La estrella de la NBA, Steph Curry, volvió a llamar la atención fuera de las canchas. Durante un reciente evento de golf en California, el jugador apareció con unas zapatillas de running rojas Li-Ning Hare 9 Ultra, un modelo que describió como "como si On y esas HOKA tuvieran un hijo".
La elección cobró especial relevancia después del final de su vínculo con Under Armour, una relación comercial que se extendió durante 12 años y terminó en noviembre pasado. La salida de la compañía estadounidense alimentó las especulaciones en redes sociales sobre cuál sería el próximo socio de Curry dentro de la industria de la indumentaria deportiva.
La incógnita se despejó en junio de este año, cuando se conoció que el jugador daría el salto a Li-Ning, una de las compañías de indumentaria deportiva más importantes de China. El acuerdo abrió una nueva etapa comercial para una de las figuras más reconocidas de la NBA.
De los Juegos Olímpicos de Pekín al crecimiento de la ropa deportiva
Li Ning es un exatleta que quedó en la memoria de millones de personas por su participación en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En una de las escenas más recordadas de aquella noche, fue elevado mediante cables hasta la parte superior del Estadio Olímpico, recorrió el perímetro interno del techo y luego encendió la llama olímpica. Con los años, su figura ganó una enorme relevancia dentro del deporte chino y se transformó en una personalidad muy reconocida en el país.
El contrato de Steph Curry con Li-Ning también despertó una fuerte atención por su impacto económico. Parte del mercado interpretó el acuerdo como la posibilidad de que la estrella de la NBA asegurara un último gran contrato antes de cerrar su carrera como jugador. Pero la alianza también abre otras oportunidades: le permite diversificar sus negocios y ampliar su presencia en segmentos como el golf y los productos vinculados al estilo de vida.
A favor del acuerdo aparece, además, la enorme popularidad que Curry tiene en China, uno de los mercados más importantes para el básquet a nivel mundial. El país cuenta con unos 500 millones de seguidores de este deporte y, dentro de ese universo, cerca de 150 millones muestran un alto nivel de interés y participación.
Esa base de fanáticos representa un activo comercial de enorme valor para Curry y para Li-Ning. La expectativa es que el alcance de la figura de la NBA en el mercado chino permita extender su atractivo comercial incluso después de que deje las canchas.
La extensa red comercial de Li-Ning, que cuenta con unos 7.000 locales en China, representa uno de los principales atractivos del acuerdo para Steph Curry. Para la compañía, en tanto, sumar a una de las figuras más reconocidas de la NBA puede servir como una puerta de entrada para ganar presencia en Estados Unidos y acelerar su expansión fuera del mercado chino.
El base de los Golden State Warriors forma parte de una tendencia que ya alcanzó a otras estrellas de la liga. En 2023, Kyrie Irving, jugador de los Dallas Mavericks, terminó su relación con Nike y firmó con ANTA. El acuerdo fue más allá del patrocinio tradicional: el basquetbolista asumió además como director creativo de la división de básquet de la compañía.
Fundada en 1991, ANTA se convirtió en una de las mayores compañías de calzado e indumentaria deportiva del mundo, tanto por ingresos como por capitalización bursátil. Su expansión refleja el peso que las empresas chinas adquirieron en una industria que durante décadas tuvo entre sus principales protagonistas a grupos estadounidenses y europeos.
Detrás de ese avance también aparece una estrategia impulsada por China. El gobierno busca que compañías como Li-Ning, ANTA, 361 Degrees, Dearway y Xtep amplíen su alcance internacional y consigan competir con las principales marcas globales de indumentaria deportiva.
Según Euromonitor, las marcas chinas concentran alrededor del 6% de las ventas globales de indumentaria deportiva. Esa participación, sin embargo, es bastante mayor cuando se incluyen las compañías extranjeras que quedaron bajo el control de grupos chinos. En los últimos años, buena parte de la expansión internacional de la industria deportiva de China se apoyó en la compra de participaciones y marcas del exterior, con operaciones que involucraron a nombres de peso como Puma y Arc'teryx.
Fujian: ¿la nueva capital mundial de la indumentaria deportiva?
Buena parte del avance de la industria deportiva china tuvo como protagonistas a Jinjiang, Quanzhou y Xiamen, tres ciudades de Fujian, una provincia del sudeste de China con casi 4.000 kilómetros de costa. Esa ubicación geográfica le dio una ventaja clave: facilitó la salida al exterior de zapatillas, camisetas y gorras, además del ingreso de las materias primas necesarias para fabricarlas.
