Forbes Ecuador
Dolores Prado, CEO Holcim
Negocios
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Un día como hoy, hace un siglo, la compañía iniciaba oficialmente sus operaciones en el Ecuador. Su CEO, la nicaragüense Dolores Prado Marenco, quien además es la primera mujer que ejerce el cargo en la compañía, reflexiona sobre el presente y futuro del negocio cementero.

20 Octubre de 2021 23.08

Aunque se constituyó el 29 de marzo de 1921, en Holcim Ecuador los cumpleaños se celebran los 21 de octubre, por ser el día en que oficialmente arrancó las operaciones. Por eso hoy es un día especial para los 900 colaboradores, porque además de que paulatinamente están regresando a compartir en los puestos de trabajo, pueden ser testigos de primera fila del primer centenario. ¿La fiesta? Se lo hará la próxima semana. Así lo cuenta la CEO, Dolores Prado Marenco, quien desde enero de este año asumió el desafío, convirtiéndose en la primera mujer que llega a esa posición en Ecuador Antes, había sido la primera mujer CEO en asumir un cargo así a nivel mundial. 

Ella pasa revista al presente y futuro de la empresa en el país, mientras dice sentirse muy cómoda en Guayaquil, compartiendo su estancia con su perra pastor alemán Lulú. Eso sí, a pesar de que sus tres hijos ya han formado sus propios hogares, no deja de extrañarlos, aunque con mayor intensidad a sus cinco nietos. 

Tras 100 años, ¿qué es Holcim en estos momentos?

En 100 años se han hecho cosas muy buenas, Tenemos una planta de cemento -yo diría la más grande de Sudamérica-, con una capacidad de producción de más de cinco millones de toneladas de cemento. Para tener una idea; el mercado completo del Ecuador no consume ni 4cuatro millones de toneladas; solo nosotros tenemos más capacidad que el mercado local y eso que hay tres competidores más. Adicionalmente contamos con una molienda de cemento en Latacunga, 10 plantas de concreto, dos plantas de agregados, muchas plantas móviles, una unidad de pavimento y la red de franquicias Disensa donde ya hay 600 franquiciados adscritos. En definitiva, somos un holding que maneja muchos negocios vinculados con la construcción, lo que llamamos integración vertical. Ahora, hacia donde nos estamos moviendo es a brindar más soluciones que a vender productos. Creamos una red que se llama SOI (Soluciones Integrales), que lo que hace es ir donde un constructor y le ofrecemos todo en un paquete (cemento, concreto, agregado, materiales de construcción) y no solo como productos aislados, en qué ayudamos. 

¿Cómo está el mercado en este momento en el Ecuador, hay algo de respiro dentro de la construcción o sigue deprimida?

Depende con qué nos comparemos. Si lo vemos mes a mes, diría que está creciendo poquito a poco. Quizás no estamos mejor que en el 2020, pero por un tema puntual, como en el ese año todo se cerró durante varios meses, cuando se abrió hubo un 'boom', Y después de ese 'boom' se estacionó. Preferimos compararnos más con el 2019 que con el 2020. Todavía no estamos llegando a los niveles del 2019, estamos entre 5 y 10% menos que en el 2019.

¿Y respecto al 2015, cuando fue el gran año de expansión de la construcción en el país?

No, el 2015 es otra liga, eso es como comparar "Grandes ligas" con "Rookie ligas", está muy difícil llegar a esos niveles. ¿Por qué? En esa época, el 70% de la construcción era proyectos de infraestructura grande del gobierno y 30% o máximo 40% era privado, Ahora se tiene un porcentaje completamente opuesto, 60 o 70% es privado y 20 o 30% es infraestructura grande, léase el Metro de Quito, puentes, puertos, carreteras de concreto, eso daba antes un volumen extraordinario. Hoy sí hay proyectos, sí hay edificaciones, apartamentos, centros comerciales, pero no se llega a tener el volumen de proyectos enormes de infraestructura. Y  un cambio no se vislumbra en el futuro cercano, pues los gobiernos no tienen mucha plata, están invirtiendo en otro tipo de cosas. Por lo tanto, no creemos que regresemos a esos años en el corto plazo; quisiéramos, pero no creemos.

En este escenario, ¿tienen previsto inversiones para lo que queda del año o el próximo?

En los últimos dos o tres años hemos invertido mucho. Quitando la inversión de US$ 400 millones en el 2015, por ejemplo, el año pasado invertimos casi US$ 10 millones en una banda que transporta material en nuestra planta para reemplazar el uso de camiones. Buscamos ahorita una inversión de US$ 6 millones para ver si con el Municipio de Guayaquil trabajamos en una planta de separación de desechos y los usamos para convertir energía. La idea es poner una planta en el vertedero, una máquina separadora que también disuelva y quiebre esos desechos y que los lleve a nuestra planta para alimentar el horno. Esto nos va a ayudar mucho en el tema de sostenibilidad, nos va a ayudar a reducir la dependencia de  combustible, de carbón, y eso va a ser muy bueno para el ambiente, pero también va a ser un ahorro para nuestros costos de producción. 

También nos acaban de aprobar algunas inversiones en equipos de granel para atender mejor a nuestros clientes, tomando en cuenta que el mercado se está recuperando un poquito. Tenemos una inversión enorme en la franquicia, de cambiar el 'layout', poner el software, uniformes, capacitación, a a 600 ferreterías. Todo esto es mucho dinero, inversiones de alrededor de US$ 10 millones anuales.

