Los cambios geopolíticos y la crisis presupuestaria del país norteamericano son algunos de los principales factores detrás del debilitamiento de la divisa.
La posible reelección de Donald Trump podría reavivar la ya complicada interacción con Jerome Powell, cuya gestión al frente de la Reserva Federal fue duramente criticada por el expresidente. Con la economía estadounidense en juego, surge la incógnita de si ambos podrán dejar atrás sus diferencias o si la confrontación volverá a ser protagonista en la política monetaria del país.
El giro inesperado en la trama electoral de Estados Unidos alimentó la especulación en los mercados, que se protegían cada vez más de una segunda victoria de Donald Trump.
Ante esta situación, el propio Gobierno salió a hablar de este “atraso cambiario”, que no se trataría de una consecuencia de las políticas tomadas, sino más bien una política en sí.
A día de hoy, no existen alternativas con tanta historia y confiabilidad que los grandes inversores puedan utilizar para conservar y realizar transacciones milmillonarias de manera frecuente.
El banco también explicó que el yen japonés ganará a medida que bajen las tasas estadounidenses y el euro perderá mientras la economía de la región siga debilitándose.
El riesgo de espiralización de precios está latente tras la devaluación y los cambios necesarios en los precios relativos. Pero si el plan tiene éxito, la economía podría rebotar fuerte en 2025.
La desdolarización de la economía mundial volvió a brillar con la cumbre de los BRICS de este mes, pero sus perspectivas son, en el mejor de los casos, turbias.
Emin Hajiyev, economista en Insight Investment, señaló que es posible que haya otra subida en los próximos meses, pero también advirtió que la reunión del miércoles podría marcar el final del ciclo de alzas.
A lo largo de los años, la participación del dólar en las reservas internacionales ha ido disminuyendo, pasando del 73% en 2001 al 58% en 2022, según datos del Fondo Monetario Internacional.
Esta semana, la Argentina anunció que las importaciones de China se pagarán en yuanes y no en dólares. Esto se suma a decisiones similares de Rusia y Brasil que impulsan a la moneda para competir contra el dólar.