Las montañas de San Gabriel, en Carchi, son testigos de una historia que combina migración, emprendimiento, innovación y trabajo en equipo. Allá, a casi 3.00 metros sobre el nivel del mar, el viento, el sol y el frío propio de la región se convirtieron en acompañantes silenciosos de Joseph Puthukulangara, fundador de Milmalac.
Nacido en Kerala, en el sur de la India, este empresario del mundo lácteo, de 68 años, llegó a Ecuador como un joven de 22 y vino por una oportunidad de trabajo, en Cayambe. Antes de eso, a los 19 años Puthukulangara estudió quesería en Pandino, Italia; se graduó y tres años después surgió la posibilidad de instalarse en la mitad del mundo, por sugerencia de otro extranjero, el italiano Mauricio Rossi.
Luego de dejar su India natal llegó a la empresa Campiña, donde se desempeñó como técnico de quesos.
El gerente de Milmalac gesticula y sonríe mientras cuenta su historia. Las tareas avanzan en la planta de producción, ubicada junto a la Panamericana Norte, un par de kilómetros antes de llegar a San Gabriel. Puthukulangara dirige un equipo de 22 personas que se encargan del acopio y procesamiento de leche que luego se convierte en quesos, yogurts, manjar y otros productos.
Cuenta que la adaptación a Cayambe no fue tan difícil como la llegada a Italia. “En Europa extrañaba a la familia y me costó aprender el italiano, al menos el primero de mis tres años allá”. Pero en suelo ecuatoriano la situación fue distinta.
Llegó y trabajó en Campiña durante cerca de tres años; luego pasó a Kiosco, otra firma de lácteos donde hizo carrera. “Los dueños me contrataron y yo era el responsable, junto con un trabajador, de procesar 250 litros al día. Era el 1 de mayo de 1984”, dice sin dudar un instante y demostrando que su memoria está intacta.
Puthukulangara estuvo en la empresa durante casi cuatro décadas con un paréntesis de seis años cuando fue a Trinidad & Tobago, entre 1992 y 1998. Volvió a Ecuador y sacó adelante a la empresa en donde trabajó hasta 2015, cuando dio un paso al costado. Decidió emprender con sus hijos que habían estudiado alimentos en la Universidad Zamorano (Honduras) y marketing en la Universidad de las Américas (Quito).
Para entonces, este emprendedor ya era un habitante más de Ibarra, ciudad en la que se había radicado tras su paso por Cayambe. Además, los años y los negocios en el mundo de la leche le permitieron generar contactos y conocer bastante bien la industria de lácteos.
Milmalac abre sus puertas
“Empezar es duro hasta conseguir mercado”. Joseph Puthukulangara habla sobre los inicios de Milmalac y añade que una cosa es ser técnico y otra es ser dueño. “Los primeros dos años tuvimos dificultades hasta llegar a un punto de equilibrio en los números.
Tuve problemas con clientes que nos fallaban”, dice este empresario que arrancó con dos empleados y una inversión de US$ 250.000 de sus ahorros. Ese dinero sirvió para adecuar maquinaria usada y comprar nueva; también permitió sostener el negocio en los primeros meses. Una antigua planta de lácteos fue el lugar donde la empresa empezó a operar.

Junto a dos empelados, Puthukulangara procesaba 500 litros de leche por día. “El negocio de los lácteos es de largo plazo y cuando las dificultades se hicieron presentes el negocio se estabilizó”, cuenta, mientras los trabajadores revisan los procesos de cuajado que se cumplen en la planta que ocupa cerca de 600 metros cuadrados.
El fundador de Milmalac sonríe y continúa recordando los hitos marcados. El primer queso que desarrolló fue un mozarella y en 2019 llegó a las perchas de cinco locales de Supermaxi en Quito, Ibarra y Tulcán. La entrada a esta cadena fue antes de la pandemia y resultó un logro, “aunque no era suficiente”.
Para crecer, Puthukulangara contrató una persona con una meta: lograr mayor espacio en la cadena de supermercados. Actualmente, la marca está en 96 locales de Supermaxi por distintas ciudades del país. La oferta de la empresa incluye queso fresco, chédar, holandés, gouda, provolone, dulce de leche y yogurt. Cada día se elaboran hasta mil unidades de queso mozarella.
La empresa que fundó este quesero nacido en la India trabaja con 98 proveedores de Carchi, procesa 11.000 litros de leche al día y en 2025 facturó US$ 2,5 millones al año.
Trabajo planificado
El orden marca el día a día de Milmalac. Todos los miembros del equipo saben su tarea. Puthukulangara llega temprano y supervisa cada paso, habla con los colaboradores y siempre está pendiente de los detalles.
“Cada uno deja programada la producción el día anterior, la gente ya sabe lo que tiene que preparar y empacar”, dice mientras recorre la planta marcada por el aroma de la leche. Los envíos se cumplen en un camión contratado de cinco toneladas que cumple tres entregas a la semana.
Los productos también llegan a hoteles y restaurantes; además, cuenta con un local propio en el norte de Quito.
“Estamos satisfechos por lo logrado, el negocio marcha bien, aunque siempre habrá cosas por mejorar y lo importante es mantener la calidad. Me siento un ecuatoriano más, tanto que los fines de semana juego ecuavolei, soy ponedor”.

También comparte errores que le dejaron enseñanzas. “Al principio uno trata de vender, pero en ese camino algunos clientes me fallaron. Algo similar pasó con algunas amistades”. Pero al crecer, añade, uno aprende a no confiar en todos.
Puthukulangara sonríe, camina por los exteriores y acaricia a dos terneros que son como sus mascotas. El viento sopla, las nubes blancas cubren San Gabriel y la producción de Milmalac continúa. (I)