Cuando Cookie, nombre ficticio que pidió usar para resguardar su identidad, llegó a una ciudad de Carolina del Norte en 2024, la mudanza le cambió la rutina por completo. Su esposo pasaba buena parte del tiempo de viaje por trabajo y ella quedaba al frente del cuidado diario de su hija de cuatro años. Sin vínculos cercanos en el lugar, el cansancio empezó a ocupar cada jornada.
En ese contexto encontró en Janitor AI una compañía inesperada, un chatbot social popular por sus historias de rol fantásticas, abiertas y, con frecuencia, explícitas. Para ella, según contó a Forbes, fue una forma de alivio.
El vínculo no surgió de la nada. Cookie creció entre novelas de fantasía y romance que su madre acumulaba en casa, y la plataforma le ofreció una salida directa a la rutina. Cuando su hija duerme, diseña personajes de romances lentos, con indicaciones (prompts) minuciosas y escenas adultas. Así aparecieron Charlie, un compañero de departamento, hombre lobo y nudista; Marcus, un ghoul de dos metros que frecuenta bares turbios; y Greenwood, Colorado, un pueblo inventado donde humanos y seres sobrenaturales conviven bajo una red de corrupción local.
Cookie integra el núcleo más fiel de Janitor AI, compuesto por 2,5 millones de usuarias. La compañía afirma que su plataforma reúne más de 15 millones de usuarios y recibe 100 millones de visitantes mensuales. Ese volumen la ubicó como la décima app de IA para consumidores más popular, de acuerdo con Similarweb, la firma de inteligencia de mercado digital.
El fenómeno excede a una sola empresa. Janitor AI pertenece a una nueva camada de compañías que desarrollan chatbots sociales capaces de adoptar personajes ficticios o imitar figuras reales. La categoría, ligada a las apps de IA para juegos de rol, apuesta por una experiencia altamente inmersiva. Según Sensor Tower, los usuarios de las principales plataformas de este tipo pasan, en promedio, 78 minutos por día dentro de sus apps móviles, casi el mismo tiempo que dedican a TikTok.

Ese dato también rompe un prejuicio habitual. Si la idea de “romance con IA” suele asociarse con hombres solitarios que buscan tercerizar la intimidad, el perfil de Janitor AI muestra otra realidad. La empresa calcula que entre el 70% y el 80% de sus usuarios se identifican como mujeres.
Tampoco conviene reducirlo a pornografía, aunque el contenido puede ser explícito y claramente no resulta apto para abrir en horario laboral. Janitor AI se define, antes que nada, como una plataforma de entretenimiento. La comparación que propone la compañía la acerca más a un “HBO para IA” o a un espacio de ficción interactiva, donde quien lee también tiene la posibilidad de escribir y modificar la historia.
Para Jan Zoltkowski, fundador de la empresa y de 26 años, el atractivo está en esa mezcla entre imaginación, velocidad y participación. “Es una evolución del novelista aficionado... para personas que nunca habrían escrito un libro, pueden crear algo mucho más profundo e interactivo, y mucho más rápido”, dijo.
El auge del romance
Para Cookie, esa dinámica se traduce en miles de palabras dedicadas a construir el pasado de sus personajes en Google Docs y en conversaciones sobre tropos narrativos dentro de un Discord privado que comparte con otros cinco creadores de Janitor AI.
La plataforma se convirtió, para ella, en una versión digital de las novelas románticas que marcó su vida, pero con una comunidad activa detrás. En ese espacio, el lector fanático también puede pasar al rol de autor con una barrera de entrada muy baja.
Casi 400.000 usuarios se unieron al servidor de Discord de Janitor AI y crearon subcomunidades propias, que operan como “salas de escritores” para gustos, estilos y mundos narrativos específicos. Los creadores más comprometidos dedican muchas horas por día a la plataforma, aprenden programación y CSS para personalizar sus perfiles, y algunos incluso preparan guías de cientos de páginas para enseñarles a otros usuarios.
Janitor AI también se subió al impulso de la romantasía, la mezcla de fantasía y romance que movió fuerte el mercado editorial. En un momento en el que categorías como la no ficción perdieron atractivo, las ventas de libros románticos crecieron 50% en 2024, con el empuje de sagas exitosas como las de Rebecca Yarros, marcadas por dragones, y Sarah J. Maas, atravesadas por hadas.
Onyx Storm, el título más reciente de Yarros, publicado el año pasado, ya figura como el lanzamiento de ficción para adultos con ventas más rápidas desde que comenzaron los registros en 2004, según Circana, firma que sigue el negocio del libro. El fenómeno también llegó a las librerías físicas y alentó la apertura de locales dedicados al romance.
