El acceso a agua segura está transformando la realidad de 31.000 personas de la ruralidad en Ecuador en lo que va de 2026. En provincias como Carchi, Azuay, Cotopaxi, Morona Santiago, Chimborazo, Sucumbíos, Tungurahua y Manabí, comunidades que durante años convivieron con fuentes contaminadas hoy cuentan con sistemas de agua potable que marcan un antes y un después en su calidad de vida.
La intervención del Programa Sumar Juntos de Banco Pichincha, en alianza con organizaciones implementadoras y con las propias comunidades, ha permitido que 56 comunidades rurales mejoren sus condiciones de acceso a agua segura. Hasta ahora se han construido y rehabilitado 51 sistemas de agua potable, beneficiando de manera directa a 8.050 familias. De ellas, 2.061 personas accedieron por primera vez en su vida a agua potable.
Para José Luis Álvarez, presidente de Sumar Juntos de Banco Pichincha, el acceso al agua potable es una herramienta estructural de transformación social. “En respuesta a la realidad que enfrentan numerosas comunidades rurales sin acceso a agua potable, Banco Pichincha creó este programa para transformar vidas y contribuir al bienestar de las familias ecuatorianas.” asegura Álvarez.
De esta manera, Sumar Juntos se ha convertido en un programa que transforma las vidas de muchos ecuatorianos a través del agua. El primer proyecto impactó directamente a 10.000 personas en cuatro provincias y confirmó que el modelo de gestión implementado debía replicarse a futuro.
Álvarez reconoce que lo más complejo no es la construcción de la infraestructura hídrica. El verdadero corazón del programa está en fortalecer el tejido social, especialmente la gobernanza y la gestión integral de los recursos hídricos. El objetivo es que las organizaciones comunitarias desarrollen capacidades que les permitan volverse autosustentables.
“El sistema de agua no puede sostenerse si no hay una organización comunitaria que lo administre. Las comunidades se organizan en juntas de agua y administran los sistemas que nosotros ayudamos a construir. La idea es que el proyecto sea un esfuerzo mancomunado y sostenible con el apoyo de la gente”, afirma.
Para José Luis Álvarez y su equipo, la mejora en la calidad de vida de las comunidades es evidente. Antes, las familias debían ir hasta la fuente y, en muchos casos, utilizar una mula para transportar los bidones o canecas. Era un abastecimiento precario que afectaba principalmente a mujeres y niños.
El programa Sumar Juntos ha permitido mitigar riesgos y ha brindado más tiempo a sus beneficiarios para actividades productivas, educación de niños y bienestar general de la comunidad.
Actualmente, el programa capacita a las juntas de agua en temas de administración, operación y mantenimiento de los sistemas de agua potable. Esto incluye la gestión tarifaria; el manejo, cuidado y conservación de las fuentes y zonas de recarga hídrica; y la promoción de buenas prácticas de higiene y uso responsable del recurso en las familias y comunidades.
“Lo importante es que la gente sepa manejar el sistema: que el operador identifique cuándo se daña un repuesto, que la tesorera vigile el cumplimiento de los acuerdos sociales que garantizan el suministro de agua, que sepan fijar tarifas para contar con recursos suficientes que permitan sostener el sistema a largo plazo. También les damos herramientas tecnológicas para la recaudación y el control de gastos”, afirma.
Con el afán de seguir beneficiando a las comunidades rurales del Ecuador, Sumar Juntos ha calificado a cinco aliados adicionales, con los cuales espera completar más de 100 proyectos hasta mediados del 2028, alcanzando aproximadamente a más de 100.000 personas.
“Estamos firmemente convencidos de que el agua es un vehículo para cambiar vidas. Por ello, el programa seguirá buscando aliados para sumar esfuerzos y llevar a más personas este recurso vital para el bienestar humano”, señala.
El programa cuenta con un plan de seguimiento y sostenibilidad, regresando a las comunidades para asegurar el buen funcionamiento de los sistemas y promover la integración social entre las juntas de agua. (P)