El 13 de enero de 2026, durante la Conferencia de Salud de JPMorgan en San Francisco, se presentó un nuevo informe que pone en duda una de las creencias más instaladas dentro del mundo de las inversiones en salud. La salud femenina, históricamente vista como un sector marginal, ya generó más de US$ 100.000 millones en adquisiciones y salidas a bolsa entre 2000 y 2025.
La investigación, titulada Follow the Exits: Why Women's Health Is a Smart Bet in Healthcare, registró 276 salidas y 27 acuerdos por montos de mil millones de dólares, con transacciones por US$ 27.000 millones solo en 2025, el año más activo para esta categoría.
"Lo nuevo no es el impulso, sino la medición", explicó Anna Jeter, cofundadora de AOA Dx y autora principal del informe, en una entrevista por Zoom. "Seguimos escuchando a los inversores: 'Estamos esperando la primera salida para que la salud femenina demuestre su valía'. Y nosotros nos quedábamos ahí sentados diciendo: 'Pero sabemos que esta, y esta, y esta, y fueron salidas multimillonarias'", expresó.
Por qué nunca se contabilizaron estas salidas
La mayoría de las empresas vinculadas a la salud femenina nunca figuraron como tales en las bases de datos que usan los inversores para seguir el mercado. Fueron clasificadas como compañías de diagnóstico, oncología, dispositivos o equipos médicos, incluso cuando sus productos estaban dirigidos específicamente a mujeres.
"Al buscar estas empresas en PitchBook, todas están segmentadas en equipos o diagnósticos", observó Jeter. "Ninguna está clasificada como salud femenina", agregó. Ese etiquetado incorrecto no es un detalle menor. Las plataformas de inversión definen cómo se distribuye el capital. Si las salidas no se registran dentro de una categoría, esta termina viéndose más chica, más riesgosa y con menos trayectoria de la que realmente tiene.
El problema se profundiza con la etiqueta FemTech, que apareció hace apenas cinco años y nunca se aplicó de forma retroactiva. "No van a reclasificar lo sucedido en el pasado", comentó Jeter. "Y como la etiqueta solo tiene cinco años, no habrá muchas salidas", completó.
El resultado es la invisibilidad: durante dos décadas se concretaron adquisiciones y salidas a bolsa vinculadas a la salud femenina, pero no se registraron como tales.
Cuando AOA reconstruyó manualmente la base de datos, la magnitud del fenómeno quedó en evidencia. Hubo 27 transacciones que superaron los US$ 1.000 millones, y casi la mitad de las salidas ocurrieron en los últimos cinco años.
Jeter quiso comprobar cuánto sabía realmente la industria sobre esos números. "Me reuní con un grupo de conocidos y les pregunté cuántos unicornios de salud femenina había", contó. "Todos dijeron 'ninguno'. Una persona me dio uno. Cuando les dije que eran veintisiete, nadie lo supo", sostuvo.
Esa distancia entre percepción y realidad tiene consecuencias concretas. Si los inversores creen que un mercado no está probado, se financian menos proyectos, menos empresas logran crecer y la categoría termina pareciendo aún más chica. A la salud femenina no le faltaron salidas, le faltó visibilidad.
Esa misma falta de visibilidad que ocultó las operaciones del sector ahora influye en quiénes reciben financiación. La validación institucional y la visibilidad algorítmica —no solo la demanda de las usuarias— son cada vez más determinantes a la hora de definir qué compañías de salud femenina resultan atractivas para invertir. Las startups más innovadoras del sector no cuentan con esa visibilidad.
El diagnóstico y las fusiones y adquisiciones impulsaron la escala
@@FIGURE@@Las salidas más grandes y frecuentes en salud femenina vinieron del área de diagnósticos, en especial de pruebas para detección de cáncer y estudios moleculares. "Dos de los programas nacionales de detección de cáncer se centran en la salud femenina: el de mama y el de cuello uterino", afirmó Jeter. "Estas son medidas cruciales en nuestro sistema de salud que fueron adoptadas por mujeres para las mujeres", dijo.
Estos programas cuentan con reembolso asegurado, alto nivel de cumplimiento y una demanda sostenida. Por eso, los compradores estratégicos siguen pagando primas por ellos.
La detección temprana también influye directamente en los resultados. En el cáncer de ovario —una de las áreas que trabaja AOA— las tasas de supervivencia varían de forma drástica. "Si se detecta cáncer de ovario en etapa uno, la tasa de supervivencia a cinco años es del 92%", enfatizó Jeter.
