Los asistentes inteligentes se multiplican, pero sus capacidades y costos varían según cada tarea. Por eso, la clave está en entender qué puede aportar cada uno y cuándo conviene recurrir a una solución más especializada.
Ante momentos de presión extrema, lo que define el destino de una organización no es el poder de cálculo, sino la capacidad de sus líderes para asumir riesgos, escuchar señales incómodas y actuar con responsabilidad aunque eso implique pérdidas en el corto plazo.