Se vale cambiar pero también se vale jamás perder esa esencia y que los años al final apenas son números, y la vida apenas es tiempo si no la vivíamos, gracias por permitirme sentirme y ser yo y gracias por demostrarme que nunca puede costar tanto ser uno mismo.
Los años son como las perlas, algunas son preciosas y eso es por el trabajo y cuidado dedicado, pues pasa lo mismo con los años, dependerá de nosotros si será un año espectacular o uno regular, porque al final el trabajo y el cuidado de nuestra vida depende de nosotros mismos.
Ojo que les habla una millenial que si es de tomar fotos, usar redes y registrar momentos, pero no puedo negarles qué hay días en los que quiero dejar el celular y solo vivir más ese instante efímero y acepto que muchas veces también me cuesta enfocarme en vivir ese presente porque creo que muchas veces si dejamos nuestro celular de lado sentimos como si algo nos faltara.
Les invito a todos a parar, mirar y volver a empezar desde ahí adentro, de donde se supone que viene la felicidad, porque quizás solo quizás si vivimos con más esencia y menos conceptos la vida se haga un poco más ligera y los instantes un poquito más risueños.
Si tú crees que estás tarde, date una buena sacudida y vive la vida que tú quieras y cuando sientas esa estúpida presión que todas y todos alguna vez en algún momento hemos sentido, respira y acuérdate que la vida no se acaba a los 30, respira y acuérdate que tu felicidad no tiene estándares, intentemos juzgar menos y respetar más.