David Couch, el cowboy que apuesta por el Ecuador
El principal accionista de Splendor habló con Forbes Ecuador. Contó cómo se enamoró del país y por qué decidió invertir aquí. Se describe como un constructor, agricultor y ganadero.

Lleva un jean, botas vaqueras, una camisa a rayas y chaqueta de cuadros. David Couch está en la oficina de Forbes Ecuador para hablar sobre el país al que conoció por primera vez hace 12 años, en una visita a las islas Galápagos, y del que se enamoró desde el primer día.

David Couch, principal accionista de Splendor.

“Ecuador es un pequeño gigante, con un espíritu único que me inspiró para invertir. Ecuador significa oportunidad”, dice el socio principal de Splendor, una de las marcas de agua más conocidas del país que tiene su origen en La Maná, en la zona occidental de Cotopaxi.

Para Couch, el país ofrece una serie de oportunidades económicas. “Tiene gente que impresiona, con los pies en la tierra, con una gastronomía maravillosa. Cuenta con una posición geopolítica clave en Sudamérica”, cuenta y agrega que conoció La Maná y Splendor al mismo tiempo gracias a un grupo de doctores sinérgicos. Ellos, tenían algunas necesidades económicas y le contaron que la distribución del producto era un desafío.

Era 2014 y Couch decidió invertir en Splendor, cuyos orígenes se remontan a mediados de la década de 1980, cuando Guillermo Sotomayor descubrió una fuente de agua en La Maná, un lugar con clima tropical y con un paisaje que enamora a los visitantes.

Una de las primeras decisiones de Couch fue reorientar la planta y comprar camiones para la distribución del agua embotellada. Las inversiones también permitieron potenciar la planta que hoy suma 156 empleados, más un grupo de colaboradores en Quito y Guayaquil. “Las inversiones son grandes, tanto como el crecimiento de la empresa”, cuenta este estadounidense nacido en Carolina del Norte que jugó beisbol en su adolescencia y estudió español y economía.

David Couch, accionista de Splendor, en las oficinas de Forbes Ecuador.

La conversación avanza entre anécdotas y sonrisas, y Couch no esconde su emoción por lo logrado en Ecuador. “Creemos que el futuro es brillante para nuestra agua”. 

Los logros alcanzados en estos años lo motivaron a invertir en el mundo turístico, específicamente en un hotel en las afueras de La Maná, llamado Korimana Hotel Spa. Tiene 18 habitaciones y una vista privilegiada. 

El establecimiento abrió sus puertas este año y recibe visitantes de todo el mundo. “Es un lugar lleno de magia y buenas energías”, agrega este empresario que cuenta que en varias ocasiones lo describen como un cowboy, por su afición al mundo del ganado, del que se enamoró cuando tenía 15 años.

Recuerda que siendo un adolescente, junto con un amigo se dedicó a la compra y venta de becerros, por los que pagaban entre US$ 10 y US$ 75. Esa experiencia le sirvió para aprender el arte de negociar. Couch, literalmente, alimentaba a los becerros con una suerte de biberón. “Visitábamos a viudas que tenían granjas y cuyas tierras se estaban llenando de maleza. Acordábamos que, si nos dejaban usar sus granjas, nos encargaríamos del mantenimiento. Así que fue un buen trato”.

Se declara un fanático del trabajo, desde siempre. “Trabajar se siente como jugar”. Agrega que le gusta crear y construir cosas. “Soy constructor, agricultor y ganadero”, revela este empresario que también es el CEO de Blue Ridge Companies, una firma constructora de desarrollo inmobiliario con sede en Carolina del Norte. (I)