Para parte de Silicon Valley, sin embargo, la palabra romance todavía incomoda. Algunos inversores encasillan a Janitor AI entre las apuestas consideradas “viciosas”, junto con el cannabis y la pornografía, rubros vetados por varios fondos.
La compañía y quienes la respaldan rechazan esa lectura.

“Si pensamos en Reddit, Tumblr, X y Snapchat, todas tenían porcentajes más altos de contenido inapropiado para el trabajo cuando empezaron”, dijo Mercedes Bent, cofundadora del fondo de capital de riesgo Premise e inversora en Janitor AI. “Tumblr y Reddit superaban el 50 % en sus inicios, pero la base fundamental de lo que ofrecían estas plataformas era una nueva forma de comunicarse”.
Para Bent, el contenido sexual suele actuar como una puerta de entrada rápida para que una nueva plataforma de entretenimiento atraiga usuarios. La inversora recordó que varias tecnologías masivas, entre ellas los reproductores de video, tuvieron una adopción inicial fuerte por parte de la industria para adultos antes de llegar al consumo general.
Su argumento apunta también a un sesgo del mercado. Bent sostiene que buena parte del ecosistema emprendedor descarta de manera automática el entretenimiento adulto pensado para mujeres. “Existe una tendencia muy persistente a lo largo de la historia: si algo se relaciona con la salud o los deseos de las mujeres, se lo penaliza injustamente”, declaró.
Aun así, hay un motivo más concreto que explica por qué los grandes laboratorios de IA prefieren mantenerse lejos de esa zona. El contenido erótico abre riesgos legales, regulatorios y de moderación difíciles de administrar a gran escala. OpenAI planeaba habilitar material erótico para adultos, pero dio marcha atrás a comienzos de este año después de una fuerte reacción interna. Janitor AI, en cambio, convive con una tensión permanente. Sus usuarios prueban los límites de la plataforma todos los días y obligan a la compañía a recalibrar qué permite y qué no.

Las normas de contenido de la plataforma, estrictas y minuciosas, permiten leer qué tipo de actividad circula dentro de Janitor AI. También trazan una línea precisa entre el erotismo permitido y aquello que la compañía considera fuera de sus reglas, sin llevarlo al terreno pornográfico.
En el caso de los avatares digitales, las pautas rozan lo absurdo por su nivel de detalle. La ropa “ligeramente mojada” y los “bultos excesivamente definidos” quedan prohibidos, aunque las reglas sí admiten que el vello púbico “se asome por debajo de la ropa”. La plataforma también permite sexo con electrodomésticos y otros objetos inanimados. Con robots, la autorización existe bajo una condición particular. Deben ser inteligentes y capaces de expresar consentimiento.
Aunque Forbes no halló demandas activas contra Janitor AI en EE.UU., el caso de Character AI, su antecedente más directo, muestra los riesgos que rodean a este tipo de plataformas. Esa empresa enfrentó múltiples presentaciones judiciales, en especial por situaciones vinculadas con menores de edad. Janitor AI, en cambio, prohíbe el registro de personas menores de 18 años.
Esta semana, el estado de Pensilvania demandó a Character AI tras afirmar que detectó chatbots que simulaban ser médicos y ofrecían recetas. A comienzos de este año, Kentucky acusó a la compañía de aprovecharse de menores y exponerlos a conductas sexuales. En ese mismo período, la empresa cerró un acuerdo en una causa por homicidio culposo ligada a un usuario de 14 años que se suicidó después de desarrollar un vínculo emocional intenso con un chatbot.

De las criptomonedas a la IA
Zoltkowski, ingeniero autodidacta de Brisbane, Australia, combinaba curiosidad técnica, ideas libertarias y una relación temprana con la cultura cripto. Abandonó la universidad durante el primer año y trabajó en Bitfinex y Bittrex, dos plataformas de intercambio de criptomonedas que lo acercaron a una industria marcada por la velocidad y el riesgo.
A comienzos de 2023, durante un hackathon de EthDenver, probó las primeras versiones de los modelos GPT de OpenAI. La experiencia lo atrapó. Poco después se convirtió en usuario intensivo de Character AI y descubrió que le atraían los chatbots con personalidades oscuras, dominantes o imprevisibles, capaces de generar una sensación de pérdida de control. Entre sus favoritos en Janitor AI aparece Nova Marino, una líder de pandillas famosa por morder a sus compañeros.