Además, el próximo mes inauguraremos una planta de agregados que significó una inversión de US$ 15 millones. Se encuentra en el Municipio de Daule, que nos va a servir mucho para servir de este material a toda esa zona y también a nuestras plantas de concreto en Guayaquil. Entonces esta planta se sumará a la de Pifo.

En la parte ambiental, es una industria que ha tenido que transformarse permanentemente conforme las obligaciones ambientales. ¿Cómo ha ido adaptando Holcim sus procesos en este sentido?

Ha sido uno de los enfoques más fuertes que hemos tenido, sobre todo los últimos años, tenemos proyectos, por ejemplo, de reducción de uso de agua, todas nuestras plantas tienen procesos de reciclamiento del líquido. O sea la misma agua que se usa para el consumo, pasa por un proceso de filtro y de reciclamiento y la volvemos a usar después para lavar equipo, para regar jardines o para otro tipo de cosas. 

Quizás donde nos hemos enfocado un poco más últimamente es en cómo fabricar productos, ya sea cemento o concreto, con baja huella de carbono, lo que implica menos cantidad de klinker y más adiciones. Hemos creado toda una línea, con tres productos certificados con baja huella de carbono en el Ecuador. En el 2022 vamos a lanzar una nueva línea donde todos los productos van a ser con baja huella de carbono. En la medida en que la sociedad y los propios constructores tengan conciencia de la importancia de esto todos vamos a ayudar un poco a reducir esa huella de carbono. Actualmente, nueve de nuestras plantas son ecoeficientes, con premios y muchas certificaciones extranjeras. No sé si por el hecho de que somos una empresa Suiza, pero los suizos este tema se lo toman muy en serio, porque en Europa también hay muchas reglas, entonces, cualquier empresa de Holcim en el mundo tiene que tener el mismo estándar, no importa que estés en Nigeria, en América Latina o en Suiza.

¿Qué tan difícil ha sido para usted estar en una industria históricamente muy fuerte, muy de hombres y cómo es liderar una compañía ahora en el Ecuador?

Trabajo desde los 16 años. Llevo 23 años en el Grupo Holcim.  Tengo la suerte de que fui la primera mujer CEO de Holcim, a nivel mundial, cuando estuve liderando Nicaragua. Después pasé a El Salvador, luego a manejar los tres países de Centroamérica. Y ahora en Ecuador, donde también soy la primera mujer que asume el mando en 100 años de historia. En todo este tiempo, yo no diría que he sentido discriminación por ser mujer, en la medida en que  te miden por desempeño, por tus resultados. Quizás me ha costado un poco más, no sé tal vez por mi estilo o por lo que sea, esa parte no la sé, pero no podría decir que por ser mujer he sentido como alguna diferencia. 

Creo que el liderazgo es liderazgo, si es hombre o si es mujer, si haces que la gente crezca y si haces que la gente dé lo mejor de sí mismo, y da resultado, pues vas a tener alguna promoción. Puede ser que la parte difícil haya sido que al tener una organización donde las personas permanecen muchos años en la organización, para ellos fuera un poco más difícil aceptar el liderazgo de mujeres o introducir mujeres a las plantas. En algunos momentos me ha tocado el rol de tener que doblarle el brazo a algún gerente o director fuerte para que acepte mujeres y les dé el chance de demostrar que son buenas. Y es bonito cuando haces eso y la mujer demuestra que es buena y le ayudas a alguien a quitarle un velo que a lo mejor tenía en la cabeza de que no iba a funcionar bien con mujeres trabajando. Afortunadamente, cada vez tenemos más jóvenes al frente de las empresas, que no tienen tanto esas cosas de que si es hombre o es mujer. Siento que los millennials ya no tienen eso. Es bonito romper brechas, abrirle el camino a otras mujeres, a las jóvenes, y transmitir  tu experiencia para que otras jóvenes también lleguen a liderar, que no pasen otros 100 años para que vuelva a haber una CEO mujer en el Ecuador, sino que sea pronto.

Eso a nivel ejecutivo, ¿y a nivel de planta, hay más mujeres trabajando?

No, no, ese es el desafío más grande que tenemos. De hecho, en la planta de agregados que vamos a inaugurar el mes que viene, nos habíamos puesto el 'challenge' de que el 100% de las personas fuera mujer, hicimos convocatoria para mujeres, buscamos en la región, hicimos una especie de escuela, porque no es fácil encontrar mujeres operadoras de bulldozer o mujeres operadoras de equipo pesado, para que por lo menos las mujeres que vengan tengan licencia para manejar equipo pesado y nosotros las capacitamos. Lo que más llegamos a tener, y nos sentimos dichosos, es que el 53% de todos los trabajadores de esa planta sea mujer. La razón es que la industria de la construcción, del concreto, no es como muy sexy para las mujeres, entonces, sí hay que hacer un doble esfuerzo, por tener chicas que quieran insertarse en el mundo de las plantas y que quieran hacer carrera ahí.  

Tenemos muchas mujeres en la administración, en tecnologías de formación, en recursos humanos, en comercial, de hecho, yo diría que la mayoría de nuestra fuerza de ventas es mujer y son ingenieras, son muy buenas, pero nos cuesta mucho en puestos de operarias, en puestos de manejo de equipo, y de eso tenemos mucho campo que ofrecer. Solo conductores de camiones de concreto, nosotros debemos tener alrededor de 200, y ahí tenemos apenas dos mujeres. Este es nuestro desafío, mientras no seamos capaces de  subir mujeres en las plantas, el porcentaje de ellas en el agregado general no va a subir mucho. (I)

  

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