El gobierno de Donald Trump volvió a impulsar un aumento de aranceles. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos propuso cargos adicionales de al menos un 10 % contra 60 socios comerciales, tras una investigación sobre la manipulación e importación de productos supuestamente fabricados con mano de obra forzada.
La medida apareció después de que la Corte Suprema anulara los anteriores “aranceles recíprocos” del presidente. Según la USTR, la investigación detectó “actos, políticas y prácticas” en 60 economías que no hicieron cumplir la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso.
Jamieson Greer, principal enviado comercial de Trump, apuntó contra socios comerciales clave. Para el funcionario, la falta de respuesta ante ese problema resultó “inaceptable” y dejó a los trabajadores estadounidenses ante una competencia global en “condiciones desiguales”.
El informe citó varios casos. Entre ellos figuraron el arroz importado de Myanmar, el algodón de la región china de Xinjiang y el tabaco de Malawi, todos señalados como productos obtenidos mediante trabajo forzoso.
La propuesta fijó aranceles adicionales del 10% para socios como la Unión Europea, Canadá, México, Taiwán, Reino Unido e Indonesia, además de otros países que aplicaron un “régimen parcial” contra el ingreso de bienes fabricados con mano de obra forzosa.
Para el resto de los países, entre ellos China, India, Australia, Corea del Sur, Japón y Brasil, el representante comercial propuso un arancel adicional del 12,5 %.
Greer sostuvo: “Es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de productos elaborados con mano de obra forzada. Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir a nivel mundial en condiciones desiguales”. Además, añadió: “Cada uno de nuestros socios comerciales debe redoblar sus esfuerzos para garantizar que el comercio no fomente ni perpetúe el trabajo forzado a nivel mundial”.

La iniciativa de imponer estos últimos aranceles llega más de tres meses después de que la Corte Suprema anulara por ilegales los aranceles recíprocos de Trump, conocidos como "Día de la Liberación", que Estados Unidos había impuesto a casi todos sus principales socios comerciales.
En respuesta, el presidente de Estados Unidos anunció un arancel fijo del 10 % para esos países y recurrió a una ley que le permite aplicar temporalmente esa medida para corregir desequilibrios comerciales importantes. Esa ley habilita la vigencia del arancel por un plazo máximo de 150 días, por lo que la medida de Trump vencerá el próximo mes.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.