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Equipo de Fluidstack junto a Jensen Huang.
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Equipo de Fluidstack junto a Jensen Huang.
Foto: Linkedin Fluidstack

El nuevo unicornio de la IA que vale US$ 18.000 millones y ya trabaja con Google, Meta y Anthropic

Ian Martin

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La startup nació alquilando GPUs y hoy construye centros de datos a gran escala. Su capacidad para asegurar energía y levantar infraestructura en pocos meses la convirtió en una pieza clave del boom tecnológico.

4 Septiembre de 2026 11.18

La pequeña startup británica Fluidstack inició su actividad en 2017 con la propuesta particular de ayudar a gamers a ganar algo de dinero mediante el alquiler de sus GPU —los procesadores gráficos que también se utilizan para entrenar sistemas de inteligencia artificial— a investigadores de IA. Hasta julio, la compañía nunca reveló que había recibido financiamiento y sus fundadores dieron pocas entrevistas. Sin embargo, pese a ese bajo perfil, la empresa se convirtió en una pieza clave de los ambiciosos planes de Google para transformar su negocio de chips de IA en un competidor capaz de disputarle el mercado a Nvidia.

Google utiliza sus propios chips, denominados Unidades de Procesamiento Tensorial (TPU), desde hace más de una década. Con ellos impulsa autos autónomos, sistemas de aprendizaje automático que sostienen YouTube y distintas funciones de su buscador, entre otros servicios. Durante años, los puso a disposición a través de Google Cloud, donde otras empresas pueden alquilar capacidad de procesamiento basada en TPU. Sin embargo, ante la fuerte demanda de chips, Google Cloud, la división de mayor expansión de una compañía valuada en US$ 4 billones, opera al límite de su capacidad y acumula una cartera de pedidos por US$ 514.000 millones.

Ahora, Google también comenzó a vender TPU directamente a otras compañías, lo que los convirtió en una alternativa cada vez más viable frente a los chips de IA de Nvidia. En octubre de 2025, Anthropic firmó un acuerdo con Google para comprar hasta 1 millón de TPU destinadas al desarrollo y al funcionamiento de la próxima generación de Claude. Se trató de la primera gran venta de estos chips que Google anunció públicamente.

César Maklary, cofundador y presidente de Fluidstack. (Foto: LinkedIn de César Maklary)
Fluidstack pasó de alquilar GPU a asegurar gigavatios de energía para centros de datos de IA valuados en miles de millones. (Foto: LinkedIn de César Maklary)

Google, además, diseñó un complejo plan de US$ 200.000 millones para financiar el despliegue de sus TPU en Anthropic, compañía en la que el gigante de las búsquedas posee una participación significativa. Para concretar la operación, recurrió a gigantes de Wall Street como Blackstone, Apollo y Morgan Stanley, además del fabricante de chips Broadcom, con el objetivo de ayudar a Anthropic a adquirir e instalar los procesadores, según informó en primera instancia el Financial Times.

Fluidstack ocupa un lugar central en estos acuerdos. La compañía ayuda a asegurar capacidad informática excedente de distintos mineros de criptomonedas mediante contratos multimillonarios respaldados por Google. En noviembre, Anthropic anunció una inversión de US$ 50.000 millones en nuevos centros de datos a cargo de Fluidstack, una cifra equivalente, aproximadamente, al costo de la infraestructura necesaria para un gigavatio de potencia. Con la construcción de estos centros para albergar el despliegue masivo de 1 millón de TPU de Anthropic, Fluidstack se convirtió, según la información pública disponible, en el primer operador conocido de centros de datos con TPU por fuera de Google.

Google confirmó que Anthropic es el único cliente conocido públicamente que utiliza TPU en sus propios centros de datos. Anthropic asegura que diversifica su infraestructura informática y utiliza hardware de Google, Nvidia, AMD y AWS. A la vez, desarrolla su propio chip personalizado. Fluidstack rechazó hacer comentarios. Morgan Stanley estimó que Google podría facturar US$ 13.000 millones solo por la venta de chips el próximo año.

Un informe de los inversores de capital de riesgo de Fluidstack asegura que la empresa prevé operar hasta 1,3 gigavatios de potencia en más de 10 centros de datos este año. El documento proyecta que los ingresos de Fluidstack alcanzarán US$ 660 millones en 2026, más del triple de los US$ 200 millones registrados el año pasado. Para 2030, la compañía aspira a operar centros de datos con una capacidad superior a 17 gigavatios. Esa cifra supera la capacidad total que hoy poseen los centros de datos de Amazon y Microsoft en Estados Unidos, según un informe del banco de inversión Jefferies.

