Laura Mafud Editora
El 19 de septiembre de 2023, la plataforma de compras de supermercado a domicilio Instacart, que cotiza en el NASDAQ bajo el ticker CART y su nombre corporativo Maplebear Inc., hizo su debut oficial en la bolsa de Nueva York. Dos días después, el 21 de septiembre, el proceso de liquidación y estabilización del mercado completaba un hito simbólico y financiero: su fundador, el emprendedor Apoorva Mehta, concretaba su salida operativa y formal como presidente de la compañía. Hoy, tres años más tarde, Mehta forma parte del ranking global de multimillonariosde Forbes, ocupando la posición número 3373 en el mundo con una fortuna en tiempo real estimada en US$ 1.000 millones.
Fundada en San Francisco en 2012 tras más de 20 intentos fallidos de emprendimientos por parte de Mehta, Instacart nació para conectar a grandes supermercados con compradores y repartidores independientes.
Nacido en India y criado en Canadá, Mehta estudió ingeniería en la Universidad de Waterloo y trabajó en empresas de tecnología como Blackberry, Qualcomm y Amazon antes de volcarse al emprendedurismo.
Durante la era del "dinero barato" (etapa que comenzó tras la crisis financiera de 2008 y se intensificó durante la pandemia de COVID-19), su startup alcanzó una valuación privada de US$ 39.000 millones.
Sin embargo, al momento de tocar la campana en Wall Street dos años más tarde, la empresa salió al mercado con una cotización de aproximadamente US$ 10.000 millones, una reducción de casi el 75% respecto a su techo privado. Lejos de interpretarse como un fracaso, el pricing de Instacart reflejó un cambio de paradigma estructural en Wall Street sobre la brecha entre las métricas que inflan las rondas privadas y lo que exige el mercado público para otorgar liquidez real a los fundadores.
Las métricas que auditan las bolsas públicas tras la reconfiguración del mercado
El debut de Instacart, sumado a la reconfiguración del mercado de salidas a bolsa tecnológicas, dejó en claro las variables fundamentales que analizan los fondos de inversión institucional antes de validar la salida al mercado de un unicornio.
En primer lugar, se exige la rentabilidad real demostrada a través de un EBITDA positivo por sobre el crecimiento a cualquier costo. A diferencia de salidas a bolsa de la década pasada, Instacart debió demostrar balances en verde antes del IPO, reportando ganancias netas por US$ 242 millones en el primer semestre de 2023.
En segundo, resulta vital la diversificación de ingresos, un aspecto donde Instacart destacó al impulsar su plataforma de Retail Media —anuncios dentro de la app para marcas de consumo masivo—, la cual aportó cerca del 30% de sus ingresos totales al momento del IPO con márgenes brutos significativamente más altos que la logística física.
Asimismo, en tercer lugar, los mercados públicos demandan eficiencia en el flujo de caja libre (Free Cash Flow), dejando de lado las proyecciones basadas únicamente en el volumen bruto de mercancías para valorar la capacidad de autofinanciamiento de la empresa.
Por último, la economía unitaria sustentable determina que cada orden procesada sea rentable de manera individual tras descontar los costos operacionales, subsidios de adquisición de clientes y pagos a los repartidores.
Tras haber dejado atrás el escepticismo inicial del IPO, Instacart cotiza con una capitalización de mercado consolidada, ingresos anuales de aproximadamente US$ 3.800 millones y resultados con utilidad neta positiva e impulso continuo en sus soluciones de software para supermercados y su división publicitaria.
De hecho, la compañía proyecta mantener este año una cuota del 21,6% del mercado del e-commerce de supermercados en Estados Unidos, procesando más de US$ 1 de cada US$ 5 invertidos online en el sector, en un mercado proyectado en US$ 238.000 millones, tal como destacó un artículo reciente publicado en Forbes.com. En el segundo trimestre de 2026, la firma incrementó sus ingresos totales un 14%, impulsados por un salto del 16% en su negocio publicitario, expandiendo su EBITDA ajustado y su flujo de caja operativo.
La actualidad de Apoorva Mehta y la lección para el ecosistema emprendedor
Luego de ceder el puesto de CEO en 2021 a Fidji Simo (exdirectora de la app de Facebook) y retirarse por completo del directorio de Instacart en 2023 tras la salida a bolsa, Apoorva Mehta continúa activo en el ecosistema emprendedor e inversor internacional.
En 2022, inversores privados valuaron su startup de tecnología médica, Cloud Health Systems, en US$ 200 millones tras levantar US$ 30 millones en financiamiento liderados por el fondo Thrive Capital. Actualmente, Mehta aún conserva cerca del 7% de las acciones ordinarias de Maplebear más opciones para adquirir un 1% adicional, lo que consolida su patrimonio dentro del club de los multimillonarios.
Mientras su fundador impulsa nuevos proyectos, Instacart continúa evolucionando su modelo operativo bajo el mando de su actual CEO, Chris Rogers. La plataforma acaba de lanzar Clementine, un asistente de compras con inteligencia artificial basado en un historial de más de 1.600 millones de pedidos y 10 millones de señales diarias de inventario en casi 100.000 tiendas de Estados Unidos.
Esta herramienta convierte requerimientos en lenguaje natural —como presupuestos familiares o restricciones nutricionales— en carritos de compra listos para procesar, integrándose además con agentes digitales de firmas como OpenAI, Google y Microsoft. Además, con su suite AI Solutions, la compañía extiende su infraestructura tecnológica a las plataformas y tiendas físicas de otros comercios minoristas, blindando su posición competitiva frente a rivales como Uber Eats o DoorDash.
El recorrido de Instacart deja una enseñanza para los fundadores que aspiran a un exit en los mercados internacionales: las valuaciones de papel en rondas privadas no garantizan el éxito en Wall Street. La era en la que bastaba con una narrativa de disrupción masiva y un crecimiento acelerado de usuarios quedó atrás. El nuevo estándar de Wall Street premia la madurez operativa, la predictibilidad de los ingresos recurrentes y la capacidad de convertir la innovación tecnológica en un negocio financieramente sostenible.