Cuánto crecerá la fortuna de los jóvenes cofundadores de Cursor con la compra de SpaceX
Forbes estima que los cuatro jóvenes cofundadores multimillonarios de Cursor alcanzarán una fortuna de US$ 2.700 millones cada uno cuando se concrete el acuerdo.
Forbes estima que los cuatro jóvenes cofundadores multimillonarios de Cursor alcanzarán una fortuna de US$ 2.700 millones cada uno cuando se concrete el acuerdo.
Gracias a la inteligencia artificial, EliseAI ayuda a empresas de los sectores inmobiliario y de la salud a ahorrar millones de dólares en costos laborales.
Gray Swan ofrece herramientas de seguridad para detectar vulnerabilidades, jailbreaks y usos dañinos en sistemas de IA; sus servicios ya son utilizados por OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, Meta, xAI, ByteDance y empresas como Snowflake.
El joven fundó Base Power, una empresa que apuesta por baterías residenciales que respaldan la red, abaratan la electricidad y convierten a miles de usuarios en parte de una central distribuidora.
Antes de que el mercado confiara de manera masiva en la inteligencia artificial, la fundadora de Conviction respaldó a nombres prometedores como Harvey, Cognition y OpenEvidence mucho antes de que alcanzaran valuaciones multimillonarias.
Cofundada en 2019 por la exconsultora Jennifer Smith, Scribe ayuda a cientos de miles de empresas a documentar las tareas de sus empleados con un objetivo claro: preparar el terreno para que los agentes de IA asuman, más adelante, procesos repetitivos.
Mientras los escritores denuncian el uso indebido de sus obras para entrenar modelos, sellos como Penguin Random House, Macmillan y Wiley avanzan con nuevas incorporaciones técnicas para aplicar inteligencia artificial en áreas como el marketing, la logística y la selección de títulos con potencial comercial.
Fundada por exbecarios de la beca Thiel, la app de enseñanza de idiomas con inteligencia artificial Speak dio sus primeros pasos en Seúl, Corea del Sur. Pero ahora, al ingresar al mercado estadounidense, deberá competir con rivales mucho más conocidos.
La startup alcanzó una valoración de US$ 29.300 millones en una ronda de financiación de US$ 2.300 millones el jueves, convirtiendo a sus cuatro fundadores veinteañeros en multimillonarios.
La deuda comprometida supera por mucho los ingresos reales de la empresa, que aún no demostró cómo va a sostener semejante apuesta. Altman, sin participación accionaria y con apoyo de los socios, se mueve con total libertad en un tablero donde los riesgos parecen ajenos.
Respaldada por GV, el fondo de riesgo vinculado a Alphabet, la firma londinense cerró una ronda por US$ 200 millones y proyecta meterse también en marketing y publicidad con sus avatares generados por inteligencia artificial.
En centros de cuidados y hogares particulares, cientos de jubilados norteamericanos empiezan a confiar en asistentes virtuales que los llaman todos los días, recuerdan sus historias y hasta les cantan boleros. Un vínculo inesperado que crece ante la falta de compañía humana.
Cada semana, decenas de jubilados en Estados Unidos charlan por teléfono con asistentes virtuales diseñados para escucharlos, recordar sus historias y acompañarlos en la rutina. Las conversaciones, que van del karaoke al béisbol, no solo alivian el silencio: también ayudan a cuidar la salud mental.
El auge de la inteligencia artificial ha traído consigo una nueva generación de empresas emergentes que buscan construir un negocio en torno a una idea urgente pero vagamente distópica: resolver la soledad entre los ancianos.
Transformaron una desilusión personal en una herramienta que ya usan desde inmobiliarias hasta ejecutivos para mejorar retratos. La app retoca imágenes sin alterar los rasgos y abre un debate incómodo sobre lo que entendemos por "real".
Con el respaldo de inversores de peso y experiencia previa en Nvidia, fundaron Moonlake AI, una startup que diseña simulaciones 3D para generar datos con los que puedan entrenarse sistemas capaces de razonar.
Con apenas 24 años, Carina Hong fundó Axiom Math, una startup que apuesta a entrenar un modelo de inteligencia artificial para formular y resolver conjeturas inéditas. Ya recaudó US$ 64 millones y se rodeó de ex talentos de Meta, pese a la feroz competencia del sector.
En Meta, el caos interno y la falta de una dirección clara empujaron a varios empleados a irse. Mientras tanto, algunos competidores aseguran que el nivel de sus desarrolladores en inteligencia artificial no está a la altura.
Frustrado por los cobros inesperados de servicios como Cursor y Claude Code, un joven programador estadounidense lanzó Cline, una plataforma que permite elegir modelos de inteligencia artificial sin atarse a suscripciones ni aceptar límites arbitrarios. La apuesta por la transparencia lo llevó a levantar US$27 millones en inversiones.