Con los 1,3 gigavatios previstos para este año, Fluidstack podría superar pronto a la plataforma de computación en la nube Nebius, cuya capitalización bursátil alcanza los US$ 57.400 millones y que anunció planes para contar con 1 gigavatio de centros de datos de IA operativos en 2026. Su rival CoreWeave, valuada en bolsa en US$ 47.000 millones, anunció que ampliaría su capacidad a 1,5 gigavatios para fines de año. 

Nebius y CoreWeave tienen un modelo de negocio distinto: compran chips, casi exclusivamente GPU de Nvidia, y luego alquilan esa capacidad de procesamiento a sus clientes. Fluidstack apuesta por avanzar a mayor velocidad mediante la construcción de sus propios centros de datos y el alquiler del espacio e infraestructura necesarios para alojar chips de terceros, en lugar de comprarlos directamente.

Para financiar sus planes de expansión de centros de datos, Fluidstack cerró una nueva ronda de financiamiento, hasta ahora desconocida, por US$ 1.500 millones, encabezada por Jane Street, una firma especializada en operaciones e inversiones basadas en modelos cuantitativos. La operación valuó a la compañía en más de US$ 18.000 millones, según varias fuentes cercanas a la empresa. Bloomberg informó previamente que Fluidstack mantenía conversaciones para recaudar US$ 1.000 millones.

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Con los 1,3 gigavatios previstos para este año, Fluidstack podría superar pronto a la plataforma de computación en la nube Nebius, cuya capitalización bursátil alcanza los US$ 57.400 millones. (Foto: LinkedIn de Fluidstack)

En julio, la firma anunció una ronda de US$ 750 millones, con una valuación de US$ 7.500 millones, liderada por Situational Awareness, del gestor de fondos de cobertura Leopold Aschenbrenner. Fluidstack y varios socios nuevos, entre ellos la división de centros de datos del fondo tecnológico Coatue, recaudaron más de US$ 15.000 millones en deuda para financiar sus proyectos, según documentos presentados ante la SEC, el organismo que regula el mercado de valores de Estados Unidos.

Hasta diciembre, la startup tuvo su sede en Londres, aunque ahora opera desde Nueva York. Si se hubiera quedado en el Reino Unido, habría compartido el título de startup de IA más valiosa de Europa con Helsing, fabricante de drones que alcanzó una valuación de US$ 18.000 millones en julio. El acuerdo habría convertido a los tres cofundadores de Fluidstack, Gary Wu (31), Jamie Cox (29) y César Maklary (29), en algunos de los multimillonarios más jóvenes de Europa que construyeron su propia fortuna, según documentos corporativos que detallan sus participaciones accionarias.

Fluidstack rechazó hacer comentarios. Jane Street y Aschenbrenner no respondieron a las solicitudes de declaración.

Cox estudiaba literatura clásica en la Universidad de Oxford cuando conoció a Wu, estudiante de economía. Juntos fundaron Fluidstack en 2017. Cox dejó la universidad y, al año siguiente, ingresó al programa Thiel Fellowship, una beca creada por el empresario Peter Thiel para jóvenes que abandonan sus estudios y desarrollan proyectos propios. 

"Nos dimos cuenta de que teníamos amigos con doctorado que, por un lado, tenían dificultades para obtener capacidad de procesamiento de los proveedores de hiperescala… y, por otro lado, teníamos amigos aficionados a los videojuegos en la nube que usaban sus configuraciones extremas solo dos o tres noches por semana, así que pensamos que había un mercado ahí", dijo Maklary, quien trabajó en aerodinámica para un equipo de Fórmula 1 antes de sumarse a la startup en 2020.

El avance fue lento. En paralelo, Cox y Wu lanzaron en 2020 una tarjeta de reintegros destinada a financiar la plantación de árboles. Treecard despertó mucho más interés entre los inversores que Fluidstack en sus primeros años y recaudó más de US$ 30 millones hasta 2022. La empresa cerró sus puertas en abril de 2026.

Durante la pandemia, el negocio de Fluidstack se centró en el alquiler de bloques completos de GPU a laboratorios de empresas y universidades. Más tarde, firmó acuerdos con startups como Poolside, Mistral y Character.ai. Tras el lanzamiento de ChatGPT, la compañía creció hasta administrar supercomputadoras de IA formadas por clústeres, conjuntos de miles de GPU que trabajan de manera coordinada, instalados en centros de datos de otras empresas. Los ingresos treparon a más de US$ 66 millones en 2024, el último año en el que Fluidstack publicó sus resultados financieros en los registros corporativos del Reino Unido.

En febrero de 2025, la pequeña startup se convirtió en la inesperada protagonista de la Cumbre de Acción sobre IA del presidente francés Emmanuel Macron, quien anunció que Fluidstack ayudaría a construir un centro de datos por US$ 11.500 millones en Francia. "Nvidia me dijo que nos enviarán esos chips cuando los necesitemos", declaró Maklary al Wall Street Journal en aquel momento. Ese mismo año, Maklary y Wu aparecieron en una foto junto a Jensen Huang durante la conferencia anual de Nvidia en California, donde el CEO de la compañía firmó una maqueta de Lego de uno de sus chips de IA.

