Tus hábitos laborales podrían ser el próximo gran conjunto de datos de la IA
La nueva generación de modelos de IA ya no se alimenta solo de datos públicos, sino que empieza a registrar cada clic, tecla y movimiento en el entorno laboral, lo que abre una poderosa oportunidad tecnológica, pero también un frente crítico de vigilancia y privacidad para empleados y reguladores.

Grandes cantidades de datos, incluyendo sitios web, libros, foros, repositorios de código, bibliotecas de imágenes y redes sociales, proporcionan la materia prima para entrenar modelos complejos. Este enfoque se encuentra ahora bajo presión debido a demandas, exigencias de licencias y quejas sobre privacidad. A medida que la facilidad de acceso a datos públicos se vuelve más cuestionable, las empresas buscan otra fuente de material de entrenamiento. Cada vez más, esa fuente es el propio comportamiento humano.

Aunque la IA pueda parecer magia para muchos, en realidad es un sistema complejo de reconocimiento y generación de patrones. Ya sea para generar código, texto, imágenes o vídeo, el poder de la IA reside en comprender los patrones de grandes cantidades de datos y, a continuación, traducir las peticiones humanas en resultados que se ajusten mejor a esos patrones. Huelga decir que estos sistemas de IA requieren grandes cantidades de datos.

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