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Luis Navas y Augusto Galán, Conexia OnSite Ecuador
Innovación
Luis Navas y Augusto Galán, Conexia OnSite Ecuador
Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt para Forbes Ecuador
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El envejecimiento de la población, los avances médicos y el uso ineficiente de los recursos presionan las finanzas del sector de la salud. En Conexia OnSite Ecuador 2026, Augusto Galán Sarmiento y Luis Navas analizaron cómo la tecnología puede ayudar a controlar el gasto médico, anticipar costos y mejorar la sostenibilidad de las aseguradoras sin afectar la atención de los pacientes.

13 Octubre de 2026 14.40

"Nunca en la historia ha existido más medicina, pero nunca ha sido más difícil financiarla". La reflexión de Augusto Galán Sarmiento resume uno de los grandes desafíos de los sistemas de salud. Responder a las necesidades de una población que requiere cada vez más atención médica, mientras los recursos para financiarla son limitados.

 Galán ha desarrollado su carrera entre la gestión pública, la consultoría internacional y el liderazgo de organizaciones del sector sanitario.

Por su parte Luis Navas, CEO de Conexia, impulsa el uso de información, automatización e inteligencia artificial para mejorar los procesos 

Ambos participaron en Conexia OnSite Ecuador 2026, un encuentro que se realizó en Quito, donde analizaron cómo mejorar el uso de los recursos para la salud. La discusión partió de una pregunta: ¿cómo financiar la atención médica sin comprometer la sostenibilidad económica del sistema?

El problema no consiste únicamente en conseguir más dinero. También es necesario entender en qué se gasta, identificar dónde se pierde y evitar que los recursos se destinen a servicios que no aportan un beneficio real al paciente.

Afirman que, en Ecuador, el desafío es mayor porque el sistema de salud está dividido en tres ámbitos: el público, la seguridad social y el privado. Cada uno tiene sus propios mecanismos de atención y financiamiento, lo que hace más compleja la coordinación entre los distintos actores. 

"Es claro que ninguno de los sectores puede solo. Es importante una alianza público-privada, inclusive desde la financiación, para hacer más sostenibles los sistemas de salud". Para Galán las sostenibiliad requiere responsabilidades compartidas.

Por eso, uno de los cambios necesarios es dejar de mirar el gasto médico únicamente cuando llega la factura a la aseguradora.

"El costo médico nace antes de la factura. Una consulta, los exámenes solicitados, los tratamientos y las decisiones que se toman durante la atención generan costos mucho antes de que la aseguradora reciba una cuenta para pagar".

Por eso, el control no puede limitarse a revisar facturas. Es necesario que los distintos actores compartan responsabilidades y que las aseguradoras tengan un papel más activo en la gestión de la atención.

La pregunta es cómo dejar de ser solamente un pagador para contribuir a que los recursos se utilicen mejor desde el inicio. Esto requiere información oportuna, seguimiento de los gastos y decisiones que permitan evitar costos innecesarios sin perjudicar al paciente.

Luis Navas, CEO de Conexia, identificó las vías por las que se pierde dinero en las aseguradoras. "El dinero mal utilizado de las aseguradoras se va por tres caminos: el fraude, la sobreprestación y el desperdicio. Este último es el que más gastos genera. La única manera de controlarlo es con tecnología",

Un ejemplo ocurre cuando se repiten exámenes médicos que ya se realizaron y que no es necesario volver a hacer. Además de representar un gasto adicional, estas prácticas consumen recursos que podrían destinarse a otras necesidades de atención.

¿Cómo evitarlo? Para Navas, la tecnología es una herramienta clave. "El análisis de la información permite identificar patrones, detectar posibles irregularidades y reconocer situaciones en las que se están utilizando recursos sin una justificación suficiente".

El objetivo, es que cada dólar gastado genere valor para el paciente. No se trata simplemente de reducir costos, sino de que el dinero invertido se traduzca en una atención oportuna, diagnósticos adecuados y mejores resultados de salud.

La tecnología puede ayudar a anticipar gastos y detectar oportunidades de mejora, pero necesita acompañarse de decisiones concretas y de una mayor responsabilidad de todos los actores del sistema.

Concluyen que el desafío es orientar la gestión de salud hacia resultados concretos. La meta no debería ser atender más consultas o pagar más facturas, sino conseguir mejorar la atención con los recursos disponibles. (I)

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