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Fluidstack dejó atrás el bajo perfil en 2025, cuando empezó a ganar terreno entre los grandes protagonistas de la infraestructura de IA. (Foto: LinkedIn de César Maklary)

Poco más de un año después, Fluidstack habría retirado su participación en el acuerdo. Una fuente cercana a la empresa aseguró que el proyecto en Francia quedó descartado porque en Estados Unidos era posible obtener una mayor capacidad energética en menos tiempo. Para entonces, Fluidstack ya había iniciado conversaciones con Anthropic y Google, que buscaban construir nuevos centros de datos con rapidez luego de que la capacidad de Claude para programar lo convirtiera en un éxito rotundo.

Las primeras pistas sobre esta incipiente colaboración aparecieron en los documentos que un grupo de tres mineros de bitcoin con problemas financieros presentó ante la SEC a partir de agosto del año pasado.

Fluidstack comenzó a firmar acuerdos multimillonarios para asegurarse durante la próxima década el suministro eléctrico de empresas dedicadas a la minería de bitcoin, como TeraWulf, Cipher Mining y Hut 8. La magnitud de los contratos llamó la atención porque, según Forbes, hasta diciembre de 2024 la compañía solo había recaudado US$ 30 millones en capital y US$ 38 millones en deuda. Google apareció en los documentos como garante de compromisos por miles de millones de dólares. En conjunto, estos acuerdos representan casi 1 gigavatio de potencia.

En noviembre, Anthropic anunció su acuerdo con Fluidstack. "Elegimos a Fluidstack como nuestro socio por su capacidad para actuar con una agilidad excepcional, lo que permite el suministro rápido de gigavatios de energía", escribió Anthropic en una publicación en su blog en la que anunció el acuerdo.

Fluidstack también cuenta con otros clientes, entre ellos Meta, Jane Street y Black Forest Labs. La empresa ya les comunica a sus nuevos empleados que pretende asegurar 50 gigavatios de energía para 2030. "El objetivo es conseguir más capacidad en esta década que cualquier otra empresa del mercado", señala la descripción de una búsqueda laboral. Los candidatos "no solo gestionarán un centro de datos; gestionarán una infraestructura del tamaño de un G7".

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Fluidstack quedó en el centro del despliegue de hasta un millón de TPU de Google que Anthropic usará para la próxima generación de Claude. (Foto: LinkedIn de Fluidstack)

Los cofundadores de Fluidstack consiguieron reuniones y contratos con grandes figuras de Silicon Valley porque demostraron que podían ampliar centros de datos con rapidez y cumplir plazos exigentes, aseguró Alex Bouzari, CEO y cofundador de DDN, una empresa especializada en almacenamiento de datos para IA y proveedora de Fluidstack.

La empresa también brinda a las startups un servicio personalizado para configurar y mantener clústeres de chips de IA, sistemas que agrupan numerosos procesadores para que funcionen de manera coordinada y que a menudo presentan dificultades técnicas. Este servicio resultó útil para los investigadores que trabajaron con los conocidos chips de Nvidia, que cuentan con CUDA, una potente biblioteca de software que facilita el desarrollo de programas para sus GPU. Sin embargo, fue aún más importante para las TPU. Pocas personas fuera de los laboratorios de IA de Google trabajaron directamente con estos chips, que, además, cuentan con menos herramientas y menos soporte de software.

El informe para inversores deja claro que el principal atractivo de Fluidstack ahora radica en la velocidad. La empresa asegura que puede construir un centro de datos en apenas tres meses, una tarea que a Google, Amazon o Meta les demandaría al menos un año. Una fuente cercana a la compañía explicó que Fluidstack simplificó el diseño de sus instalaciones para reducir los tiempos de construcción, siguiendo una estrategia similar a la que Elon Musk aplicó en su centro de datos Colossus, en Tennessee. Según las actualizaciones publicadas en LinkedIn, Fluidstack contrató a más de una docena de exempleados de Tesla y SpaceX durante el último año.

En junio, Fluidstack firmó discretamente un contrato de alquiler de dos edificios que suman más de 93.000 metros cuadrados en las afueras de Glendale, Arizona. La empresa busca a decenas de empleados con experiencia en la gestión de fábricas y en la soldadura robótica. Las búsquedas laborales indican que la startup fabrica unidades modulares para centros de datos. Uno de esos destinos es un nuevo centro de datos ubicado unos 130 kilómetros al oeste de Abilene, Texas.

La empresa también busca especialistas con experiencia en la construcción y la gestión de grandes parques solares. Esa capacidad podría ayudarla a reducir su dependencia de las redes eléctricas estatales, ante el temor de que estas no puedan soportar la enorme cantidad de centros de datos que ya están en obra, lo que provocó una fuerte resistencia en distintas comunidades.