Ese factor ayudó a que, a comienzos de la década de 1980, el gobierno chino eligiera a Fujian como una zona estratégica para impulsar un gran polo de producción de indumentaria deportiva. Con el paso de los años, la provincia ganó peso hasta convertirse, para las autoridades chinas, en uno de los principales centros internacionales de innovación, fabricación y comercialización del sector.
La industria aceleró su desarrollo durante la década de 1990, cuando una parte de los consumidores chinos comenzó a dejar de lado marcas internacionales como Nike y Adidas para elegir firmas locales, que ganaron presencia dentro del mercado doméstico.
El salto internacional llegó durante la década de 2000 y se profundizó en los años posteriores. Las compañías de Fujian buscaron nuevos mercados y apostaron por acuerdos de patrocinio con figuras reconocidas del deporte mundial. Uno de los casos más destacados fue el del basquetbolista Tony Parker, entonces estrella de los San Antonio Spurs, quien firmó con Peak Sport en 2013.
Qiaodan se enfrenta a Nike
Sin embargo, esa estrategia encontró un límite: muchas marcas chinas todavía estaban por detrás de sus competidores internacionales en diseño, calidad y atractivo de marca. Esa brecha ayuda a explicar decisiones como la de Qiaodan, con sede en Xiamen, que adoptó una identidad visual muy similar al célebre logo Jumpman de Michael Jordan.
Pese a una extensa y conflictiva disputa legal con Nike, Qiaodan —nombre que se traduce como Jordan— siguió adelante y hoy forma parte de un grupo de marcas chinas que ejerce una presión cada vez mayor sobre la compañía estadounidense, con sede en Oregón, y sobre la alemana Adidas.
Detrás de ese avance también hubo una fuerte intervención estatal. Como ocurrió con otras compañías de indumentaria deportiva de Fujian, la planificación del gobierno chino, basada en objetivos concretos y exigencias de rendimiento, favoreció mejoras que hoy ayudan a explicar la mayor competitividad de los fabricantes locales.
Las compañías chinas también dieron un salto en tecnología y desarrollo de producto. Tras sus primeras pruebas con herramientas como la impresión 3D, mejoraron de manera sustancial la calidad de sus artículos y destinaron más recursos al diseño, la fabricación y el marketing. El fichaje de Steph Curry por Li-Ning aparece como uno de los ejemplos más visibles de esa estrategia comercial.
Ese avance coincidió con un período complejo para Nike en China. Las ventas de la compañía en ese mercado cayeron 30% desde 2021, en medio de cambios en las preferencias de los consumidores y una competencia local mucho más fuerte, que permitió a los fabricantes chinos ganar terreno frente a las grandes marcas internacionales.
El giro de China hacia las marcas nacionales
Dos términos ganaron fuerza en los hábitos de consumo de China: Guochao, que puede traducirse como “estilo chino”, y Zìxìn, asociado con la “autoconfianza”. Ambos expresan un mayor orgullo por la identidad nacional y una recuperación de elementos de la tradición china, que ahora aparecen en el diseño contemporáneo, la moda urbana y la tecnología.
Adidas detectó ese cambio en las preferencias de los consumidores y lanzó productos inspirados en Guochao y Zìxìn. La estrategia ayudó a la compañía alemana a registrar un aumento del 6% en sus ventas durante el último año, pese a las dificultades del mercado. Nike, en cambio, todavía busca una fórmula que le permita recuperar parte del terreno perdido.
El fenómeno trasciende la competencia entre marcas. El mayor peso de China dentro de la industria mundial de indumentaria deportiva responde a razones económicas, pero también funciona como una herramienta para ampliar la influencia internacional del país a través de sus marcas, su cultura y su identidad.
La trayectoria guarda similitudes con lo ocurrido en industrias como los vehículos eléctricos y la tecnología, donde las compañías chinas pasaron a competir de forma directa con algunos de los mayores grupos occidentales. En la indumentaria deportiva, esa presión ya empezó a sentirse con fuerza.
California y Fujian están separadas por miles de kilómetros, pero acuerdos comerciales como el patrocinio de Steph Curry reducen esa distancia. Para las marcas chinas, la meta ahora es clara: transformar su fortaleza en el mercado doméstico en una participación mucho mayor dentro del negocio global de la indumentaria deportiva.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com