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reforma laboral y economia
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Si el mercado laboral en el Ecuador sigue siendo caduco y obsoleto, las posibilidades de recuperar el empleo, que es la segunda mayor preocupación de los ecuatorianos después de la seguridad, serán cada vez más lejanas. La realidad del país y del mundo del 2026 es absolutamente distinta a la de 1938, año desde el cual rige el actual Código del Trabajo.

18 Marzo de 2026 15.55

Hasta 1999 el Ecuador tuvo moneda propia, el Sucre, lo que permitía disponer de instrumental cambiario y monetario para manejar la estabilidad macroeconómica y defenderse con mayor capacidad de shocks del mercado nacional e internacional. La política fiscal fue y es fundamental en la política económica pero su rol en dolarización mantiene distancias con el que tenía cuando el país disponía de moneda propia. Con moneda nacional, los problemas de la estabilidad macroeconómica se expresaban más fuertemente en precios, es decir, en alzas del tipo de cambio, de las tasas de interés, de la propia inflación o una combinación de estos factores. Esto se entiende también considerando que sin política monetaria o cambiaria, el impacto de las tasas de interés internacionales y de la inflación externa, es más cercana que en economías con soberanía monetaria. Por otro lado, el efecto económico de la instabilidad macroeconómica en una economía dolarizada se expresa mayormente en variables de cantidad, vale decir, en el crecimiento económico o en el empleo. Esto no quiere decir que en economías con moneda propia o las dolarizadas no se produzcan también secuelas en precios y en cantidades de forma permanente o conjunta pero el énfasis de las secuelas de los problemas económicos se concentra más en precios o en cantidades, dependiendo como se mencionó, si se trata de economías con poder de emisión o aquellas sin poder de impresión monetaria.

La argumentación señalada puede entenderse que sin un rol activo de la política monetaria o cambiaria dada la existencia de la dolarización, la política fiscal se torna absolutamente esencial, por lo que ésta debe ser contra cíclica, predecible y permanente. Para ello se requiere sanidad fiscal, generar ahorros fiscales que permitan inyectar recursos si se producen shocks externos o internos no previstos como bajas súbitas de los precios de los commodities, caso del petróleo, crisis financieras, cierre de mercados o cualquier otro imprevisto. Sin embargo, dichos requisitos fundamentales para la dolarización no son los únicos. Si la política monetaria y cambiaria viene determinada mayormente por el mercado internacional, se requieren mercados internos más flexibles que se acomoden mejor a los vaivenes de la economía internacional. Ese precisamente es el caso del mercado laboral, el mismo que sin la flexibilidad necesaria termina produciendo, ante la presencia de determinados shocks, un problema de más desempleo y subempleo. La falta de un mercado de trabajo moderno y flexible va en contra del propio objetivo de brindar empleo a la gente y termina siendo perverso por la inestabilidad que se produce, inclusive para los que tienen un trabajo pero que lo pueden perder por esa rigidez laboral.

La actividad de la construcción tiene características distintas al sector comercial, al agrícola o al de servicios. Cada actividad tiene su propia dinámica por lo que la ausencia de poder contratar por horas o la incapacidad de distribuir de mejor firma las 40 horas semanales, cuestión en estas fechas en plena discusión, termina destruyendo trabajo en lugar de promoverlo. No se trata de anular o reducir los legítimos derechos adquiridos  de los trabajadores como se denomina sino, al contrario, de asegurar de mejor forma a los afortunados que tienen trabajo y abrir opciones para ese 67% de la población que no encuentra empleo.

Si el mercado laboral en el Ecuador sigue siendo caduco y obsoleto, las posibilidades de recuperar el empleo, que es la segunda mayor preocupación de los ecuatorianos después de la seguridad, serán cada vez más lejanas. La realidad del país y del mundo del 2026 es absolutamente distinta a la de 1938, año desde el cual rige el actual Código del Trabajo. Solo para mencionar un elemento que es la apertura de los mercados y la interdependencia de las economías en el contexto internacional. El ejemplo de las flores resulta ilustrativo, pues en las fechas de mayor demanda como es en las fechas de San Valentín o el del Día de la Madre se concentra la mayor producción y ventas del año, por lo que la cantidad de empleo utilizado es muy distinto a otras fechas del año. Con mayor flexibilidad laboral, la fluctuación de la demanda de flores en el mercado internacional tendría mucho menor impacto en el empleo de esta actividad en el país.

En la dolarizada economía ecuatoriana, la presencia de shocks externos como la actual situación de los precios de los hidrocarburos como resultado de la guerra en medio oriente, puede tener incidencias en la liquidez interna o en la demanda externa de productos de exportación ecuatorianos, por lo que la aun vigente rigidez laboral podría generar mayor destrucción de empleo.

La válvula de escape en una economía dolarizada y abierta al mundo, caso del Ecuador, sin las reformas económicas necesarias, como es un mercado laboral mas moderno y flexible, produce más desempleo y subempleo. Es más, ese ha sido el resultado de los porcentajes de ocupación plena de los últimos años. Si se compara el empleo adecuado del 2019, año previo a la pandemia del 2020 y se consideran los vaivenes del empleo por la recesión del 2024, el empleo en el Ecuador sigue estando estancado. No es correcto observar solo el resultado de este indicador respecto a años de problemas como el del 2020 por la pandemia o frente al 2024 por la crisis energética, es más certero ver la evolución frente al histórico de este indicador. Tampoco es técnicamente correcto asumir que los elevados niveles de desempleo y subempleo son solo la consecuencia de un esquema laboral obsoleto, pues la falta de inversión principalmente privada y ritmos de crecimiento económicos insuficientes han sido también causantes de estos problemas, pero sin duda el marco legal vigente en el ámbito laboral tiene una alta responsabilidad en estos resultados.

Esperemos que los sectores gremiales sindicales no sigan con la misma retórica, ya sin sustento técnico alguno, y este tema de los avances en el marco laboral se puedan aplicar sin problemas para mejorar el empleo en el Ecuador. (O)

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