedemos a clientes que valoran el origen, trazabilidad, etc”. Maneja actualmente 3.400 hectáreas de cacao nacional fino de aroma con esta modalidad. Estas son sus cifras:
- Producción 2025: 1.940 toneladas
- Proyección 2026: 2.700 toneladas (crecimiento cercano al 30 %)
- Personas vinculadas directa e indirectamente: alrededor de 8.000
Según datos de la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao (Anecacao), la producción nacional en 2025 llegó a 614.087 toneladas. En ese sentido, se alcanzaron los US$ 4.322 millones en exportaciones ese mismo año.
Para 2026, se proyecta que el país llegue a generar entre 625.000 y 650.000 toneladas, aunque con desafíos como la volatilidad de precios, cambio climático, sostenibilidad económica y cumplimiento de regulaciones como la EUDR europea.
La producción de esta institución pasa por procesos de fermentación y secado. “El 100 % de lo que crean cumple procesos disciplinados de postcosecha”. Este control, explica, garantiza el desarrollo de aromas florales característicos del cacao fino de aroma ecuatoriano.
Aunque el cacao en grano representa el 95 % del negocio, desarrollaron una línea de productos como chocolate en barra, licor, manteca y polvo de cacao, nibs, etc. Actualmente, esta oferta representa el 4 % de los ingresos, con una fabricación anual de aproximadamente 20.000 tabletas de chocolate. La comercialización local ya incluye presencia en tiendas especializadas en Guayaquil y Machala, mientras se negocia el ingreso a cadenas más grandes.
Para Unocace, la clave hacia la agroexportación está en la organización, la calidad y la sostenibilidad. Su crecimiento dependerá de sumar agricultores que se alineen con el proceso orgánico, comercio justo y estándares que permitan competir en mercados internacionales. (I)