El giro llegó cuando Character AI endureció sus filtros para bloquear contenido erótico. La decisión encendió a sus usuarios más fieles, que abandonaron la plataforma en una migración bautizada como “El Gran Éxodo”. Molesto con ese límite y cada vez más interesado en la IA, Zoltkowski decidió crear una alternativa abierta a los chats sexuales.
Según contó, con ayuda de la IA escribió en apenas tres semanas el código de la primera versión. La llamó Janitor AI, por una palabra latina asociada a un guardián con llaves para muchas puertas. El 16 de junio de 2023, anunció el sitio en Reddit: “Hola, estoy lanzando la página web, ¡échenle una mirada!”.
A los pocos días, Janitor AI explotó en “BookTok”, la influyente comunidad de TikTok ligada al romance y la fantasía. La tracción fue inmediata: la plataforma alcanzó el millón de usuarios en apenas 21 días.

Ese salto estuvo cerca de quebrarlo. El tráfico se multiplicó, la infraestructura se encareció y Zoltkowski asegura que muy pronto debió enfrentar cuentas difíciles de sostener, incluida una factura de US$ 180.000 de Cloudflare, la compañía de seguridad y servicios web.
En medio de esa presión apareció un actor inesperado. Martin Shkreli, conocido por su rol en la especulación farmacéutica, contactó a Zoltkowski por Discord y le ofreció tarjetas gráficas y financiamiento a cambio de acciones. Apurado por la crisis y quizá con exceso de confianza, aceptó. El trato, sin embargo, se trabó rápido. El dinero prometido nunca llegó. Finalmente, una inversión de Sky9 Capital rescató a Janitor AI.
Janitor AI rompe con el manual tradicional de Silicon Valley
Janitor AI funciona con una estructura de costos inusual para una startup de IA, según Zoltkowski. El nivel de gasto, asegura, incomodaría a buena parte de las compañías financiadas por capital de riesgo. La empresa cuenta con apenas tres empleados full time, todos hombres, que viven y trabajan en un loft del barrio SoMa, en San Francisco. También suma a algunas mujeres como colaboradoras externas. Sus dos principales ejecutivos son muy jóvenes: el CEO, Zoltkowski, tiene 26 años, y el director de Operaciones, Hugo Smith, 22.
Después de la ronda Serie A de mayo de 2025, encabezada por Khosla Ventures, Zoltkowski evitó revelar cuánto dinero obtuvo la compañía. Prefirió destacar la disciplina con la que administra cada gasto. Detrás de esa cautela todavía aparece el recuerdo de la crisis que casi lo dejó fuera de juego por una factura de US$ 180.000.
"No quiero volver a estar nunca más en esa situación", dijo Zoltkowski. "La gente no sabe lo mucho que rinde el dinero cuando se optimiza de verdad, y por eso nos centramos tanto en ser muy austeros con cada dólar destinado a la computación".
Su fórmula combina olfato de cazador e ingeniería de precisión. Zoltkowski prueba de forma permanente modelos más chicos de código abierto, capaces de ajustarse a las necesidades de juego de rol de Janitor AI. Según cuenta, antes utilizó modelos de Mistral y ahora experimenta con la familia Gemma de Google, también pequeña y de código abierto. Sin embargo, detectó que puede volverse algo restrictiva, un límite que aparece rápido. Por eso retoca el código y busca sacarle el mayor rendimiento posible.
Janitor AI asegura que procesa cerca de 13 billones de tokens por mes con un costo aproximado de US$ 130.000. Un volumen similar con los modelos más accesibles y pequeños de AWS demandaría al menos US$ 1 millón, mientras que los modelos más caros de Anthropic podrían elevar la cuenta por encima de US$ 50 millones, de acuerdo con los precios publicados en el sitio web de AWS.
La meta de fondo es controlar toda la cadena tecnológica. Zoltkowski quiere preentrenar los modelos de Janitor AI porque los sistemas de código abierto disponibles hoy suelen privilegiar el desempeño en programación, no la amplitud narrativa ni la variación que exige el juego de rol erótico.
Zoltkowski dio un ejemplo concreto de esos límites técnicos. Según explicó, incluso modelos recientes pueden traer restricciones incorporadas en su propio funcionamiento interno, lo que obliga a Janitor AI a intervenir con ajustes específicos para recuperar el tipo de lenguaje que necesita su plataforma.

"Por ejemplo, en los nuevos modelos Google Gemma, noté que la palabra ‘pussy’ está, en cierto modo, censurada en los pesos del modelo", dijo Zoltkowski. "Pero hemos podido reincorporarla a la muestra. Para eso sirve todo el ajuste, ¿no?".
