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Forbes Talks: Dr. David Cabrera
Liderazgo

Forbes Talks No. 1, con David Cabrera: "Las oportunidades definen al ser humano"

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Graduado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador con especialización en Medicina Deportiva, siendo el único médico de su especialidad en el país que posee una certificación en Rehabilitación Cardíaca por la Universidad de Barcelona y orgulloso padre de dos hijas, el Dr. David Cabrera fue el primer invitado en Forbes Talks, un espacio en el que se busca conocer la historia de personajes importantes que trascienden en nuestro país, con grandes historias de inspiración.

18 Octubre de 2021 15.04

Nacido en Otavalo, llegó a Quito cuando tenía cuatro años y junto a su familia se estableció en el sur de Quito, recordando este momento de su vida cuando llegaron a la ciudad los primeros buses articulados. Su infancia fue una etapa muy importante en su vida, pues recuerda cuando sus compañeros de escuela le contaban a lo que se dedicaban sus papás.

"Ellos me decían a lo que se dedicaban sus papás y yo les decía si podía acompañarlos", recuerda Cabrera al mencionar que algunos de estos niños eran de condición humilde, pues estudiaban en una escuela fiscal. "Uno como niño, en ese momento, me parecía increíble y era muy bonito poder disfrutar con ellos".

Héctor se llamaba uno de esos niños a los que Cabrera acompañaba después de la escuela para ver a qué se dedicaba su papá, en este caso, a la fabricación de adoquines. "Era increíble ver cómo terminaba las clases e iba a ayudarle a su papá, hasta que el sol empezaba a ponerse. Él era un niño feliz, porque no entendía que realmente le estaba ayudando a su papá y para él era gratificante contarnos esto" manifiesta.

Apasionado por el fútbol y marcado por estrellas del balompié como Romario y Roberto Baggio, salía corriendo de la escuela para alcanzar a llegar a la una de la tarde a su casa para ver los partidos. "Tuve una infancia feliz" dice Cabrera, al recordar a su infancia como una etapa especial en su vida.

"En general, siempre fui un chico tranquilo" cuenta al mencionar que nunca participó en las manifestaciones de los estudiantes del Colegio Montúfar, en el cual cursó sus estudios secundarios. "Yo llegué a ser presidente del Consejo Estudiantil del Montúfar. Sin embargo, yo prefería irme al Simón Bolívar a esperar a las chicas a que salgan" recuerda entre risas.

En el colegio fue un excelente alumno, aunque en un principio no fue un deportista destacado. Estaba asombrado con las ciencias naturales, pues sus padres se dedicaron a la rama de la Citología, también conocida como el test de Papanicolau, una prueba que se practica durante una revisión ginecológica actual.

"Desde que era pequeño, ellos me enseñaron a ver a través de un microscopio y yo me quedaba asombrado. Me gustaba la anatomía y yo sabía que quería hacer lo que mis papás hacían", señala, manifestando que su abuelo fue quien cambió un poco su percepción de la vida a futuro. "Siempre fue un tipo duro, fuerte y él me dijo que no siga lo mismo que mis papás. Me decía que, si quería hacer lo mismo, debía hacerme médico, luego estudiar Patología y especializarme en la rama de mis papás".

Llegó la década de los 90, los Backstreet Boys y NSYNC estaban de moda y eran sus estilos para seguir en la época, por lo que decidió hacerse un arete estando en tercer curso. ¿Cuál fue la reacción de su papá cuando lo vio con el arete? 

"Mi papá me quedó viendo, no dijo una palabra, sólo movió la cabeza y se acabó. Creo que dos semanas le duró y después me lo quité", recuerda, manifestando también el consejo que les daría a sus hijas si ellas llegasen a colocarse un arete. "Si alguna vez mis hijas llegan con estos asuntos, no tienes sino que acentuar lo positivo de esta época de rebeldía propia de la madurez emocional" haciendo lo mismo con sus pacientes que se encuentran en esta etapa de la vida, ya que en palabras de Cabrera, "son fases de transición".

