El liderazgo femenino deja huella en la agroindustria
El foro Sembradoras de Futuro, organizado por AEBE, reunió en Guayaquil a lideresas del sector agroexportador, ONU Mujeres y la FAO para analizar la sostenibilidad del sector,  los desafíos del bienestar comunitario y la empleabilidad. Agzulasa, Frutadeli, Favorita Fruit, Grupasa y Comersur firmaron un acuerdo estratégico para abrir cupos laborales técnicos y de supervisión para las profesionales del agro.

Julissa Villanueva Periodista

En uno de los sectores más estratégicos para la economía ecuatoriana, las mujeres vinculadas con los sistemas agroalimentarios comienzan a posicionarse como impulsoras de una transformación más profunda dentro de la cadena agroexportadora. 

Más allá de la productividad, la competitividad comienza a medirse desde la sostenibilidad, el bienestar comunitario y los nuevos perfiles de empleabilidad, para incrementar su participación en espacios laborales altamente demandados.

Ese fue el eje del foro Sembradoras de Futuro, organizado por la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), que se desarrolló en Guayaquil el miércoles 20 de mayo y que contó con la presencia de exportadoras y productoras de banano, organismos especializados de las Naciones Unidas y autoridades locales. 

Jorge Encalada, presidente de AEBE, recordó que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2026 como el Año Internacional de la Mujer Agricultora y, en ese contexto, destacó las acciones impulsadas desde el sector exportador para fortalecer la participación femenina en espacios dentro de la agroindustria. “Detrás de cada caja de banano exportada hay historias de sacrificio, compromiso y muchas mujeres que sostienen comunidades enteras con su trabajo diario”, sostuvo.

En este marco, las empresas Agzulasa, Frutadeli, Favorita Fruit Company, Grupasa Grupo Papelero y Comersur, así como AEBE, FAO y ONU Mujeres suscribieron un documento simbólico orientado a promover la participación de mujeres en áreas operativas y de supervisión. Esta iniciativa consiste en crear cupos laborales especializados, bajo demanda de las organizaciones. 

Durante su intervención, Encalada añadió que de los 5.500 productores bananeros ecuatorianos, solo el 8 % son mujeres, una cifra que refleja el potencial de crecimiento del liderazgo femenino en el sector. Además, indicó que el 67 % de ellas son propietarias de fincas, con participación también en labores administrativas y operativas. 

El desarrollo social es clave

Miriam Bandes, representante de ONU Mujeres en Ecuador, destacó  la necesidad de mirar con más profundidad el rol de esta población en la seguridad alimentaria, la nutrición y el desarrollo territorial. “El reto no es solo llegar a la meta, sino llevar consigo a más que se unan”, señaló e insistió en que el liderazgo colectivo será determinante para cerrar brechas estructurales en el agro.

Bandes moderó el primer panel Liderazgo con propósito: Nutrición y Desarrollo Social. Allí, Marianela Ubilla, gerente general de exportadora bananera Agzulasa y vicepresidenta de AEBE, destacó que la sostenibilidad es clave en la agroindustria, pero para lograrlo se requiere de tiempo y madurez. “Tu crecimiento empresarial tiene que tener un impacto humano”, afirmó al describir cómo la sostenibilidad dejó de ser una acción aislada para convertirse en parte integral de la estrategia de negocio de la compañía.

Bajo esa visión, Agzulasa alineó sus operaciones a objetivos de desarrollo sostenible vinculados a equidad de género, bienestar laboral y sostenibilidad ambiental. Entre los ejemplos mencionó alianzas público-privadas que permitieron convertir el dispensario médico empresarial en un punto de atención abierto también para comunidades cercanas, lo que contribuye a descongestionar servicios públicos. También destacó convenios con universidades para formación de talento joven y estrategias de bienestar laboral, que llevaron a la empresa a convertirse en una de las primeras bananeras del país certificadas como Great Place to Work.

Una de las ponencias en el foro Sembradoras de Futuro. Fotos: Robinson Chiquito

Lianne Lianne Zoeteweij, gerente general de Asoguabo, conectó el liderazgo con el servicio y el desarrollo territorial. Holandesa de origen y vinculada al Ecuador desde hace más de dos décadas, explicó que su propósito siempre estuvo orientado a fortalecer a pequeños productores bananeros para que puedan crecer y convertirse también en líderes dentro de sus comunidades.

