Forbes Ecuador
Ben Liu de Formation Bio.
Innovacion
Ben Liu de Formation Bio.
Guerin Blask for Forbes

La startup de US$ 1.800 millones respaldada por Sam Altman que apuesta a acelerar la aprobación de medicamentos en ensayos clínicos

Amy Feldman

Share

Ben Liu, CEO de Formation Bio, está convencido de que el principal obstáculo para llevar medicamentos al mercado no es el descubrimiento de fármacos, sino los ensayos clínicos. Con esa idea, reunió a grandes inversores para recaudar unos US$ 615 millones y comprar medicamentos estancados, y usar inteligencia artificial para acelerar las pruebas de estrés.

24 Abril de 2026 14.00

Cuando Benjamine Liu era un joven biólogo computacional que hacía su doctorado en la Universidad de Oxford, tuvo algunas ideas para nuevos fármacos que podían tratar el Alzheimer. Estaba tan entusiasmado con ese potencial que intentó presentárselas a varias compañías farmacéuticas, pero ninguna mostró interés.

"Dijeron: 'Tenemos más medicamentos de los que podemos permitirnos desarrollar'", contó Liu a Forbes. "Un medicamento ya descubierto no vale tanto", agregó.

Ese rechazo lo llevó a una conclusión: el mayor problema en la investigación y el desarrollo de fármacos no estaba en la parte más atractiva de la búsqueda de nuevos descubrimientos, sino en el proceso largo, agotador y costoso del desarrollo clínico, donde fracasa la mayoría de los fármacos potenciales.

De hecho, aunque en la última década casi se duplicó la cantidad de fármacos candidatos, el número de medicamentos aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.), cerca de 50 por año, no varió demasiado, afirmó. Y, según Liu, es precisamente ahí donde la IA tiene una capacidad especial para ayudar.

Es una postura poco convencional en un momento en que la IA aparece como una bendición para descubrir fármacos de manera más rápida y barata, lo que abrirá la puerta a una era dorada de nuevas terapias. Pero ese es un proceso de largo plazo. Y Liu está convencido de que la mayor oportunidad pasa por mejorar los ensayos clínicos. "Creemos que el mundo se equivoca al considerar el descubrimiento de fármacos como el principal obstáculo, cuando hace mucho tiempo que dejó de serlo", afirmó.

Benjamine Liu, CEO de Formation Bio.
Formation Bio creó un modelo predictivo basado en IA. (Foto: LinkedIn de Benjamine Liu)

En 2016, Liu, que hoy tiene 36 años, se asoció con Linhao Zhang, de 34, un científico informático que había trabajado en el equipo de ingeniería de Oscar Health, para fundar Formation Bio con el objetivo de ayudar a las compañías farmacéuticas a llevar adelante sus ensayos clínicos de manera más eficiente y más rápida.

En sus inicios, la firma se llamó Trialspark y nació como una empresa de servicios: las farmacéuticas y las biotecnológicas contrataban a Liu y a Zhang para que gestionaran sus ensayos. Pero ahora Liu va por una meta más ambiciosa: adquirir una cartera de 10 fármacos candidatos en fase inicial, muchos de los cuales fracasaron o quedaron estancados en los primeros ensayos clínicos, y después usar IA para ayudarlos a retomar el rumbo.

Con sede en Nueva York, Formation Bio tiene entre sus inversores a algunos de los nombres más importantes del mundo financiero, todos alineados con la visión de Liu. Entre ellos aparecen Andreessen Horowitz, Sequoia, Thrive Capital, John Doerr, presidente de Kleiner Perkins, y Sam Altman, creador de OpenAI

La empresa recaudó en total US$ 615 millones y alcanzó una valoración de US$ 1.800 millones. Forbes estima que la participación de Liu supera los US$ 150 millones, mientras que la de Zhang pasa los US$ 100 millones.

"Tiene el potencial —el potencial— de convertirse en una de esas empresas enormemente importantes en una industria que no experimentó grandes cambios debido a la aparición de empresas jóvenes en los últimos 10 o 15 años", afirmó Michael Moritz, el multimillonario inversor de capital de riesgo y expresidente de Sequoia. En 2016, Liu le escribió a Moritz por correo electrónico para contarle su idea de crear una farmacéutica de nueva generación con ayuda de la IA. Moritz, que según Liu respondió "en apenas 28 minutos", extendió personalmente el primer cheque para la empresa por US$ 2,25 millones.