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Fluidstack pasó de gestionar clústeres de GPU a protagonizar proyectos de infraestructura de IA valuados en miles de millones. (Foto: LinkedIn de Fluidstack)

Wu, Cox y Maklary no son los únicos que se benefician de la valuación de Fluidstack. La compañía también consiguió el respaldo de importantes inversores cuyos nombres no trascendieron hasta ahora. BlackRock, Atreides Management, la gestora de fondos de cobertura de Gavin Baker, y Charlie Songhurst, miembro del directorio de Meta, aparecen como accionistas en documentos corporativos. Varias fuentes también señalaron que Alphabet y Spark Capital, uno de los primeros inversores de Anthropic, forman parte del grupo de inversores.

Como principal inversor de la ronda que valuó a Fluidstack en US$ 7.500 millones a principios de este año, el fondo de Leopold Aschenbrenner pasó a ser uno de los mayores accionistas de la compañía, con una participación estimada de US$ 2.000 millones. También se le atribuye una participación de US$ 5.000 millones en Anthropic, socio clave de Fluidstack. Según trascendió, Aschenbrenner enfrenta una investigación de la SEC por haber perdido US$ 35.000 millones en apuestas apalancadas sobre acciones vinculadas a la IA. Ese episodio derivó en la venta de su cartera de fondos de cobertura a Citadel en julio. Pese al revés, Aschenbrenner mantuvo sus inversiones en startups.

Otros integrantes del círculo de Aschenbrenner también poseen participaciones en Fluidstack, entre ellos Dylan Patel, analista especializado en chips y fundador de SemiAnalysis, quien, según trascendió, compartía oficina en San Francisco con el inversor. Forbes estima que una sociedad de propósito especial, o SPV, denominada Patel y presidida por Doug O'Laughlin, presidente de SemiAnalysis, podría poseer actualmente acciones de Fluidstack por un valor de unos US$ 140 millones.

Los boletines e informes de investigación de SemiAnalysis sobre chips, IA y neoclouds, empresas que alquilan infraestructura informática especializada para inteligencia artificial, pasaron a ser lectura habitual entre los inversores tecnológicos. Sin embargo, la relación de Patel con Fluidstack quedó ahora en el centro de una disputa legal con un exempleado, Wei Zhou, despedido en enero. SemiAnalysis demandó a Zhou por supuesto incumplimiento de contrato y por divulgación de secretos comerciales, pocos días antes de que el exempleado presentara su propia demanda. 

Zhou sostuvo que Patel supuestamente lo presionó para incluir datos confidenciales sobre las TPU de Fluidstack en los informes de SemiAnalysis. Según su denuncia, esa información privada podría influir en los precios de las acciones de Nvidia, Google y otras compañías, lo que presuntamente violaría las leyes que regulan el mercado de valores. Ambos casos pasaron a arbitraje, un procedimiento privado para resolver disputas fuera de los tribunales.

Dylan Patel, fundador de SemiAnalysis, integra el círculo inversor de Fluidstack y podría tener acciones por unos US$ 140 millones. (Foto: SemiAnalysis)

SemiAnalysis y Wei Zhou no respondieron a las solicitudes de declaraciones. Dylan Patel rechazó hacer comentarios.

Uno de los principales inversores en startups de IA llama la atención por su ausencia en la lista de accionistas de Fluidstack: Nvidia. El gigante de los chips, valuado en US$ 5 billones, destinó miles de millones de dólares a impulsar una nueva generación de empresas de computación en la nube como CoreWeave, Nebius y Crusoe, entre otras, todas con acceso a sus procesadores. Fluidstack es, quizás, el único operador de centros de datos del segmento neocloud que Nvidia no respaldó.

Fluidstack tampoco cuenta con la fidelidad exclusiva de sus clientes más importantes. La compañía podría quedarse con una porción considerable del gasto de Anthropic en chips. El informe de inversión estima que el laboratorio de IA de avanzada necesitará 4 gigavatios de capacidad de procesamiento el próximo año, aunque Anthropic no respondió a las consultas sobre esa cifra. Pero Anthropic también alquila chips e infraestructura a Elon Musk, a Amazon y a Google Cloud. Durante la última semana, firmó acuerdos por un total de US$ 75.000 millones con Nscale y Lambda, dos operadores de centros de datos rivales que cuentan con el respaldo de Nvidia.

Ahora, Nvidia trabaja junto a Wall Street en un acuerdo similar al de Google, por un valor de US$ 500.000 millones, para financiar nuevos centros de datos equipados con sus propios chips. Al quedar tan ligada al ecosistema de Google, Fluidstack podría correr el riesgo de quedarse fuera de una oportunidad aún mayor.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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