En el caso de Asoguabo, la asociatividad y el modelo Fair Trade han permitido que las líderes rurales ganen mayor participación en la toma de decisiones. “Este modelo de comercio justo representa una forma de agricultura más sostenible y resiliente. Son sistemas pequeños, difíciles de rentabilizar bajo las reglas actuales del mercado, pero mantienen una relación más cercana con la nutrición, la biodiversidad y la vida comunitaria”, sostuvo. Actualmente, cuatro de los cinco integrantes de la directiva de la asociación son mujeres, incluida su presidenta. 

Por su parte, Gisela Wong, quien está al frente de Fundación Wong, compartió la experiencia de este organismo creado en 1993 por su padre como una forma de retribuir a las comunidades rurales que acompañaron el crecimiento empresarial de la familia. Aunque en ese momento todavía no se hablaba de sostenibilidad o responsabilidad social corporativa como hoy, explicó que la visión siempre estuvo enfocada en educación, nutrición y bienestar territorial. “Para mi padre, el campo debía ser sinónimo de dignidad, progreso y futuro”, recordó.

Desde entonces, la fundación ha invertido cerca de US$ 30 millones en comunidades rurales, especialmente en la provincia de Los Ríos, con programas que abarcan nutrición infantil, educación, formación técnica y empleabilidad juvenil. “Invertir en educación no es un gasto, es transformar un país”, afirmó.

El desafío de la sostenibilidad

El segundo panel del foro puso sobre la mesa otro eje clave para la competitividad del agro ecuatoriano: la transformación de los sistemas agroalimentarios desde el liderazgo femenino, la innovación y el relevo generacional. Según la FAO, más de nueve millones de mujeres están vinculadas con la fuerza laboral en los sistemas agroalimentarios en América Latina y el Caribe. 

Gherda Barreto, representante de la FAO en Ecuador, moderó el espacio y destacó que el país  no solo se alimenta a sí mismo. “Ecuador alimenta al mundo”, afirmó, al destacar que siete de las nueve principales agroexportaciones del país son líderes mundiales. Sin embargo, insistió en que los desafíos de equidad son profundos debido al acceso limitado a financiamiento, tecnología y asistencia técnica.

En ese contexto, Sandra Monroy, CEO de Frutadeli, indicó que la sostenibilidad del negocio bananero depende de fortalecer toda la cadena productiva, desde el productor hasta el mercado internacional, especialmente en un contexto marcado por crisis logísticas, cambio climático y conflictos geopolíticos. La empresaria también abordó uno de los mayores desafíos dentro del comercio internacional: negociar en mercados históricamente masculinizados como Medio Oriente. Allí, aseguró, la confianza y la calidad se convierten en activos estratégicos para sostener relaciones comerciales a largo plazo. “La calidad no se negocia jamás”, afirmó. 

Daniela Palacios, gerente general de Comersur, observó que muchas mujeres todavía asocian logística con fuerza o movilidad física. “Ese es un problema, porque en realidad es mucho más que eso. Es trazabilidad, planificación, manejo de riesgos y toma de decisiones”, sostuvo. Para Palacios, el sector agroexportador enfrenta ahora el desafío de impulsar con mayor fuerza la formación técnica y académica femenina en áreas estratégicas determinantes para la competitividad futura de la industria y destacó el rol femenino que hoy refleja en la toma de decisiones. 

Una situación similar analizó María José Jaramillo, gerente de Empaflex de Grupasa Packaging, quien enfatizó la importancia de incorporarlas en áreas técnicas vinculadas a innovación, transformación digital y nuevas tecnologías dentro de la industria. En Grupasa, dijo, hay mujeres que dirigen la planta y otras áreas logísticas. “Como parte de la nueva generación, tengo claro que una empresa crece cuando se crea valor para todos, ahí la innovación es importante. Despachamos 300 a 400 camiones diarios en logística y eso implica una gran responsabilidad. Hay que transformar la mentalidad, primero, luego, transformar procesos”. 

Al término del evento, se anunció una nueva edición de “Sembradoras de Futuro” en 2027, cuando se evaluarán los resultados de los acuerdos aquí establecidos. (I)