En 2014, el emprendedor australiano Tuhin Srivastava consiguió una reunión con Sarah Guo, por entonces la socia más joven de Greylock, una prestigiosa firma de capital de riesgo. Le presentó una startup del sector de la salud que utilizaba machine learning para analizar los historiales médicos de las personas. Guo quedó impresionada, no por la idea en sí, que, según ella, era "genérica", sino por él y por su cofundador. Cinco años después, Srivastava volvió a intentarlo, esta vez con algo mucho más prometedor: herramientas que facilitan la creación y la ejecución de aplicaciones de IA.
Pasaron años antes de que el impactante lanzamiento de ChatGPT popularizara la inteligencia artificial, pero Guo ya confiaba en que pronto más empresas recurrirían a ella y necesitarían formas económicas y eficientes de usarla. Invirtió US$ 1,5 millones en lo que se convertiría en Baseten y codirigió la ronda inicial de financiación de US$ 3 millones de la startup en 2019. "Lo único que teníamos era una idea de empresa plasmada en un papel", dijo Srivastava.
Durante sus primeros cuatro años, la empresa no generó ingresos. En aquel momento, las herramientas de IA no se adoptaban con rapidez. La mejor opción consistía en esperar a que el mercado se adaptara. Y, casi de la noche a la mañana, eso ocurrió.
Actualmente, Baseten está valuada en US$ 5.000 millones y sus ingresos se multiplicaron por más de diez en el último año. Guo invirtió en todas las rondas de financiación, primero a través de Greylock y luego con su propia firma de capital de riesgo, Conviction, que fundó en octubre de 2022. Hoy afirma que su participación vale diez veces más que su valor inicial. "Somos los principales accionistas desde el primer día y está claro que será una empresa ganadora", aseguró Guo, de 37 años.
Su participación se multiplicó por más de diez en otras joyas de la corona de su cartera: Harvey, la empresa de IA para el sector legal; OpenEvidence, el ChatGPT para médicos; Sierra, la compañía de atención al cliente impulsada por IA; Cognition, la startup de programación con IA; y Mistral, el desarrollador de IA de código abierto. En conjunto, solo estas seis startups valen US$ 62.000 millones.
Entre todas las predicciones acertadas de Guo, la más destacada gira en torno a la inteligencia artificial. Desde el principio entendió que el auge de la IA pondría en crisis creencias muy arraigadas entre las grandes firmas de capital de riesgo: que la robótica nunca funcionaría, que resulta difícil vender software a abogados y médicos, y que las empresas financiadas con capital de riesgo no deberían hacer investigación científica, afirmó Guo.
"Existen muchos prejuicios, propios del capital de riesgo tradicional, sobre los mercados y sobre la forma de construir empresas, que nosotros creíamos que quedarían bajo cuestionamiento", explicó Guo a Forbes.
En 2022, apostó toda su carrera a esa tesis: dejó su cómodo puesto en Greylock para lanzar Conviction, una firma de capital de riesgo centrada en startups de IA, con un fondo inicial de US$ 101 millones, un mes antes de que ChatGPT volviera evidente el potencial de la IA para el público en general. Ahora, esa apuesta claramente rindió frutos. Este año, Guo debuta en el puesto 56 de la Midas List, el ranking de los 100 principales inversores de capital de riesgo, y vuelve a la Midas Seed List por segunda vez.
En una época de inversiones indiscriminadas, Guo eligió un camino diferente: hacer menos apuestas, pero mucho más selectivas. En Conviction, Guo invirtió en apenas 27 startups y ocupó puestos en el directorio de solo 6 de ellas durante los últimos 3 años. "Cuando trabajás en una etapa inicial, te comprometés por completo con una persona y con una idea general; después, dejás de lado el escepticismo y trabajás en la empresa durante mucho tiempo", afirmó. "Resulta gratificante ver crecer a la gente y comprobar que tenía razón", agregó.
Ese enfoque le permitió involucrarse mucho más con las startups que respalda. No se trata solo de estar disponible para llamadas estratégicas o de responder correos electrónicos al instante. En una ocasión, Guo viajó de una punta a la otra del país para evitar que uno de los clientes de Baseten se pasara a la competencia. En otra, convenció a Nvidia de invertir US$ 150 millones en la empresa como parte de su ronda Serie E de US$ 300 millones. No sorprende que Srivastava, CEO de Baseten, se refiera cariñosamente a Guo como cofundadora de la compañía.
