Forus alcanzó una valuación de US$ 1000 millones gracias a una tarea menos vistosa: resolver el trabajo administrativo detrás de las recetas para que los pacientes accedan a los medicamentos que necesitan.
Alphabet, empresa matriz de Google, la constituyó como empresa en 2021. La compañía cuenta con una enorme reserva de efectivo, pero mantiene el hermetismo sobre qué fármacos podrían llevar a la etapa clínica.
Ben Liu, CEO de Formation Bio, está convencido de que el principal obstáculo para llevar medicamentos al mercado no es el descubrimiento de fármacos, sino los ensayos clínicos. Con esa idea, reunió a grandes inversores para recaudar unos US$ 615 millones y comprar medicamentos estancados, y usar inteligencia artificial para acelerar las pruebas de estrés.
Certuma salió del anonimato con una financiación de US$ 10 millones de 8VC y un ambicioso plan para lograr que la IA sea lo suficientemente inteligente —y segura— como para diagnosticar y prescribir tratamientos. Ahora necesita encontrar la manera de obtener la aprobación de la FDA.
La compañía apuesta por la potencia de los chips de Nvidia para mejorar su investigación y producción, posicionándose a la vanguardia de la tecnología en la industria.
Olvídate del revuelo por el descubrimiento de fármacos. Así es como la mayor compañía farmacéutica del mundo está viendo los beneficios de la IA ahora mismo.
MMI está iniciando ensayos en humanos aprobados por la FDA para drenar las vías del cerebro y de esta formar ralentizar la progresión de la pérdida de memoria.
La reconocida investigadora Jennifer Doudna acelera fondos, crea compañías y empuja cambios regulatorios para que esta tecnología deje de ser una rareza de laboratorio y se convierta en tratamiento accesible para miles de personas.
Después de pasar por quirófano cuatro veces por un error médico, fundó una empresa que cruza millones de datos para señalar a los profesionales que obtienen mejores resultados. Ya consiguió clientes como Mercy y Mohawk, y levantó US$ 118 millones en una ronda liderada por Kleiner Perkins.
Brian Lian dejó las finanzas para meterse de lleno en el negocio de los tratamientos contra la obesidad. Convenció a una farmacéutica de cederle cinco compuestos y hoy lidera una compañía que busca hacerles sombra a los gigantes del sector, con un medicamento experimental que ya está en fase 3.
Reed Jobs fundó Yosemite para invertir en startups e investigadores enfocados en el cáncer. El hijo del creador de Apple busca alcanzar un total de US$ 350 millones y entre los principales aportantes figuran grandes nombres como la farmacéutica Amgen y el hospital Memorial Sloan Kettering.
Tras décadas de tratamientos basados en dispositivos y terapias respiratorias, una novedosa alternativa farmacológica obtuvo luz verde para ensayos finales y promete ofrecer una opción más cómoda para millones de personas afectadas por interrupciones nocturnas de la respiración. Investigadores y pacientes siguen de cerca su desarrollo mientras se define su aprobación definitiva.
Durante décadas cultivaron un perfil bajo mientras abastecían a hospitales de todo el país. La apertura de su empresa en Wall Street revela por primera vez el tamaño real de su fortuna y marca el cierre de una etapa familiar tras más de un siglo en el rubro.
Impulsado por su obsesión con la cirugía mínimamente invasiva, Fred Moll apuesta millones a una nueva generación de robots quirúrgicos capaces de intervenir con precisión en operaciones complejas, incluso a distancia y sin supervisión directa.
El experimento arrancó como una prueba interna y terminó transformándose en una plataforma que seduce a fondos como Goldman Sachs y Wellington. Su sistema, que recorta tiempos y costos sin resignar cobertura, ya gestiona reclamos médicos y farmacéuticos para empresas que buscan claridad en un rubro plagado de comisiones cruzadas.
Apoyada por el fundador de Amazon, esta startup desarrolló un sistema que traduce descripciones en lenguaje natural a secuencias genéticas para crear proteínas a medida.
Con una tecnología que permite detectar alteraciones genéticas con una precisión inédita, BillionToOne se metió en la elite del diagnóstico médico. El recorrido de su fundador, Guzhan Atay, incluye reuniones en estacionamientos durante la pandemia, un crecimiento exponencial en ingresos y una participación valuada en más de US$ 300 millones.
El salto en la valoración de OpenEvidence disparó el patrimonio de Daniel Nadler, fundador de la empresa radicada en Miami que ya es usada por cuatro de cada diez médicos en EE.UU. y busca empujar los límites del conocimiento clínico con algoritmos propios.
Meta restringe el uso de inteligencia artificial conversacional en su app de mensajería y obliga a replantear cómo seguir usando estos asistentes. OpenAI ya dio detalles sobre cómo conservar los chats y qué otras opciones quedan disponibles.