Hay momentos en que un miembro del equipo parece diferente de lo habitual. Más callado. Inquieto. Más distraído. Eso no es necesariamente un problema. Es simplemente humano. Lo que también es humano es notarlo. Ser consciente de quiénes son las personas, no solo de lo que hacen. Detenerse a pensar si decir algo o dejarlo pasar es, en sí mismo, un pequeño acto de liderazgo. Podría ser así...
Un líder se reporta después de una reunión: "Hoy no te ves como antes. ¿Estás bien?"
Quizás estén bien (o al menos eso dicen). O quizás, de verdad, digan qué está pasando. En cualquier caso, no hay necesidad de apresurarse con soluciones ni de intentar ayudarles a resolver las cosas. Además, con todo lo que está pasando en el mundo ahora mismo, lo que la gente aporta a estas conversaciones no necesita resolverse para ser significativo. En momentos como este, escuchar y reconocer puede ser más que suficiente.
No es necesario que ocurra nada drástico. La jornada laboral continúa. Puede que el estrés de esa persona no desaparezca. Pero algo cambia. El miembro del equipo se siente reconocido, valorado y apoyado. Un simple momento de conexión hace que el día se sienta mucho más llevadero.
En el entorno actual, este tipo de intercambios tiene un impacto real en cómo las personas se enfrentan, se concentran y se mantienen comprometidas en el trabajo. Las personas están de duelo, abrumadas y se sienten atraídas en múltiples direcciones. Algunas se están desconectando silenciosamente. En general, hacen un buen trabajo, pero el ritmo y la pasión no son los adecuados. No es que no les importe. Es que llevan una carga enorme.
Por eso el liderazgo debe ser firme y humano. Y eso exige saber liderar cuando el peso del mundo se hace notar en el trabajo.
¿Qué está cambiando la forma en que las personas se presentan en el trabajo?
Los equipos operan en un contexto constante de noticias intensas, a menudo preocupantes. Conflictos globales, incertidumbre económica, tensión política y división social. Esta información está en todas partes. Incluso en la gasolinera.
La gente lee titulares y actualizaciones sombrías antes del trabajo y entre reuniones, y luego, con todo eso en mente, se espera que vuelvan a la normalidad. Esa transición no siempre es fácil. Por eso, algunos guardan silencio, se distancian de asumir nuevos trabajos o se desconectan un rato para recuperar el aliento. Es válido. Pero esto crea un dilema silencioso para los líderes: reconocer la realidad y el riesgo de decir algo incorrecto, o no decir nada y arriesgarse a parecer desconectados.
En lugar de sentirse atrapados entre el silencio y la exageración, los líderes más eficaces adoptan un enfoque más intencional.
Nombrar lo que está en el aire sin añadir comentarios
Nombrar lo que está en el aire demuestra conciencia y respeto, sin pedir explicaciones. Crea comprensión y conexión compartidas, sin exhibir nada. Esto puede parecer tan simple como compartir algo como esto con el equipo:
- “Oye, están pasando muchas cosas en este momento y es comprensible que la gente se sienta presionada”.
- “Sé que concentrarse puede ser más difícil algunos días, y aprecio el esfuerzo que todos están haciendo”.
- La gente está gestionando su situación ahora mismo. Seamos flexibles y cuidémonos unos a otros.
Estar presente sin necesitar respuestas
Reconocer el contexto más amplio es una cosa. Saber cómo responder cuando alguien comparte algo personal es otra.
Recuerda, no se trata de ofrecer respuestas ni perspectivas. Se trata de escuchar, estar presente y no dejar pasar el momento rápidamente. Esa presencia a menudo facilita que las personas se reencuentren y avancen.
Apoyando el bienestar de los empleados de forma práctica
El estrés erosiona rápidamente el bienestar. Pero los líderes pueden marcar una diferencia significativa mediante acciones prácticas, centradas en las personas, que demuestran interés sin reducir las expectativas.
Esto podría incluir:
- Ofrece flexibilidad cuando el enfoque o la energía se reducen temporalmente
- Dirigir a los empleados hacia el apoyo o los recursos disponibles
- Ajustar cronogramas o prioridades cuando la capacidad se ve claramente afectada
- Registrarse constantemente, no solo una vez
Apoyar a personas como esta no compite con el rendimiento. Lo protege. Porque cuando las personas se sienten apoyadas, pueden concentrarse mejor, colaborar y contribuir de forma sostenible.

Saber cuándo el silencio es la respuesta correcta
Habrá ocasiones en las que no abordar directamente los "asuntos externos" sea la mejor opción. La situación puede requerir silencio. Con todo respeto, no siempre se requiere un correo electrónico a toda la empresa ni una declaración oficial. Lo importante es cómo se mantiene ese silencio.
El silencio acompañado de atención se manifiesta como líderes que notan cambios de comportamiento, se mantienen accesibles y responden con consideración en las interacciones cotidianas. Por otro lado, el silencio acompañado de distancia suele transmitir indiferencia, incluso si algo se dice públicamente. La verdadera diferencia radica en si las personas sienten que sus líderes parecen preocuparse por ellas .
Por qué la conexión es aún más importante en tiempos difíciles
En tiempos difíciles, el liderazgo se centra menos en transmitir el mensaje correcto y más en crear momentos de conexión genuina. Ese tipo de momentos, aunque sean fugaces, que recuerdan a las personas que los demás prestan atención y se preocupan genuinamente por su desempeño.
En un mundo donde el cuidado y la preocupación por los demás parecen escasear hoy en día, los líderes tienen la oportunidad de ser un ejemplo de cómo se preocupan por los demás. Y al hacerlo, pueden ayudar a que esos momentos difíciles se sientan un poco más ligeros.