La economía circular es su estrategia
Pedro Maldonado Ordóñez Editor
Pedro Maldonado Ordóñez Editor
Una camioneta llena de cartones y plásticos. Ese es uno de los primeros recuerdos que vienen a la mente de Pablo Macías cuando se le pregunta sobre los inicios de Proyección Futura. Era el año 2006 y este ingeniero comercial, que en ese entonces ganaba experiencia profesional en el mundo automotor, emprendía con la convicción de que era posible gestionar de manera adecuada diversos residuos, lo que entonces se conocían a secas como basura.
En ese entonces, el concepto de economía circular no era común y apenas se lo usaba en las conversaciones de las empresas y los negocios. El término más conocido era reciclaje. Macías cuenta que Proyección Futura nació por una necesidad de un actor externo. “Mi socio, Esteban Rodríguez, colaboraba con una organización sin fines de lucro que necesitaba generar ingresos para financiar su obra social”. Empezaron tres socios y cada uno aportó con US$ 3.000. Fueron tres personas las que comenzaron: un chofer, una secretaria y Rodríguez. La semilla: ellos, una bodega alquilada y la camioneta.
Ese capital alcanzó para comprar una camioneta que circulaba por Quito recogiendo material de papel y cartón. “Era un negocio basado en la recolección de materiales reciclables”, explica Macías en las oficinas de esta empresa, ubicada a un par de cuadras del parque La Carolina, en el norte de Quito. Un mural, grandes ventanales y mobiliario minimalista son parte de la decoración.
El escritorio de Macías es moderno y blanco, y allí reposan su computadora portátil y una carpeta. En una mesa contigua, el CEO de Proyección Futura relata la historia. “Lo que hacíamos básicamente era acopiar papel y cartón que luego vendíamos a una empresa que los transformaba en materiales reciclados”. La estrategia consistía en acercarse a empresas que aportaran, a través de residuos, a la causa social de la organización a la que Rodríguez impulsaba. La ayuda se multiplicó: en principio fueron 50 empresas y al final del proyecto, ocho años después, la cifra llegó a 600 compañías de Quito, Cuenca y Guayaquil que entregaban material para reciclar.
Macías resume esos primeros aprendizajes: “Recolectábamos, acopiábamos y luego mandábamos a una empresa que se encargaba del proceso de transformación. Fuimos haciendo ciertas inversiones adicionales. Luego me incorporé a tiempo completo en 2010. Empezaba a tener tracción porque no había muchas empresas dedicadas a la gestión de residuos. Fuimos pioneros”.
La evolución seguía y Proyección Futura empezó a gestionar toners de impresoras y fotocopiadoras. También empezó a recuperar material electrónico que se enviaba a plantas fuera del país. Otro residuo al que la empresa le puso el ojo fueron los neumáticos e incluso trabajó con muebles viejos. Fueron tiempos de aprendizajes y errores.
La camioneta era insuficiente y llegó el tiempo de dos camiones, una furgoneta y una compactadora. “Comenzamos a crecer, e invertimos en herramientas y equipos que nos permitían tener un diferenciador porque en la fase inicial solamente recuperábamos, recolectábamos y entregábamos. Pero después nos dimos cuenta de que los materiales tenían un mejor valor si los compactábamos”. Para ese entonces, la empresa recuperaba 50 toneladas al mes solo en botellas plásticas; facturaba unos US$ 100.000 al año.
El modelo era el siguiente: el equipo de Proyección Futura recibía diversos residuos, les daba valor y desarrollaba un negocio a partir del concepto de economía circular, que en esencia extiende la vida útil de productos y materiales, reutilizándolos, reparándolos y creando nuevos artículos.
En un punto de la entrevista Macías reflexiona sobre la evolución de conceptos vinculados, desde el reciclaje hasta manejo de materiales o sistemas de gestión de residuos para llegar en estos últimos años a la economía circular. En ese contexto, la empresa pasó una crisis y se transformó; hoy se define cono un conector. “Antes estábamos al final de la cadena, en la recolección del material. Pero a partir del 2014 nos reinventamos y desarrollamos lo que estamos manejando hoy en día. Ese año tuvimos un punto de quiebre y pasamos a un nuevo modelo”. Proyección Futura se enfocó en un negocio de servicios de recuperación y cumplimiento normativo. “Tuvimos que reinventarnos y entramos a lo que se conoce como la responsabilidad extendida del productor o REP”. Ese concepto se refiere al compromiso de los fabricantes y productores de distintos bienes de gestionar esos empaques, incluso después de que los consumidores los descarten.
