Zachary Folk Colaborador
La compra de Warner Bros. Discovery, por parte de Paramount, enfrenta una demanda que podría demorar el cierre durante meses o frustrar una operación valuada entre US$ 110.000 millones y US$ 111.000 millones. Una coalición de 12 fiscales generales estatales pidió a las empresas que suspendan la transacción hasta que concluya el proceso judicial y anticipó que solicitará una orden para bloquearla si intentan avanzar.
Debido a la demora, Paramount se comprometió a pagar cerca de US$ 650 millones por trimestre a los accionistas de Warner Bros. Discovery si el acuerdo no se cierra antes de octubre. Una prórroga del plazo también podría obligarla a renegociar el financiamiento y poner en riesgo la compra.
El fiscal general de California, Rob Bonta, encabezó la demanda junto con sus pares de Arizona, Colorado, Connecticut, Massachusetts, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Oregón y Washington. Todos pertenecen al Partido Demócrata.
Bonta calificó la adquisición de “ilegal” y afirmó que provocaría “precios más altos, menor calidad y menos contenido para el cine y la televisión”. La presentación sostiene que el acuerdo uniría a dos de los cinco estudios más importantes de Hollywood y dejaría casi un tercio de los estrenos cinematográficos bajo el control de una sola compañía.
Cuánto poder concentraría la nueva empresa
Según informó Reuters, los estados estimaron que el grupo controlaría el 27 % de la distribución de películas en Estados Unidos y el 30% del segmento de grandes estrenos. También concentraría el 27 % del mercado de los canales básicos de cable.
Paramount y Warner Bros. compiten por el espacio disponible en miles de salas de cine. Los fiscales sostienen que la desaparición de esa rivalidad le permitiría a la nueva empresa imponer condiciones más duras, con un posible aumento de precios para el público. Los dueños de cines también temen una reducción del número de películas disponibles. La demanda advirtió que el acuerdo podría acelerar el “declive de la exhibición cinematográfica en salas” y debilitar a un sector que depende de un flujo estable de estrenos.
Este planteo también alcanza a la televisión paga. Las dos empresas reúnen señales como CNN, MTV, HGTV, Cartoon Network y Nickelodeon. Esa cartera ampliaría su capacidad para fijar las condiciones que los distribuidores de cable pagan, un costo que podría trasladarse a los abonados.
El fiscal general de Oregón, Dan Rayfield, cuestionó la aprobación federal del acuerdo. “A pesar de que los reguladores federales aprueban sin reparos este mal acuerdo, estamos tomando medidas para proteger a las familias, las pequeñas empresas y la industria cinematográfica de Oregón”, declaró.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos autorizó la compra en junio y afirmó que beneficiaría a los consumidores y a los trabajadores. La decisión llegó unos cuatro meses después de que Paramount superó la oferta de Netflix por Warner Bros. Discovery.
Los críticos del acuerdo atribuyeron esa aprobación a los vínculos políticos de la familia Ellison. David Ellison, director ejecutivo de Paramount, es hijo de Larry Ellison, cofundador de Oracle y cercano al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La demanda estatal centró sus argumentos en la concentración del mercado y no utilizó esa relación como fundamento jurídico.
El costo de una demora para Paramount
La compra representa la principal apuesta de David Ellison para convertir a Paramount en un rival de mayor tamaño para Netflix y Disney. La empresa rechazó la demanda y afirmó que los fiscales tergiversaron la competencia dentro de la industria del entretenimiento. Paramount aseguró que el acuerdo permitirá aumentar la producción después de recortar US$ 6.000 millones en gastos de infraestructura, marketing y puestos corporativos duplicados. Ellison prometió que los estudios estrenarán 30 películas al año.
Los estados respondieron que esa promesa no obliga legalmente a la compañía. También señalaron que un mayor número de estrenos no impediría una suba de precios ni garantizaría la calidad de las producciones.
Por otro lado, los trabajadores de Hollywood temen que los recortes previstos eliminen puestos en los estudios y en las producciones. Según los fiscales, las consecuencias podrían afectar a decenas de miles de profesionales vinculados a la actividad audiovisual.
Wall Street reaccionó sin señales de alarma inmediata. Las acciones de Paramount subieron un 2,9 % tras la presentación, mientras que las de Warner Bros. Discovery avanzaron un 2,6 %.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com