Sam Altman, CEO de OpenAI
Sam Altman, CEO de OpenAI, es uno de los inversores interesados en el proyecto de Liu. (Foto: TechCrunch, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons)

Hoy hay muchos fármacos potenciales en el mercado. Eso ocurre porque muchas compañías biotecnológicas se quedaron sin fondos para desarrollarlos, ya que la financiación se agotó. A la vez, las prioridades de las grandes farmacéuticas cambian de manera constante, y eso las empuja a recortar gastos en algunos fármacos para volcar esos recursos en otros. Mientras tanto, China se convirtió en una potencia de la innovación farmacéutica, con una mayor cantidad de terapias disponibles para licenciamiento.

Formation Bio pone el foco en fármacos que todavía no superaron la fase 2 de los ensayos clínicos. Estas terapias de etapa inicial implican un riesgo más alto, ya que apenas el 30% tiene éxito en esa instancia. Sin embargo, también abren la puerta a retornos más altos. Liu cree que Formation puede dar un salto importante con ayuda de la IA. Con la tecnología que perfeccionaron en la última década, afirma, pueden llevar adelante esos ensayos hasta un 50% más rápido, una ventaja enorme cuando cada día de demora puede costar millones.

"Los fármacos no valen mucho hasta después de la fase 2 y hay muchos fármacos posteriores a la fase 1 en los que vale la pena invertir", dijo Liu. “Se puede participar en la fase 3, pero nadie está dispuesto a regalar un gran fármaco de fase 3”, agregó.

“Creemos que el mundo se equivoca al pensar que el descubrimiento de fármacos es el principal obstáculo, cuando hace mucho tiempo que no lo es”.

Benjamine Liu, cofundador y director ejecutivo de Formation Bio.

Para elevar las chances de éxito, Liu armó un equipo de especialistas en selección de fármacos, encabezado por Mikael Dolsten, expresidente global de I+D de Pfizer, para rastrear a los mejores candidatos en todo el mundo. Esos expertos tendrán herramientas de IA para tomar decisiones más precisas sobre qué fármacos comprar. 

El software de Formation puede, por ejemplo, acceder a datos preliminares de ensayos clínicos publicados en idiomas distintos del inglés para detectar fármacos poco conocidos en China. También puede clasificar y reclasificar opciones con rapidez, según su impacto médico o su potencial comercial. Después, el equipo de Formation Bio usará la IA para resolver tareas administrativas, como el reclutamiento de pacientes y la presentación de pedidos regulatorios, además de abordar el complejo problema de asignar los fármacos candidatos a los pacientes adecuados.

Benjamine Liu, CEO de Formation Bio.
Cuando Benjamine Liu era un joven biólogo computacional que hacía su doctorado en la Universidad de Oxford, tuvo algunas ideas para nuevos fármacos que podían tratar el Alzheimer. (Foto: LinkedIn de Formation Bio)

Hasta ahora, la compañía adquirió o licenció cinco fármacos potenciales, entre ellos un tratamiento para la osteoartritis de rodilla y una terapia para la colitis ulcerosa, ambos hoy en ensayos clínicos. Aunque ninguno de esos fármacos llegó todavía al mercado, en junio del año pasado cedió la licencia de uno de ellos, destinado al eccema crónico de manos, al gigante farmacéutico francés Sanofi por unos US$ 630 millones, más regalías futuras.

La estrategia de Liu para rescatar fármacos olvidados recuerda a la del multimillonario empresario biotecnológico Vivek Ramaswamy con Roivant Sciences, una firma que hoy tiene un valor de mercado de US$ 21.000 millones y una cartera amplia de medicamentos en desarrollo. 

"No somos los primeros en hacerlo. Hemos estudiado PureTech, Roivant, BridgeBio; existen muchas variantes", afirmó Liu. Sin embargo, Roivant se fundó antes de que la IA revolucionara el sector. Según planteó, el diferencial de Formation está tanto en la manera en que organizó los ensayos clínicos puertas adentro como en el uso de la IA para mejorar las probabilidades de éxito.

"Creo que el descubrimiento de fármacos se convertirá en un producto básico con China y la IA", afirmó Liu. "Si no resolvemos este cuello de botella en el desarrollo de fármacos, no vamos a conseguir más medicamentos para los pacientes", agregó.

Quién es Benjamine Liu y cómo pensó el negocio

Liu emigró de Taiwán con su familia cuando tenía dos años y creció en Thousand Oaks, California. Tras graduarse en Yale, obtuvo una maestría en biología computacional en la Universidad de Cambridge y después fue becario Rhodes. Para su tesis en Oxford, usó inteligencia artificial y grandes volúmenes de datos para desarrollar diagnósticos y terapias para las enfermedades de Parkinson y Alzheimer.

Incluso antes de terminar su tesis, Liu ya trabajaba en la idea que más tarde se convirtió en Formation Bio. "No hay falsedad en lo que Ben quiere hacer", afirmó el cofundador Zhang. "No intenta crear una startup porque sus amigos lo hagan, porque esté de moda o porque quiera hacerse un nombre", agregó.

