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Hogar Verde
Negocios
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Hogar Verde es el negocio de Daniela y Andrea Torres. La empresa, enfocada en el desarrollo de productos biodegradables, cerró 2025 con ventas cercanas a los US$ 250.000.

6 Abril de 2026 04.00

Daniela Torres no recuerda el momento exacto en que su cuerpo empezó a cambiar. Tenía 18 años y estaba en la playa con su familia, cuando aparecieron las primeras ronchas. Pensaron que era una intoxicación. Le recetaron antihistamínicos y corticoide, pero cuatro meses después volvieron. 

Pasó por docenas de médicos, tratamientos y respuestas a medias. “Es lo más duro que he vivido en mi vida”. Durante sus años universitarios convivió con una urticaria crónica idiopática, una enfermedad autoinmune que provoca inflamación, picazón y brotes en la piel, sin una causa clara. “No daban con un diagnóstico, me dijeron que tenía que aprender a vivir con eso. Cuando cumplí 28 años desapareció de la misma forma que llegó”.

Ese diagnóstico reconfiguró sus planes. Había empezado hacer comerciales y soñaba con la televisión. Cuenta que en medio de esa fragilidad empezó a entender su cuerpo. Las rutinas se volvieron más conscientes y ella muy exigente con su cuidado personal.

De niña era tímida, callada y observadora. Con su hermana Andrea jugaban a ser empresarias, armaban shows e improvisaban presentaciones como si estuvieran frente a una cámara. Lo que era un juego, años después se convirtió en una sociedad.

Las dos convivían con alergias. Daniela en la piel y Andrea a nivel respiratorio. Entonces surgió la idea de construir algo amigable con el ambiente. Desde pequeñas su padre, ingeniero ambiental, les había enseñado que muchos productos de limpieza tradicionales, si bien cumplían su función, afectan a la salud y contaminan.

Graduada de marketing por la Universidad San Francisco de Quito, Daniela trabajó en el área comercial de Laboratorios Lira. En ese tiempo entendió la dinámica del mercado y el comportamiento del cliente. Por su parte Andrea, tres años mayor, es publicista y se vinculó a la empresa familiar.

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A inicios de 2018 iniciaron con su emprendimiento. “Dijimos, hagamos algo que contamine poco, que sea biodegradable y ecológico”.

Fueron meses de largas jornadas de investigación, probando fórmulas, buscando proveedores, de prueba y error.

Con una inversión inicial de US$ 25.000 y un tanque reactor que su padre les regaló, arrancaron en una pequeña bodega en el sur de Quito. Hogar Verde nació con dos productos, un detergente de ropa y un destapador de cañerías con base de enzimas, unas moléculas biológicas que aceleran procesos naturales. En este caso, actúan sobre la suciedad, descomponiéndola en partículas cada vez más pequeñas hasta eliminarla sin necesidad de químicos. “Es una forma de limpieza biodegradable, incluso el agua luego puede reutilizarse para riego”.

Los primeros años fueron desafiantes. Elaborar productos de limpieza ecológicos no era sencillo y tampoco tenían experiencia como empresarias.

Cuando tocaron las puertas de las grandes cadenas, la respuesta fue negativa. “Tenemos stock suficiente. Fueron muchos ‘no’. El primer pedido llegó desde una tienda de productos orgánicos en Cuenca. “Fueron 12 litros de cada producto. Facturamos US$ 60”.

 En el camino se sumaron los comercios especializados. “Tuvimos que explicar cómo funcionan las enzimas, por qué no hacen espuma como los tradicionales y cómo utilizar bien el producto”. Ese año lograron ventas cercanas a los US$ 7.000.

“No fue fácil, nos pegamos largas lloradas, pero también nos levantábamos juntas”.

En 2019 se cambiaron a Tumbaco. Obtuvieron un préstamo de US$ 10.000 de su madre para adquirir equipos y ampliaron la línea con lavavajillas, jabón de manos y desengrasante. “Ganábamos el sueldo básico”. Admite que hubo algunos errores en la producción, se dañaron máquinas y los proveedores no cumplían. Aun así estaban dispuestas a seguir.

Las cadenas de retail mantenían su negativa. A finales de 2019 optaron por el servicio a domicilio. Entonces llegó la pandemia y el cambio fue inmediato. “La gente empezó a preocuparse por su salud, buscaban productos menos dañinos y más naturales, sin tantos químicos. Nos pusieron a correr, nosotras hacíamos las entregas en una camioneta vieja”, recuerda con una sonrisa. En 2020 las ventas superaron los US$ 75.000

Ellas sabían que el reto era crear algo que no pudiera ser ignorado. Así en 2022 nacieron las ecotabletas para lavadoras de ropa. Fueron casi once meses de pruebas. El empaque de papel kraft reforzaba su propuesta sostenible. Esta vez Corporación Favorita dijo ‘sí nos interesa’ y otra vez a correr. El primer pedido fue de 50 cajas de 12 unidades. “Fueron US$ 6.000 de una”.

Hicieron un nuevo préstamo de US$ 30.000 a una entidad financiera para comprar maquinaria y una vand para las entregas. “No podíamos dormir, pensando en si lo íbamos a lograr”. En 2022 alcanzaron ingresos por US$ 148.800. 

Hoy, Hogar Verde cuenta con más de 20 proveedores, un equipo de ocho personas y las ecotabletas tienen presencia en tres cadenas de retail. El resto de los implementos siguen vendiéndose en tiendas especializadas.  Su portafolio incluye nueve productos en cuatro presentaciones cada uno. También ingresaron al sector hotelero con clientes como Mashpi Lodge y una decena de ecolodges en el país. 

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En 2025 inauguraron una nueva planta de 250 metros cuadrados en Induchaupi, en el sector de Pifo. Las ventas fueron cercanas a los US$ 250.000. “Pero más allá de los números, el desafío sigue siendo cultural. La gente debe entender que la limpieza no tiene por qué contaminar”.

Antes de terminar la conversación con Forbes Ecuador y pasar a la sesión de fotos, afirma que el sueño detrás de Hogar Verde es evitar que al menos 5.000 millones de botellas pet acaben en el océano. (I)

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