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Mama trabajando
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Pero el desahogo también es por alegría, no se preocuparán que hasta talleres de crianza positiva me regalé. También hay momentos buenos. No crean que no o acaso no están riendo recordando alguno de ellos. Tampoco es que soy mala mamá, esa etapa ya la superé. Probablemente soy la mejor mamá para la Fabiana de la misma forma en la que ustedes lo son con sus hijos.

29 Junio de 2022 15.35

Sí, así como lo leen. Las mamás también quisiéramos dejar nuestra casa y vivir a huelga… a huelga de la maternidad. 

Quisiéramos cerrar las vías y no dar paso, aunque sea un momento, para no cargar a nuestros pequeños en los brazos ni dar de lactar por horas. También quisiéramos exigir sin ceder y que, nuestros bebés se cambien el pañal cada vez que sea necesario, incluso en la madrugada. Y, sobre todo, quisiéramos izar una bandera blanca, llenarnos de valor y coraje en busca de paz y de tiempo. 

En medio de las manifestaciones nacionales y para precautelar la seguridad de todos, nos han confinado. ¡Gracias!, pero no. Al menos no del todo. 

Tengo una hija de casi dos años, pero parecería que tengo 10 y ninguno con niñera. Me levanto antes de que salga el sol porque mi hija, genéticamente, es madrugadora (este mal hábito no lo heredó de mi). Comienzo mi rutina como mamá, pero el celular suena: llamadas, mensajes, mails… no son ni siquiera las 7:00 de la mañana y las responsabilidades laborales ya están sobre la mesa… en la misma mesa donde desayunamos pancakes de avena, hechos en casa, o maduro con queso, que le gustan a la Fabiana. 

En fin, las reuniones por Zoom sin cámara para evitar que salga en ella o las llamadas en silencio y con risa fingida mientras se lanza al suelo con un llanto empedernido en medio de un berrinche. 

Amo a mi hija, pero también me resisto y en el contexto del paro nacional (y también para desahogarme un poco), propongo estos 10 pedidos:  

  1. Reducción de jornada materna. Lograr al menos un 10% de la jornada diaria para no tener que pensar en los pendientes maternos en medio de una presentación con clientes.
  2. Alivio económico.  Reducir el costo de los pañales en un 15%. La Fabiana utiliza 100 al mes, en promedio. Lo bueno es que con tanto relajo mental me olvido de comprarlos.
  3. Tiempo justo. Establecer horarios equilibrados para trabajar, arreglar la casa, cocinar, jugar, cuidar y, por supuesto, un tiempo de pausa física y mental para todas quienes sienten lo mismo.   
  4. Respeto a la autoridad. Configurar en su pequeña cabeza que la mamá es la mamá y que no se acepta un no de respuesta. “Fabiana ven a cambiarte el pañal”. “No, no quelo”. 
  5. Moratoria para tomar un baño sola y en paz. Protección a la integridad a mi como humano para poder tomar una ducha, ir al baño, comer algún postre sola sin escuchar que me diga “poquito, ¿sí?”. 
  6. Derecho a las decisiones maternas. Las madres podrán elegir si dan de lactar o no y cuándo y hasta cuándo quieran hacerlo. Y aunque esto sí está dicho, en el trajín laboral a algunos se les olvida, incluyéndonos a nosotros como madres y a nuestros hijos. 
  7. No a las privatizaciones. Concientizar que las madres, aunque sean madres son individuos; nuestros hijos no son nuestros dueños, aunque quieran pasar colgados encima nuestro todo el día. 
  8. Política de precios.  Los hijos deberán pagar a sus madres con amor, besos y abrazos todas las atenciones. Sin gritos ni pataletas. 
  9. Salud mental y buen descanso.  Los niños deberán dormir toda la noche y cumplir con sus siestas. ¡Ay, al menos de esta estoy fuera, gracias a una asesoría de sueño!  
  10. Seguridad. Obligar a que las madres nazcan con ojos en la espalda para que puedan ver qué están haciendo sus hijos en plena reunión laboral. “¡Cuidado Fabiana!” Puum. 

Pero el desahogo también es por alegría, no se preocuparán que hasta talleres de crianza positiva me regalé. También hay momentos buenos. No crean que no o acaso no están riendo recordando alguno de ellos. Tampoco es que soy mala mamá, esa etapa ya la superé. Probablemente soy la mejor mamá para la Fabiana de la misma forma en la que ustedes lo son con sus hijos. Pero estoy segura que más de una se suma a estos 10 pedidos y quiere vivir a huelga, ¿verdad? (O)

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