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Andrés Barriga, docente de la UEES, analiza los resultados del Informe Global GEM 2025/2026 “From Uncertainty to Opportunity” y cuenta qué hace la UEES para apuntalar la actividad emprendedora. El reporte se presenta en el país el 12, 13 y 14 de mayo en Quito, Guayaquil y Cuenca.

17 Abril de 2026 12.00

Ecuador está entre los seis países con mayor actividad emprendedora a nivel global. Así lo señala el Informe Global GEM 2025/2026 “From Uncertainty to Opportunity”, presentado en febrero pasado en México.

El estudio analiza la dinámica emprendedora en 53 economías que representan el 43 % de la población mundial y el 57 % del PIB global. Este resultado refleja una cultura emprendedora sólida que constituye, al mismo tiempo, una base y una responsabilidad para la academia, el sector privado y el Estado.

El informe también señala que uno de cada cuatro adultos ecuatorianos participa activamente en la creación o gestión de nuevos negocios. Uno de cada ocho adultos a nivel global emprende. Ecuador duplica ese promedio mundial.

La participación del país en este reporte se logró mediante una alianza entre la Pontificia Universidad Católica sede Ibarra, la Universidad de Cuenca, la Universidad Espíritu Santo (UEES), la Escuela Superior Politécnica del Litoral y la Universidad Técnica Particular de Loja.

El informe es claro y dice que el talento está presente, pero las condiciones estructurales aún no. A pesar del alto dinamismo emprendedor, el informe revela una brecha crítica: en muchas economías, la tasa de emprendimientos en etapa temprana es significativamente mayor que la de empresas consolidadas (aquellas con más de 42 meses en el mercado).

Andrés Barriga, docente de la UEES, señala que el entorno puede jugar a favor o en contra del emprendedor. Menciona que la burocracia o el acceso a financiamiento, por ejemplo, pueden influir. “Son temas que los investigadores debemos mostrar para que la academia, el sector privado y el sector público establezcan directrices que vayan mejorando el ecosistema emprendedor”.

Otra conclusión del estudio señala que al menos dos de cada cinco adultos que identifican oportunidades de negocio deciden no emprender por miedo al fracaso. Sin embargo, el mismo estudio muestra que quienes han cerrado un negocio previo suelen mostrar mayor disposición a volver a emprender, lo que evidencia la resiliencia inherente al proceso emprendedor.

Para Barriga, el emprendedor mira al error como una lección aprendida, y las personas que no miran el fracaso como algo para mejorar simplemente no son emprendedoras. “El emprendedor siempre va a seguir intentándolo”. Añade que el miedo al fracaso se puede compensar con habilidades y con conocimiento.

La parte digital también es analizada en el GEM. En 32 de las 48 economías analizadas, más de la mitad de los emprendedores considera las redes sociales fundamentales para acceder a mercados y clientes. Y la inteligencia artificial emerge como una tecnología con potencial para mejorar la productividad empresarial, aunque las diversas economías todavía la adoptan de manera desigual.

En este punto, el docente de la UEES cree que estas habilidades tech se están tomando de manera básica, y eso abre una brecha significativa, “porque si el emprendedor no adopta las nuevas tecnologías no podrá potenciar su negocio. Todavía tenemos una brecha significativa de alfabetización digital entre los emprendedores nacientes”.

¿Y qué está haciendo la UEES al respecto? Barriga cuenta que este centro de estudios ofrece mentorías de inteligencia artificial con un enfoque intraemprededor. También busca que los estudiantes tengan competencias digitales para solucionar problemas internos de una organización.

Este académico resalta el trabajo en equipo de las universidades que elaboraron el reporte. “Es un ejemplo para la sociedad porque muestra que en equipo se distribuyen esfuerzos y se logran más cosas de lo uno podría hacer solo; cuando se trabaja en conjunto se puede más y los emprendedores así lo entienden”.

Ecuador tiene la evidencia, el siguiente paso es convertirla en acción conjunta entre la academia, el sector privado y el Estado. (P)

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