Un tiburón del emprendimiento
A los 26 años, Santiago Gutiérrez fundó Goldery Trading. Actualmente, es uno de los jueces de Shark Tank Ecuador y lidera el grupo GCorp que tiene siete plantas y 400 colaboradores. Errores, sacrificios e incluso una quiebra han marcado su camino al éxito.

Los únicos sonidos que se escuchaban en la planta de Envapress, en la madrugada del 21 de diciembre del 2021, eran las sirenas y el crepitar de las llamas. Cincuenta bomberos corrían de un lado a otro, luchando por contener el fuego que envolvía la fábrica en el norte de Quito. Un error de procedimiento y una chispa bastaron para reducir a cenizas la industria de aerosoles.

El accidente resultó en una tragedia que dejó 17 heridos, un fallecido y el cierre de la empresa. Santiago Gutiérrez todavía recuerda que se sentó en la vereda con su hijo a rezar. “Aunque los queremos evitar a toda costa, los errores nos hacen más fuertes y mejores”, cuenta en una entrevista con Forbes Ecuador. 

El accidente casi le arrebata todo. La fortaleza de su equipo, el apoyo de su hijo y su filosofía personal le motivaron a seguir adelante. “Soy un hombre resiliente. En cada caída veo oportunidades. En cada oportunidad se puede abrir un nuevo camino”.

Se demoró un mes en reiniciar operaciones en la parte que no se quemó de la planta. Sin embargo, le tomó un año en recuperar el 100 % de la producción. Tuvo que invertir US$ 4 millones en nuevas estructuras, máquinas y protocolos de seguridad. 

Envapress ya era parte de GCorp, un grupo empresarial de la industria del plástico que dirige este emprendedor. Las tres empresas más grandes de este holding (Goldery Trading, Envapress y Cubiertplast) facturaron US$ 48,1 millones en 2025, según la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros.

Desde pequeño quería ganar dinero

Gutiérrez aprendió sobre emprendimiento y negocios en la niñez. Sus padres tenían una ferretería familiar en la intersección de las avenidas 6 de diciembre y Colón, donde empezó a trabajar como cajero todos los veranos durante sus vacaciones del colegio Intisana. “Mi primer sueldo fueron cinco sucres al día”. Era 1980.

“Yo quería ganar dinero desde pequeño y en ese tiempo me entró una cultura de ahorro”. Su deseo de trabajar lo marcó desde los seis años.

Cuando era estudiante de colegio, salía de clases tomaba su auto, una maleta y se iba a vender zapatos. Esa fue su escuela. 

Al graduarse decidió que quería generar ingresos. Su padre apoyó su decisión con una condición: que se formara bajo la tutela de su tío Gustavo Gutiérrez. Él era fundador de Inmuebles, Motores y Equipos (Inmeq), una empresa que distribuye las herramientas Stihl desde hace más de 40 años. 

Su tío fue su mentor y comenzó a formarse a su lado a los 18 años. Le encomendó el manejo de dos líneas del negocio. La importación de repuestos automotrices de la marca estadounidense Monroe y los artículos deportivos italianos Diadora. 

En 1997, sacó el título de marketing y finanzas de la Universidad San Francisco de Quito. También tiene un MBA del Tecnológico de Monterrey, México, en 2003. 

Con 26 años, Santiago Gutiérrez estableció su primera empresa: Goldery Trading. Comenzó importando empaques termoformados transparentes. No sabía que para llegar al éxito con esa línea de negocio tendría que pasar por pérdidas y sacrificios. “En realidad llegué a vender estos empaques por error”, cuenta el ejecutivo. 

El negocio que tenía en mente era comenzar a producir mermeladas utilizando el chihualcán, un fruto nativo de la región andina y que en Estados Unidos se conoce como golden fruit. Ese producto terminó inspirando el nombre de la empresa. El plan era importarlo desde Chile. Sin embargo, este ejecutivo no contaba con los fondos para sostener el negocio de sus sueños.

Gutiérrez no se quedó con los brazos cruzados. En 1999 decidió importar frutos secos, también de Chile. El emprendedor notó que era poco común encontrar productos como almendras y pistachos en perchas ecuatorianas. 

Pero sufrió otro tropezón con los registros sanitarios. Se quedó con los envases de plástico que había comprado para empacar los frutos secos. “Estaba a punto de perder todos mis ahorros cuando me propuse vender lo único que me quedaba”, dice el empresario quiteño de 52 años.

Para sacar el negocio a flote, Santiago vendió la casa que heredó de su padre. “Ese fue el primer gran paso que di. “Invertí ese dinero en un negocio que yo sabía iba a ser grande algún día”.

Su intuición no falló, pero la venta de estos envases resultó más difícil de lo que esperaba. En su primera importación, a la que destinó US $20.000, decidió dividir la carga de diferentes proveedores en dos contenedores separados, cuando había hecho solo un registro aduanero.