Con ese enfoque, la empresa desarrolló a partir de 2014 una serie de soluciones con las que se diferencia e innova. Grin, por ejemplo, es un sistema colectivo de gestión de neumáticos fuera de uso; Reinicia se enfoca en manejar residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, mientras que Sepilas gestiona baterías y pilas usadas. Todos estos programas tienen el aval del Ministerio del Ambiente y Energía. La más reciente solución que lanzó Proyección Futura es Recofarma, al que describe como “el primer programa de sostenibilidad de la industria farmacéutica para la gestión de medicamentos caducados y en desuso del Ecuador”. Esta última solución contaba hasta diciembre de 2025 con cerca de 50 empresas participantes.
Además, la firma se convirtió en un holding y ya suma cinco empresas en tres países. En Ecuador son tres: Proyección Futura, RubberAction y B2RED; Proyección Futura SAS en Colombia y Proyección Futura S.A. en Panamá. Entre todas tienen cerca de 40 colaboradores y los ingresos anuales en 2025 bordearon los US$ 2 millones; la meta es duplicar la cifra hasta el 2027. Y una de las más recientes inversiones fue el año pasado: US$ 500.000 en la renovación de una línea de la planta de procesamiento de neumáticos.
La internacionalización
El holding cruzó fronteras luego de trabajar en el concepto de la responsabilidad extendida del productor y tras crear otra solución en alianza con uno de sus clientes. El programa Lexmark LCCP, implementado en Ecuador, Colombia y Panamá por Proyección Futura, transforma el desperdicio de consumibles de impresión en oportunidades de economía circular.
Este sistema busca reducir el consumo de recursos, recuperar cartuchos usados, reutilizar componentes metálicos y plásticos, y reciclar materiales para nuevos productos. “Lexmark nos contrató para fortalecer su gestión ambiental y en Ecuador logramos recuperar alrededor del 75 % de lo que la marca coloca en el mercado. Por eso recibimos un reconocimiento de las Naciones Unidas”.
Esa experiencia permitió que Proyección Futura llevara el programa al extranjero. En Colombia, en tres años están cerca del 70 % de recuperación de productos de Lexmark en Colombia. “Son temas de sensibilización y comunicación con diferentes stakeholders para aplicar el modelo de recolección, para el que además creamos una plataforma digital. Hemos puesto tecnología en los sistemas de gestión y eso nos ha permitido automatizar los servicios en los tres países”.
Con 120 clientes en Ecuador, Colombia y Panamá, más unas 2.000 empresas que son parte de las diferentes soluciones, ahora el holding apunta a crecer en Centroamérica.
Los retos en estos 20 años
Los recuerdos inundan la memoria de Pablo Macías durante la conversación con Forbes Ecuador. Las oficinas por las que la empresa ha pasado, el trabajo en las calles, la recolección, etc. Todo eso dio paso a una serie de soluciones ambientales. “Todas tienen particularidades”, responde cuando se le pregunta cuál fue la más desafiante.
El manejo de neumáticos, dice, es el más maduro, y añade que hoy ya no se ven tantas llantas botadas en la vereda o en la calle. “Quizás el programa de manejo de electrónicos fue el más retador porque un celular, por ejemplo, tiene información personal y a la gente le preocupa entregarlo, además porque tiene un valor sentimental. Es más difícil convencer a las personas de la devolución, pero trabajamos mucho en temas de concienciación para explicar que no se saca nada con un teléfono viejo en un cajón que puede llegar a contaminar”.
Con Recofarma el desafío es gestionar esos medicamentos que permanecen olvidados en un botiquín o en un velador. “Estamos trabajando muy fuerte en el tema de concientización porque hay estudios que demuestran que existen antibióticos, hormonas, analgésicos en los ríos que luego llegan al agua que tomamos, y no hay una planta de tratamiento de agua que pueda eliminar estos componentes de los de los fármacos”.
¿Qué sensaciones quedan al repasar la trayectoria del holding? Macías no duda y responde: “No necesitas tener US$ 1 millón o 100.000 o muchos recursos, solo necesitas una buena idea que pongas en práctica, persistencia y continuar trabajando en el propósito que tú tienes. Las cosas finalmente se van a dar”. (I)