Cuando el ecuatoriano Álvaro José Zevallos Román dejó NEM Solutions, parecía que abandonaba el mejor momento de su carrera profesional. Durante 12 años como director de Desarrollo fue parte de la construcción de una empresa tecnológica pionera en Europa en el análisis de datos industriales.
La plataforma llegó a monitorear más de 60.000 trenes y cerca de 20.000 generadores eólicos, con el objetivo de procesar alrededor de 80 millones de horas de datos para anticipar fallas y optimizar los mantenimientos. La compañía logró millones en ingresos recurrentes y presencia en cuatro continentes.
En 2016 ocurrió un cambio. Dos gigantes industriales, CAF, dedicada al negocio de trenes, y Gamesa, enfocada al sector eólico asumieron el control de NEM Solutions. Zevallos, quien era la mente detrás de la empresa, tomó en 2019 una decisión radical.” Renuncié porque creí que mi etapa llegó a su fin”.
El primer gran salto de Zevallos ocurrió 25 años antes. Es el mayor de cuatro hermanos. Estudió en el colegio Intisana. Desde niño fue muy inquieto, con una energía difícil de contener. Practicó atletismo y jugó fútbol desde los seis años. “Las matemáticas se me daban fácil. Siempre me gustó resolver problemas”.
En su último año, un profesor le habló de la escuela de ingeniería Tecnum, de la Universidad de Navarra, en San Sebastián, País Vasco. La idea quedó rondando en su cabeza. “Mi intuición me decía que debía ir, pero mis papás no podían pagar”.
Zevallos decidió aplicar en silencio. Escribió una carta a mano a los directores, sus calificaciones hicieron el resto. Una vez aceptado, el reto era cómo decirles a sus padres. “Mi mamá entró en shock, me dijo, ¿por qué te quieres ir tan lejos, si aquí tienes todo?’". La conversación terminó en un fuerte abrazo.
En 2002 luego de viajar más de 8.942 kilómetros y más de 17 horas llegó al País Vasco. Sus recursos eran limitados. Trabajó apoyando a profesores, dando clases particulares a estudiantes menores y enseñando a bailar salsa. “Con esto pagaba parte de mis gastos y compraba las tarjetas para llamar a mis padres”.
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En 2007 llegó otro reto: si no conseguía una propuesta laboral en firme, su sueño terminaba y tenía que volver a Ecuador. Tuvo una oferta en una multinacional y en un emprendimiento nuevo llamado NEM Solutions; él prefirió el segundo, porque significaba construir desde cero.
“La idea era simple en concepto, pero disruptiva en ejecución, queríamos usar los datos generados por activos industriales para mejorar la eficiencia y anticipar fallas”. El primer reto fue convencer a las empresas que la digitalización era una inversión.
“Éramos los locos que queríamos escuchar lo que las máquinas decían”.
Durante 12 años fue el responsable del desarrollo del negocio internacional. Más de 60.000 trenes y 20.000 aerogeneradores fueron conectados en la plataforma. “Mi vida era en un avión, viajaba por todo el mundo traduciendo millones de datos para que las empresas entendieran que pasaba. Hice negocios con culturas muy distintas”.
Cuando se sintió incómodo decidió que era el momento de construir algo nuevo
Era diciembre de 2019 y un día se levantó temprano con una decisión. No tenía ningún plan al frente, solo una certeza.
“Lo que haga de ahora en adelante será para mí”.
Lanzó algunas ideas, tocó puertas en industrias para ofrecerles una consultoría personalizada con datos y tecnología y generar impacto en los resultados. A la semana llegó su primer cliente. Poco después se reunió con una amiga con quien había compartido años en NEM y le propuso una sociedad.
En enero de 2020 crearon Digitalentu, un startup especializada en transformación digital, innovación y sostenibilidad de empresas. “Fue increíble, tuvimos que acudir a un notario amigo para formalizarnos porque pese a estar encerrados conseguimos muchos contratos”. Ese año terminaron con ingresos de US$ 40.000
Hoy Digitalentu trabajo con más de 100 clientes, factura alrededor de US$ 2 millones anuales y opera con un equipo de 10 personas.
Este ingeniero descubrió que muchas firmas tecnológicas necesitaban más que una consultoría. También fundó Indi Partners, un vehículo de inversión basado en smart capital. “Trabajamos en los proyectos para conseguir crecimiento y rentabilidad”. Hasta ahora han invertido en tres compañías tecnológicas alrededor de US$ 3 millones
A sus 42 años no deja de desarrollar y la tercera idea llegó en 2023. Industria School es una escuela enfocada en enseñar y desarrollar la inteligencia artificial generativa aplicada al mundo industrial. Hasta el momento 400 empresas y cerca de 1.000 profesionales han tomado sus programas. “La IA es el presente, el reto es saber usarla correctamente”.
Padre de dos hijos, su rutina empieza a las cinco de la mañana, corre varios kilómetros, trabaja 12 horas diaria y los fines de semana cuando su familia duerme la siesta. No tiene redes sociales, prefiere el contacto directo con las personas. Entre risas dice que mantiene la misma energía de cuando era un niño. Continuamente trabaja con un terapeuta en el autoconocimiento para no perderse en el camino. “Es muy fácil dejarte llevar por el éxito y que este te aplaste”.
Volver a Ecuador, por ahora, significa visitar a su familia y amigos. Su presente es Europa y allí sigue buscando nuevos desafíos, convencido de que el crecimiento empieza cuando termina la comodidad. "Transformar oportunidades en realidades depende únicamente de uno mismo", dice con la misma convicción que lo llevó a escribir una carta para estudiar en España, a renunciar cuando todos esperaban que siguiera y a volver, una vez más, a construir. (I)