"No quería hacer nada quirúrgico, porque yo siempre tuve una inclinación por lo clínico. Entonces, mis tres opciones de especialidades eran reumatología, medicina deportiva o cardiología" señala Cabrera sobre las alternativas que tuvo para hacer su especialización en medicina. De su paso por el Hospital Metropolitano, recuerda las palabras del Dr. Esteban Santos, "el Jefe Santos" como él y otros colegas le dicen.

"Me dice: tú manejas a los pacientes de una manera diferente, y me pregunta qué es lo que quería hacer y después me dice que debería hacer medicina deportiva, además que me podía conseguir una beca en Colombia. No podía creerlo, ese rato fui, me metí al Internet e hice lo que él me pidió" señala, manifestando que no pudo viajar a Colombia pues su esposa quedó embarazada de su primera hija.

Cabrera hace una perspectiva de lo que ha vivido, mirando hacia atrás y considerando que "las oportunidades definen al ser humano, incluso las que deja de tomar". Finalmente, hizo su especialización en medicina deportiva y una subespecialización en rehabilitación cardíaca.

La medicina deportiva ha evolucionado en los últimos 60 años. En Inglaterra, esta especialización se consideró en un principio como "el médico que ayudaba a la gente en la parte metabólica", empezando ahí donde empieza este concepto. 

La especialización de Cabrera fue de la mano con su adolescencia, época en la que iba a entrenar a un gimnasio en Otavalo por un castigo impuesto por su papá; presume que fue por el asunto del arete. El castigo le duró una semana, pues quedó fascinado con ese ambiente.

"Como especialidad, la medicina deportiva es una especialidad clínica que tiene muchas aristas de subespecialidades como metabólica, endócrina, cardiológica, rehabilitación física que es algo que me apasiona y de obesidad, que también es un tema apasionante" dice Cabrera, compartiendo uno de los casos de éxito que ha vivido con sus pacientes.

"Hay una señora de 47 años que vino de Nueva York, ella no vino por nada de la clínica. Su hermana la había referido, venía básicamente por un dolor cervical y dorsal. En la evaluación, todos los exámenes aparentemente eran negativos, pero tenía una contractura muscular muy fuerte y crónica. El asunto y el miedo para nosotros era que ella ya venía siendo estudiada por tres o cuatro hospitales muy importantes en Estados Unidos, y no le quitaban el dolor.

Se le hizo un estudio de resonancia, algunos estudios adicionales y se concluyó que además de una escoliosis, la señora tenía algunos problemas y se le diagnosticó como fibromialgia, con sus respectiva medicación y fisioterapia. Dos días antes de regresar a Nueva York, la señora volvió y se puso a llorar, desconsoladamente, en la consulta. No podía contenerse. Me dijo que llevaba años así y que hace mucho tiempo no podía dormir tranquila y sin dolor. Eso fue algo que, personalmente me marcó".

En el aspecto de los casos de pacientes niños, destaca el impacto del tema de alto rendimiento. Ha visto el cambio de muchos físicos de niños a adolescentes, quedando impresionado con los resultados obtenidos. 

Varios deportistas profesionales también acuden a sus consultas, como el caso del nadador Ariel Troya que, en palabras de Cabrera, "él va a ser deportista olímpico en unos tres o cuatro años".

Sus referentes personales, además del "Jefe Santos", también son el Dr. Rafael Arcos y el Dr. Alfredo Borrero, actual vicepresidente de la República, por quienes siente un profundo respeto y admiración. 

"Si el paciente no confía en el médico no vuelve, por más que sea el súper médico o especialista que seas. La diferencia es que, con los médicos de mayor edad, yo he visto a muchos chicos y he crecido con algunos pacientes también", destaca Cabrera al mencionar sobre el trato que se les da a sus pacientes. (I)

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