Winston Weinberg, CEO y cofundador de Harvey, cuenta que, después de enviar miles de mensajes a estudios jurídicos por LinkedIn, Guo le presentó a una abogada de A&O Shearman, quien se convirtió en la primera clienta de la startup. "No sé si hubiéramos conseguido ese cliente sin ella", afirmó Weinberg. Cuando la empresa decidió rediseñar por completo su producto para crear agentes, Guo lo ayudó a contactarse con expertos que podían enseñarles cómo hacerlo, explicó.
"Como está tan metida en todo esto, se entera de todo desde el principio y tiene relaciones personales con todos los fundadores", dijo. "Y no son relaciones superficiales. De hecho, son amigos", agregó.
Cada dos meses, Guo organiza un evento de networking y reclutamiento para startups y jóvenes profesionales llamado "Mixture of Experts". También conduce un podcast llamado No Priors junto con el inversor de capital de riesgo Elad Gil, que ocupa el puesto número 6 en la Midas List de este año, y cuyos invitados de alto perfil van desde pioneros del sector como la Dra. Fei-Fei Li hasta figuras destacadas como Jensen Huang.
Debatir ideas con las mentes más brillantes de la IA la ayuda a comprender mejor la industria. El desafío, sin embargo, consiste en no dejarse influenciar por quien tenga la opinión más fuerte esa semana.
"Existe una narrativa y, después, uno intenta discernir qué parte de ella es real", sostuvo Guo. "Tenés que saber cuándo aislarte de las opiniones del mercado de capital de riesgo en general y del mercado público, porque se trata de una mentalidad de rebaño", concluyó.
Cómo fueron los inicios de Guo
De chica, Guo creció en Wisconsin y se enamoró de las computadoras. A los 10 años, construyó un perro robot porque su madre no la dejaba tener uno de verdad. Sus padres, inmigrantes chinos, trabajaban como ingenieros en Bell Labs, una empresa de investigación y desarrollo, y con el tiempo fundaron su propia startup de infraestructura de redes, Casa Systems. La compañía salió a bolsa en 2017 con una valuación de aproximadamente US$ 1.000 millones y se declaró en bancarrota en 2024. Guo ayudó a crear su primer sitio web a los 14 años y empezó a presentar el proyecto ante inversores a los 19.
Sus propias ideas empresariales no prosperaron. Durante sus años en la Universidad de Pensilvania, intentó, sin éxito, crear una app que usara el GPS para encontrar amigos cercanos, similar a la de Apple. En cinco años, se graduó con cuatro títulos: una licenciatura y una maestría en historia y literatura chinas, una licenciatura en economía y un MBA. Guo también conoció a su esposo, Pat Grady, inversor de Sequoia y miembro de la Midas List, a través de un amigo de la universidad.
Guo trabajó en Goldman Sachs durante un año, donde ayudó a gigantes como Netflix, Nvidia, Workday y Twitter a salir a bolsa, y después se sumó a Greylock en 2013. "Básicamente, no les gustaban mis ideas para la empresa, pero pensaron que debería quedarme un año o algo así", dijo. Aunque no tenía formación académica formal en ciencias de la computación, escribía regularmente en su blog sobre conceptos muy técnicos, como las redes de memoria a corto y largo plazo, algo que llamó la atención de Andrew Ng, una leyenda del deep learning.
Su destreza técnica queda hoy en evidencia en las reuniones con fundadores de startups, afirmó Mike Vernal, socio general de Conviction, quien se sumó a la firma en 2025 proveniente de Sequoia. Durante una reunión de presentación con Fractile, la startup de chips, en abril, Guo hizo preguntas específicas sobre el empaquetado del chip y sobre cómo se programaría la memoria en él, explicó Vernal. "El equipo quedó impresionado por la profundidad de sus preguntas", añadió. Conviction invirtió US$ 220 millones en su ronda Serie A.
Para mantenerse al día con el mercado de la IA, Guo dice que dedica una cuarta parte de su tiempo a leer artículos de investigación y a hablar con investigadores de OpenAI y Anthropic, dos compañías que ya eran demasiado grandes como para que ella pudiera invertir en ellas. Cada vez que una empresa le presenta un proyecto, Guo se pregunta: "¿Esta empresa marcará un hito en los próximos cinco o diez años?". No siempre acierta, pero pensar a largo plazo le da estabilidad. "Estamos viviendo un momento de gran efervescencia", afirmó. "No quiero hacer predicciones sin fundamento", agregó.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.