El propósito genera resultados poderosos para las personas y las organizaciones. Descubre cómo los líderes pueden crear las condiciones para que las personas experimenten el propósito en el trabajo.
Hay cambios que se anticipan, que se organizan, que incluso se planean durante años. ¿Pero qué pasa cuando el cambio se torna ingobernable y se pierde todo atisbo de previsibilidad? ¿Cómo liderar cuando uno tiene la sensación de vivir en una “montaña rusa”, avasallado por nuevas tecnologías, sabiendo que las recetas que funcionaban hasta ahora han quedado obsoletas?
Aunque nació en la aviación militar, el método de ensayo mental que usan los pilotos también puede ayudarte a reaccionar con claridad cuando las cosas no salen como esperabas.
Sabe lo que hace, pero siempre se salta un paso. Qué hacer cuando un colega talentoso complica al resto por no respetar los procesos y cómo hablarlo sin generar roces.
Para muchos, llegar a un puesto más alto implica perder motivación, sumar responsabilidades no deseadas y quedar atrapados en un esquema que castiga el deseo de mantenerse conectado con lo que mejor saben hacer.
Las fiestas no perdonan: entre el vitel toné y los brindis, siempre hay alguien que pregunta como si fuera tu jefe. Cómo sobrevivir al interrogatorio familiar sin que se te enfríe la comida, esquivar comparaciones con el primo exitoso y responder sin atragantarte con el pan dulce.
¿Te has dado cuenta de que las historias de agotamiento suelen empezar con un colapso? Cuando en realidad, empiezan sin pretensiones. Con personas que solo empujan. Luego, pasando de largo. Por un tiempo tal vez. Hasta que algo da.
En el mundo del liderazgo, las nociones de poder y autoridad han sido objeto de análisis y estudio desde hace mucho tiempo; ambas definen el modo en que los líderes influyen, orientan y dirigen. También se suma un tercer concepto que invita a la reflexión: el abuso de poder, esa frontera invisible en donde la influencia legítima se transforma en control y coerción.
En el mundo del liderazgo, las nociones de poder y autoridad han sido objeto de análisis y estudio desde hace mucho tiempo; ambas definen el modo en que los líderes influyen, orientan y dirigen. También se suma un tercer concepto que invita a la reflexión: el abuso de poder, esa frontera invisible en donde la influencia legítima se transforma en control y coerción.
En el ámbito del liderazgo se suele enfatizar en las fortalezas y virtudes que diferencian a quienes inspiran y logran transformar realidades. Pero existe otra cara, menos visible, aunque igualmente decisiva: los llamados derailers o "descarriladores".
Una investigación basada en miles de calificaciones internas revela que, al observar el trabajo diario y no ideas abstractas, ellas reciben mejores puntajes en habilidades clave como integridad, iniciativa y capacidad para motivar. La cercanía parece ser el verdadero filtro contra los prejuicios.
Molesta, incomoda o despierta envidia. Cuando alguien se destaca demasiado en el trabajo, las reacciones del resto del equipo pueden ser más hostiles que celebratorias. Una trampa silenciosa que castiga el mérito y empuja al silencio.
Aunque las grandes empresas achican planteles y aumentan los recortes entre quienes trabajan desde casa, hay roles que siguen siendo difíciles de reemplazar. Qué perfiles mantienen la demanda y ofrecen resguardo ante una nueva ola de recortes.
Presentada como virtud, la resiliencia se volvió un atajo para encubrir estructuras agotadoras. Mientras se romantiza la resistencia individual, se esquiva el verdadero problema: organizaciones que exigen más de lo que dan.
El consultor James Root propone dejar atrás las fórmulas genéricas y repensar la gestión de talento según lo que realmente moviliza a cada persona. Su modelo identifica seis perfiles recurrentes y pone en duda las etiquetas generacionales que hoy dominan muchas estrategias de recursos humanos.
Actuar con iniciativa, construir redes sólidas y saber cuándo hablar puede pesar más que una oficina con vista. Qué hacer para que tu voz cuente, incluso si no firmás como jefe.
Detrás del mantra empresarial de "mostrar tu verdadero yo" se esconde una lógica que no siempre juega a favor del empleado. La autenticidad, lejos de ser un valor universal, funciona como filtro selectivo que premia a quienes ya encajan y castiga a quienes no.