Aunque el descubrimiento de fármacos se lleva los titulares más llamativos, el desarrollo de medicamentos es "el gran desafío sin resolver para la industria", afirmó Paul Hudson, exdirector ejecutivo de Sanofi, que invirtió en Formation Bio y cerró acuerdos de colaboración con la firma durante su gestión. 

El tiempo y el costo de los ensayos representan una parte central de ese desafío, y el tema gana peso por la amenaza constante que imponen las patentes de los medicamentos. "Hay mucho tiempo improductivo en un ensayo clínico", explicó Pratap Khedkar, director ejecutivo de la consultora de ciencias biológicas ZS, en alusión a la industria en general. "¿Cómo puedo reducir a la mitad el tiempo y los costos, y, lo que es más importante, aumentar la probabilidad de éxito?", planteó.

“Tiene el potencial —el potencial— de convertirse en una de esas empresas enormemente importantes en una industria cuyo panorama no se ha visto demasiado alterado por una empresa joven fundada en los últimos 10 o 15 años”.

El inversor de capital riesgo Michael Moritz

En los primeros años de la empresa, cuando todavía estaba enfocada en hacer ensayos clínicos para terceros, Liu y Zhang querían avanzar rápido para adquirir sus propios fármacos. Sin embargo, sus inversores les advirtieron que era una decisión apresurada. Entonces, se asociaron con el exdirector ejecutivo de Novartis, Joe Jimenez, para crear en 2019 una nueva firma de capital de riesgo llamada Aditum Bio, como una prueba. 

Igual que hoy hace Formation, Aditum adquirió fármacos y los repartió entre compañías independientes, en las que Formation participó como inversor minoritario. Hasta ahora, consiguieron un resultado muy importante con un fármaco que aumentaba la masa muscular magra: Eli Lilly compró en 2023 la empresa de Aditum dueña de ese medicamento por hasta US$ 1.900 millones. "En broma, pensamos que si hubiéramos empezado esta estrategia basándonos únicamente en el balance, el éxito habría sido aún mayor", comentó Liu.

Fotos de stock gratuitas de #interior, abrigos blancos, análisis de adn
La IA aparece como una bendición para descubrir fármacos de manera más rápida y barata. (Foto: Pexels)

Cinco años después de fundar la empresa, en 2021, Liu y Zhang sintieron que por fin tenían la experiencia necesaria para desarrollar su propia cartera de fármacos. "Soy una persona muy bayesiana y me oriento mucho por la probabilidad", afirmó Liu. "Cuando pensamos en la estrategia de la empresa, intentamos ser muy conservadores, asumir que seguimos los promedios del sector y asegurarnos de tener una ventaja competitiva en lo que respecta a ensayos clínicos más económicos y rápidos", agregó.

La apuesta por un fármaco para la osteoartritis

En enero de 2022, Formation Bio obtuvo la licencia de una posible terapia para estimular el crecimiento del cartílago en las rodillas de pacientes con osteoartritis, una enfermedad que afecta a más de 230 millones de personas en todo el mundo. La terapia, desarrollada en un principio por Merck KGaA, con sede en Darmstadt, Alemania, ya había atravesado tres ensayos clínicos con más de 800 pacientes. Formation Bio pagó una suma inicial no revelada por el fármaco y quedó con una participación mayoritaria en la nueva empresa creada para comercializarlo, mientras Merck KGaA conservó una participación minoritaria.

Los datos del ensayo clínico mostraron que las inyecciones del fármaco aumentaban el crecimiento del cartílago, pero no estaba claro si reducían el dolor general más que un placebo o si evitaban, o al menos postergaban, la necesidad de una artroplastia de rodilla. Para intentar responder esa pregunta, Formation creó un modelo predictivo basado en IA, entrenado con 23.000 pacientes y 48.000 resonancias magnéticas, para detectar quiénes podían correr riesgo de necesitar una artroplastia de rodilla y si un cartílago más grueso ayudaba a proteger la articulación. 

Liu afirmó que ese análisis mostró que los pacientes que recibieron el fármaco y lograron mayor crecimiento del cartílago tuvieron un riesgo menor, a cinco años, de necesitar una artroplastia de rodilla. Sin la IA, "Probablemente lo habría descartado", comentó Dolsten. Ahora, el fármaco está en la fase final de los ensayos clínicos.

Por más sólido que sea su proceso, no todos los medicamentos que compra tendrán éxito. Liu tiene muy presentes las tasas de fracaso, por eso su apuesta pasa por jugar con las probabilidades y no por ganar siempre. "Esperamos acertar tres de cada diez, pero incluso si acertamos una de cada diez, aún podemos duplicar nuestra inversión", afirmó.

*Imagen de portada: Guerin Blask for Forbes

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com

10