El Súper Bowl consolida su poder como el mayor escaparate publicitario del mundo. Con anuncios que cuestan hasta US$ 10 millones por 30 segundos, las marcas buscan destacarse con creatividad, humor y estrellas globales que estelarizan sus comerciales.
Cuando un cliente percibe a una empresa con una actitud abierta, de escucha y de servicio constante, está hasta 85% más dispuesto a recomendar a ese agente que lo atendió, y a recomendar la marca.