El conflicto alrededor de OpenAI amenaza con sacudir la reputación de la compañía y vuelve a poner en discusión el delicado equilibrio entre rentabilidad y beneficio público.
La nueva generación del modelo visual de OpenAI apunta a algo más que imágenes atractivas: busca producir piezas estructuradas, coherentes y verificables, con impacto potencial en marketing, diseño, robótica, conducción autónoma y servicios empresariales.
La inteligencia artificial acelera la creación de código y redefine el trabajo de los desarrolladores, mientras empresas y especialistas debaten si el valor profesional ya no está en escribir líneas, sino en diseñar soluciones, supervisar procesos y dominar nuevas herramientas.
La compañía detrás de ChatGPT gana libertad para vender sus desarrollos fuera de Azure, mientras el gigante tecnológico conserva una participación clave y redefine los términos económicos de uno de los pactos más influyentes del sector.
Los niños de primaria Jackson y Quincy Fuller no solo juegan con ChatGPT; lo utilizan para dirigir Stuffers, una empresa emergente corporativa de artículos de oficina con una facturación de seis cifras (con la ayuda de sus padres).
La nueva generación de modelos de IA ya no se alimenta solo de datos públicos, sino que empieza a registrar cada clic, tecla y movimiento en el entorno laboral, lo que abre una poderosa oportunidad tecnológica, pero también un frente crítico de vigilancia y privacidad para empleados y reguladores.
Más que una inyección de capital, el acuerdo fija prioridad sobre capacidad aún no construida, en plena carrera global por abastecer el salto de la inteligencia artificial.
Andon Labs puso a una inteligencia artificial a cargo de una boutique en San Francisco, con tarjeta corporativa, acceso a internet y una sola instrucción: ser rentable. Ahora repite el experimento en Estocolmo. Lo que encontraron en el camino plantea preguntas incómodas sobre el futuro del trabajo.
Un informe internacional dejó al desnudo la ventaja del país asiático frente al resto del mundo, incluido Estados Unidos, en una industria con impacto económico y fundamental desde la óptica militar.
El próximo CEO deberá acelerar lanzamientos, recortar demoras internas, ordenar prioridades e imponer una hoja audaz para que Apple recupere peso tecnológico frente a rivales que ya pisan fuerte con herramientas generativas.
Con apuestas en energía, centros de datos, ciencia, robótica e identidad digital, el creador de OpenAI busca ocupar un lugar central en la infraestructura capaz de sostener la próxima etapa de la inteligencia artificial.
El auge de los centros de datos de IA impulsó proyectos financiados y radicados en Estados Unidos para levantar este tipo de infraestructura en Medio Oriente. A continuación, se detalla de qué manera la guerra y los ataques con drones de Irán contra centros de datos de Amazon influyen sobre la forma en que estos proyectos, que exigen una fuerte inversión de capital, encaran la seguridad.
La nueva estructura jerárquica de Apple posiciona al hardware como el motor central de su estrategia de IA agéntica. Las claves de una reorganización silenciosa que busca blindar el liderazgo de la empresa por la próxima década.
Forbes puso al frente a OpenAI y Anthropic, con ingresos y fondeo récord, mientras nuevas firmas avanzan en robótica, salud, música y finanzas y buscan volver negocio el auge tecnológico.
Las novedades tecnológicas de la Copa del Mundo en EE.UU., México y Canadá serán muchas, pero para otros lo más importante será lo que ocurra en la cancha. Esas jugadas imposibles, esos goles maravillosos, el instinto de los cracks de cepa, los errores imperdonables.
Detrás de la marcha atrás apareció una pregunta incómoda para toda la industria: ¿qué pasa cuando una herramienta promete resolver problemas y al mismo tiempo puede agravarlos?
Mientras que OpenAI y Anthropic sacaron ventaja en rendimiento, la startup francesa ganó terreno entre gobiernos y grandes empresas con modelos de código abierto y servicios a medida.
Hyundai Motor Group, que se ha comprometido a convertirse en uno de los tres principales fabricantes de vehículos eléctricos del mundo para 2030, anunció en febrero sus planes para invertir 9 billones de wones (US$ 6.200 millones) en un nuevo centro de innovación en la ciudad costera de Gunsan.
La iniciativa busca montar en Austin una planta capaz de reunir todas las etapas de fabricación de semiconductores y abastecer la demanda tecnológica de Tesla, SpaceX y xAI.