Pero, para quienes todavía no están familiarizados con esta prueba, PISA, desarrollada por la OCDE, evalúa las competencias en Lectura, Matemáticas y Ciencias en estudiantes de 15 años. Esta evaluación busca medir qué son capaces de hacer con lo aprendido, más allá de la adquisición o memorización de contenidos. China fue el país con los mejores resultados en todas las pruebas. España y Estados Unidos obtuvieron los peores resultados de su historia, ubicándose España por debajo del promedio.
En América Latina, es Uruguay quien lidera en Ciencias y Matemáticas, seguido de Chile, que obtuvo el mejor puntaje en Lectura. Costa Rica aumentó sus resultados en Ciencias y el país más rezagado en todas las pruebas en América Latina fue Guatemala.
Ecuador, que participó por primera vez en esta prueba, enfrenta importantes desafíos en las competencias fundamentales: alcanzó 393 puntos en Ciencias, 385 en Lectura y 366 en Matemáticas, lo que representa brechas de 89, 76 y 97 puntos, respectivamente, frente al promedio de la OCDE. En otras palabras, esto indica que 8 de cada 10 estudiantes no alcanzan la competencia básica en Matemáticas y 6 de cada 10 en Lectura, lo que implica que los estudiantes, al llegar a esa edad, presentan dificultades para evaluar información, contrastarla y pensar críticamente sobre lo que leen.
Sin embargo, Ecuador presenta fortalezas importantes en habilidades socioemocionales vinculadas al aprendizaje. Los estudiantes destacan en perseverancia, curiosidad, adaptabilidad, búsqueda de ayuda y valoración de la escuela, con puntuaciones superiores a Argentina en estas dimensiones, país con el que tenemos mucha semejanza en los resultados obtenidos en las tres pruebas. Esto muestra una disposición favorable para aprender que constituye una oportunidad.
Una conclusión interesante de esta evaluación es que el mundo ya no puede dividirse entre países ricos y bien educados y países pobres y mal educados. Entonces, más allá de la inversión en educación, se debe garantizar que las políticas educativas funcionen.
¿Entonces qué funciona? Pues, al parecer, un factor importante para la mejora de los aprendizajes es que los estudiantes tienen más posibilidades de tener éxito cuando valoran su escuela y existe una vinculación de la familia con el proceso educativo.
Entonces, ¿qué hacemos como país? Primero, reconocer que algo bueno sí hemos obtenido, y no es menor: nuestros estudiantes valoran la escuela y tienen disposición para aprender, aspectos que la OCDE destaca como factores importantes para tener éxito. Lo siguiente es entender que PISA es un punto de partida para tomar decisiones importantes sobre cómo enseñar y qué enseñar. Para esto, debemos propiciar entornos ricos de formación docente y lograr que esta pieza clave sea quien lleve a las aulas la transformación y mejora de estas competencias.
¿Cómo? Pues con prácticas basadas en evidencia y con una consigna clave, que consiste en creer con convicción que la lectura se mejora leyendo, pero leyendo bien, con buen ritmo y entonación; y también construyendo una cultura que insista en que leer siempre será más importante que pasar horas y horas frente a una pantalla.
La guerra no está perdida, creo que recién empieza. Pero, para ganar la batalla frente al descalabro que varios países ya han experimentado al entrar en un declive constante de competencias clave para la vida, como la Lectura y las Matemáticas, debemos actuar.
No es momento de lamentos, es momento de acciones concretas.
Sofía Zevallos Polo