Problemas de crecimiento
Administrar con pocos recursos puede tener cierto encanto, hasta que la escala cambia las reglas. Zoltkowski mantuvo bajos los costos al llevar Janitor AI como un proyecto personal sostenido por donaciones. Pero cuando el sitio ganó tamaño y se transformó en un actor masivo, apareció una realidad mucho menos romántica: políticas internas, cumplimiento normativo, exposición legal y la carga silenciosa de ordenar una comunidad con reglas consistentes.
El punto más delicado, como suele ocurrir en estas plataformas, es la moderación. Los grandes laboratorios de IA evitan el negocio de los juegos de rol eróticos por una razón concreta: cada decisión puede abrir un frente legal.
Las fantasías suelen moverse en zonas incómodas, y la frontera entre creación privada y contenido prohibido se vuelve borrosa con rapidez. El contenido sexual explícito con menores marca un límite absoluto. Pero también surgen dilemas extremos, como necrofilia o canibalismo consensuado.
No fue un proceso sencillo. A comienzos de este año, la comunidad reaccionó con enojo por la decisión de Zoltkowski de apoyarse en voluntarios, y no en empleados pagos o contratistas, para moderar el contenido de Janitor AI.
En enero, un moderador dejó su rol y publicó una dura crítica contra el funcionamiento interno del sitio. Según denunció, el sistema estaba desbordado: apenas dos o tres voluntarios debían revisar una pila de cerca de 125.000 reportes de incidentes. También afirmó que las reglas de seguridad se aplicaban sin criterio uniforme, que faltaban herramientas para ordenar la moderación y que los desarrolladores solían revertir prohibiciones por contenido extremo cuando creadores populares reclamaban en privado.
La polémica dañó la imagen de Zoltkowski, conocido como "shep" en Discord. Hasta ese momento, el fundador de Janitor AI tenía una reputación casi legendaria entre sus usuarios y asumía en persona buena parte de la moderación.
Janitor AI negó ante Forbes las acusaciones del exmoderador y aseguró que la compañía destina recursos significativos a IA y a procesos de moderación con revisión humana. Sin embargo, en una disculpa enviada a la comunidad por aquellos días, Smith, director de Operaciones de la empresa, admitió que ese trabajo necesitaba un salto profesional.
"Parte de esto es inevitable: operamos en un terreno legal realmente incierto y aún estamos definiendo los límites", escribió. Zoltkowski también dio su versión en Discord. Dijo que varias afirmaciones no eran correctas, aunque aceptó que "en su mayoría las quejas son dolorosas porque son ciertas". Tras ese episodio, la empresa dejó de utilizar moderadores voluntarios.
En su intento por llevar Janitor AI hacia una estructura de negocio más formal, Zoltkowski enfrenta una tensión sensible: escalar sin romper la identidad libre y libertaria que dio origen al sitio. Por ahora, la plataforma continúa gratis, aunque el equipo ya estudia la posibilidad de sumar un esquema freemium basado en suscripciones.
Hace un año, Zoltkowski publicó un mensaje contundente para explicar ante la comunidad por qué la empresa necesitaba aplicar controles más estrictos sobre las imágenes. La razón era concreta. Para cerrar un acuerdo con un procesador de pagos dispuesto a aceptar suscripciones, la plataforma debía impedir que sus contenidos visuales fueran catalogados como pornográficos. La propuesta provocó rechazo entre muchos usuarios.
"JanitorAI no es solo un sitio web para nosotros, es nuestro proyecto más preciado, que nos ha brindado muchísima alegría y creatividad al ver crecer a esta increíble comunidad", escribió. "Les ruego que nos acompañen en este proceso; Janitor es nuestro tesoro y no estamos dispuestos a dejarlo ir", agregó.
A medida que Janitor AI gana madurez, Zoltkowski apuesta a convertir la plataforma en una nueva forma de entretenimiento masivo. Su ambición, según sostiene, es construir una experiencia similar a Roblox, el sitio de juegos para chicos, pero orientada a adultos. Si alcanza ese objetivo, su nombre quedará asociado a la creación de un medio interactivo que gigantes como OpenAI prefirieron no defender, en parte por reparos morales.
Por ahora, ese salto todavía está pendiente. Antes debe resolver el tramo más complejo del camino: sumar reglas, controles y una supervisión capaz de sostener el crecimiento a gran escala sin alejar a los usuarios que llegaron a Janitor AI justamente porque no se sentían vigilados.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.