Un informe reciente publicado en la revista Communications Earth & Environment afirma que el aumento de las temperaturas podría impulsar la inflación promedio hasta en 1,2 puntos porcentuales cada año hasta 2035.
La inflación general anual en Estados Unidos fue del 3,2%, peor que las estimaciones de consenso de los economistas del 3,1%. Cómo puede repercutir este datos en el tan esperado recorte de tasas de la FED.
La inflación en Estados Unidos viene bajando aunque resta trabajo para llegar al 2% que busca la Reserva Federal. En ese proceso, un dato sobre consumo en el país genera expectativas de recorte de tasas de interés en los próximos meses.
Si bien los precios de la economía real efectivamente comenzaron a caer, llegando a crecer un 3,1% interanual en enero, todavía están lejos de la meta del 2% propuesta.
El REM de enero detalló que la inflación para todo el 2024 podría oscilar entre el 207% y el 227% y que la economía se contraería en términos reales alrededor de un 3%.
Según datos del gobierno norteamericano, la inflación anualizada es de 3,4% y se ubicó por encima de las expectativas. Qué hará la FED con las tasas de interés a partir de esto es la gran incógnita que invade a los inversores.
El riesgo de espiralización de precios está latente tras la devaluación y los cambios necesarios en los precios relativos. Pero si el plan tiene éxito, la economía podría rebotar fuerte en 2025.
Los economistas de Goldman Sachs proyectan que las tasas de interés alcanzarán un nuevo equilibrio a medida que se desvanecen los sueños de un giro dramático de la Reserva Federal.
Los precios al consumidor subieron en septiembre más de lo previsto: aumentaron un 3,7% anual y un 0,4% mes a mes en septiembre, superando las estimaciones de consenso de los economistas de un 3,6% y un 0,3%, respectivamente. La próxima decisión de la Reserva Federal sobre las tasas de interés será el 1 de noviembre.
Este miércoles se reunirá el Directorio de la FED para analizar si realiza o no una nueva suba en las tasas de interés. Los mercados se mantuvieron relativamente sin cambios durante la semana y la volatilidad continúa rondando sus bajos niveles recientes.
Si bien la inflación en Estados Unidos está bajando, sigue arriba de los objetivos planteados por la Reserva Federal y eso mantendría las tasas de interés altas.
Si el informe del IPC del próximo mes ofrece más evidencia de desinflación, entonces la Fed puede estar inclinada a ser un poco menos agresiva con las tasas de interés. Sin embargo, por ahora la perspectiva de otro aumento de la tasa de interés en 2023 sigue siendo algo que la autoridad monetaria está considerando.
La evolución de los precios permanece por debajo de su nivel históricamente alto alcanzado el año pasado mientras la Reserva Federal continúa con su ardua campaña contra los aumentos a través de mayores tasas de interés.
Ante la tendencia negativa de los precios al consumo en China, economistas de todo el mundo no pueden evitar mirar el fenómeno a través de la lente de Japón.