La salud femenina también se desarrolla como cualquier otro sector de la medicina tradicional. El 91 % de las desinversiones se concretaron a través de fusiones y adquisiciones, no mediante ofertas públicas de venta. "Es bastante común en el sector salud", comentó Jeter. "Debería tranquilizar a los inversores saber que la salud femenina se comporta como la atención médica tradicional", agregó. Compradores habituales como Hologic, Roche, Labcorp, Abbott y CooperSurgical construyeron plataformas completas a partir de acuerdos en salud femenina, lo que refleja una demanda constante, no especulativa.
Nuevos datos de la consultora global Kearney muestran cuán limitada sigue siendo la mirada del capital. Desde 2020, inversores privados destinaron US$ 34.000 millones a la salud femenina. Sin embargo, casi dos tercios de ese monto (US$ 21.000 millones) se enfocaron en afecciones exclusivamente femeninas, como la fertilidad y los cánceres ginecológicos. En cambio, solo US$ 13.000 millones se dirigieron a enfermedades que afectan de manera desproporcionada a las mujeres, como las cardiovasculares, el alzhéimer, los trastornos autoinmunes y los problemas de salud mental.
La fertilidad y el cáncer de mama, por sí solos, absorbieron cerca de un tercio del capital privado invertido durante ese período, a pesar de que las enfermedades cardíacas siguen siendo la principal causa de muerte entre las mujeres y el alzhéimer las afecta de manera desproporcionada. El análisis de Kearney examinó más de 2.000 operaciones privadas y reveló que el diagnóstico y la salud digital —dos áreas que impulsaron muchas de las salidas más importantes en salud femenina— recibieron apenas US$ 7.600 millones en inversión. Eso evidencia una brecha cada vez más profunda entre los sectores que reciben capital y aquellos donde realmente se genera valor.
Esa brecha no existe porque la salud femenina no logre concretar salidas, sino porque el sistema de salud, en general, recompensa un tipo muy específico de salida. @@FIGURE@@
Según Silicon Valley Bank, las fusiones y adquisiciones se convirtieron en la estrategia de salida predominante en el sector salud. Esto ocurre porque los mercados públicos siguen siendo difíciles de alcanzar y escalar para las startups: las ventanas para ofertas públicas de venta son restrictivas para la mayoría, y el capital privado terminó siendo el camino más accesible para concretar salidas.
La consolidación estratégica y las fusiones impulsadas por fondos de capital privado en servicios para proveedores y tecnología muestran una preferencia clara del mercado: operaciones más predecibles y tempranas, en lugar de asumir la incertidumbre y el costo de salir a bolsa. Ese patrón coincide con la lógica del sector, donde las trabas regulatorias, clínicas y comerciales hacen que las fusiones y adquisiciones sean una vía más eficiente. Muchas veces, a las grandes farmacéuticas les resulta más barato comprar un fármaco en desarrollo que crear uno desde cero.
Los acuerdos en salud se mantuvieron firmes, incluso cuando la actividad de IPO se desaceleró, gracias a estrategias de consolidación que integran a las empresas más chicas en plataformas más grandes antes de llegar a los mercados públicos.
Los próximos mercados de mil millones de dólares
El cambio más relevante es cómo se redefine hoy lo que se considera salud femenina. La menopausia, el alzhéimer, los trastornos metabólicos y las enfermedades cardiovasculares empezaron a analizarse cada vez más desde una perspectiva específica por sexo, lo que abre mercados amplios que hasta ahora estuvieron subestimados.
"Existe una enorme demanda", dijo Jeter. Los fármacos GLP-1 son un buen ejemplo: se venden de forma masiva, pero más del 80 % de quienes los usan son mujeres. Eso abre oportunidades para desarrollar modelos de dosificación, diagnóstico y atención pensados especialmente para esa población.
Lo mismo sucede con el alzhéimer y las enfermedades cardíacas, donde las mujeres están infradiagnosticadas, reciben menos tratamientos y representan una porción desproporcionada de los casos. Jeter confía en que el informe sirva para derribar una idea de una vez por todas. "El mayor error es creer que la salud femenina es un mercado pequeño", afirmó. "Y que es caridad", sostuvo.
Los datos publicados en Follow the Exits revelan otra cosa: la salud femenina ya es uno de los mercados de salida más probados del sistema de atención médica, y también uno de los más subestimados.
*Con información de Forbes US