“Esto fue un error que me costó. Perdí mis primeros contenedores en la aduana”. Además, la carga arribó al puerto en enero de 2000, cuando el país comenzó el proceso de dolarización. 

“Nuestro producto, que en sucres tenía un precio, ya costaba el triple”. Sin un mercado establecido, dudó que sus envases plásticos pudieran competir con los empaques de espumaflex y cartón que lideraban el sector en esa época. 

Después de 26 años de su primera experiencia como importador, sonríe cuando recuerda la odisea que enfrentó. Perdió uno de los contenedores porque no conocía cómo eran los trámites. Luego de unos cinco años, el organismo aduanero sacó a remate la mercadería y él puedo comprar parte de sus productos perdidos. 

El emprendimiento se logró mantener a flote con algunos clientes, pero no eran suficientes. Tenía que sostener a su hijo y esposa, mientras seguía trabajando paralelamente con su tío. 

“Durante cinco años no pude pagarme un sueldo completo”. Gutiérrez dividía su tiempo entre la empresa de su tío y Goldery Trading. Su jornada terminaba a las dos de la mañana. 

Santiago no bajó el ritmo y estaba convencido de que el éxito llegaría pronto. “Se necesita disciplina de hierro para soportar las dificultades por las que pasa cualquier emprendedor”. 

Sus empaques finalmente lograron despegar a escala masiva cuando Corporación Favorita se fijó en ellos. “Les gustó la idea de que sus clientes pudieran ver los productos que estaban consumiendo”. Llegó el momento de crecer.

En 2025 Goldery Trading facturó US$ 28,8 millones según la Superintendencia de Compañías y cuenta con clientes como Unilever y el Grupo KFC. 

De importador a productor

Desde 2009 la empresa tuvo limitaciones al momento de importar sus envases. Ese año se aplicaron salvaguardas y nuevos aranceles a sus productos. “Ahí tuve mi primer riesgo de quiebra. Lo pasé mal hasta que quitaron estas medidas”. 

Cuatro años después, en 2013, el gobierno fijó cupos para ciertas importaciones y esto afectó su operación por segunda vez. Para ese año ya había dejado de trabajar con su tío. Este “era nuestro segundo round y ya teníamos un trauma de importación”.

Estas nuevas reglas lo motivaron a pasar de importador a productor. El proceso fue de ensayo y error. Diez años antes fracasó en su primer intento: adquirió una máquina china para poner a operar otra empresa, pero no funcionó, quebró y perdió la inversión. “Yo no era fabricante, era un comerciante nato. Perdí mucho dinero ese año y aprendí que, si uno no sabe, tiene que aliarse con gente que sí”. 

En 2014 adquirió parte de Envapress, una maquiladora y proveedora de servicios envasados a escala nacional. Con la experiencia pasada, la estrategia fue integrar la productora al resto de operaciones del grupo. En 2018, compró toda la empresa que produce aproximadamente 1.000 toneladas en productos desde envases plásticos hasta espumas de carnaval. 

Gutiérrez tomó viada y montó Cubiertplast, una fábrica para producir aerosoles, waipes y poliestireno espumado para elaborar desechables. Hoy produce 200 toneladas en envases y cubiertos al mes. 

Desde entonces, la empresa se ha dedicado a encontrar oportunidades. Cuando llegó la pandemia, Envapress tenía las capacidades para producir gel antibacterial para consumo nacional y para exportar. Por esa razón, dice que le tocó contratar a 100 trabajadores más.

Pero nada es una certeza en el mundo de los negocios. En 2021 ocurrió el incendio, pero este empresario, que ha competido en más de 50 Ironman, escogió enfrentar la tragedia de forma diferente. 

“Agradezco que no haya sido más grande”, dijo con sinceridad. “Me comprometí a levantarme y cuando lo hice fui más fuerte”. 

Gutiérrez continúa dando pasos para convertir a GCorp en una multilatina. Exporta sus productos a Estados Unidos, Bolivia y Centroamérica entre otros. 

Apostando por el Ecuador

Ahora, una parte importante en la vida de Gutiérrez está en compartir sus aprendizajes con otros emprendedores. Fue uno de los tiburones de Shark Tank Ecuador (Misión Emprende 593) y es inversionista ángel. 

“Quiero devolver al país y a las personas que me han dado todo”, dice. “Sueño con que Ecuador sea una potencia emprendedora. Por eso me gusta invertir en talento joven”. 

Para Natalia Almeida, directora del hub de innovación de la Alianza para el Emprendimiento e Innovación, Gutiérrez es un ejemplo a seguir. “Es un líder que motiva como empresario, pero mucho más como persona”. Agrega que ha logrado innovar en tiempos difíciles.

Su empresa Goldery Trading también se posiciona como una de las más importantes en la industria de packaging en Ecuador. “Goldery es vista como un referente por su crecimiento y productos innovadores”. (I)