La IA marcó el pulso de Wall Street: los chips de memoria impulsaron fuertes subas, mientras firmas de software y apuestas deportivas quedaron bajo presión.
El salto de precios en la RAM y los SSD responde a una avalancha de inversiones para alimentar servidores de inteligencia artificial, que dejó al mercado de consumo sin stock y con costos por las nubes. Mientras tanto, gigantes como Lenovo y Apple lograron protegerse; otros, como Dell, quedaron a la intemperie.