"Me gusta persuadir sin pelear"
Desde Miami, el ecuatoriano Diego Amen lidera la operación regional de Vivanco & Vivanco y VGV, una plataforma que asesora a más de 1.300 empresas familiares en la estructuración e internacionalización de sus patrimonios en cerca de 14 países.

Siempre me imaginé siendo un ejecutivo de traje y corbata, al estilo Wall Street o en la banca internacional. Nunca pensé que iba a llegar a ese mundo a través de la abogacía."

Esta frase resume la trayectoria de Diego Francisco Amen. Este guayaquileño de 36 años hoy dirige desde Miami una plataforma que acompaña a familias empresarias y compañías latinoamericanas en la protección, estructuración e internacionalización de sus patrimonios.

Es director regional de Vivanco & Vivanco y VGV. Su camino hasta esa posición comenzó en Ecuador en enero de 2020. Cinco años después la firma decidió trasladarlo a Miami, EE.UU., para que lidere una operación regional con presencia en cerca de 14 países. Hoy Amen supervisa una plataforma con más de 1.300 clientes activos y una facturación consolidada cercana a los US$ 11 millones al cierre de 2025.

El abogado que nació entre negocios

Creció dentro de una familia de empresarios y comerciantes. Por su padre, tiene raíces chinas y por su madre lleva sangre española. Es parte de la cuarta generación de migrantes que llegó al país para abrir negocios, entre los que están dos hoteles en el centro de Guayaquil. En un principio pensó que seguiría el mismo camino, pero eligió otro. “Soy el único abogado”.

Desde niño tuvo una inclinación por la lectura y por entender cómo funcionaban las cosas. Entre sus autores favoritos está José Ortega y Gasset, especialmente sus ensayos sobre las relaciones y las sociedades. “Con el que más me identifique fue ‘El tema de nuestro tiempo’, porque no solo explica el mundo, sino que busca que uno entendiera porque tiene esa mirada sobre la realidad”.

Esa curiosidad también se reflejó durante sus años en el colegio Espíritu Santo, donde fue abanderado del estandarte de la ciudad. En un momento pensó que quería ser periodista, incluso creó un periódico estudiantil. “Siempre fui crítico”

Con una beca se graduó de abogado con enfoque corporativo en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo. Desde el inicio tuvo claro que su desarrollo no estaría en los tribunales.

“Me gusta persuadir sin pelear. Ser abogado tiene algo especial porque ayuda a que el orden de las cosas funcione”.

También puede interesarte: Construir desde cero y facturar millones

Mientras estudiaba ingresó como asistente a Deloitte como parte del equipo legal. Durante cinco años y medio creció dentro de la firma hasta convertirse en Senior A. En ese periodo trabajó con compañías multinacionales como Holcim, Unilever y Cervecería Nacional, dentro de una cartera cercana a 90 clientes. Reconoce que fue escuela para entender que un abogado corporativo no puede limitarse a conocer de normas, sino que tiene que entender de negocios. “Aprendí cómo piensan la industria, qué riesgo enfrentan las organizaciones y cómo una decisión jurídica puede cambiar un negocio”.

En 2016 decidió salir de Deloitte y aceptar una oportunidad en Ferrere Abogados. Se mudó a Quito y siete meses después apareció una oportunidad imposible de rechazar. ZTE Corporation, una compañía tecnológica asiática, lo contrató como gerente de la gestión legal para Ecuador.

Pasó de asesorar empresas a convertirse en responsable del área jurídica de una multinacional que manejaba proyectos de gran magnitud.

En esa etapa estuvo involucrado en contratos como uno cercano a US$ 20 millones con TV Cable y otro superior a US$ 45 millones con Movistar. Después vino Samsung donde fue gerente de asuntos legales, cumplimiento normativo y relaciones gubernamentales. “Mi esposa quedó embarazada, quería volver a Guayaquil, así que renuncié”.

Como no tenía nada seguro al frente, con tres socios creó Consultier, una firma boutique especializada en asesoría tributaria y corporativa. Llegaron a tener cerca de 15 clientes y facturaron alrededor de US$140.000. Pero el proyecto no logró sostenerse.  “Emprender me ayudó a comprender mejor a los empresarios que hoy asesoro”.

El salto a la arquitectura de patrimonios

La oportunidad llegó con Vivanco & Vivanco.

Fundada en 1902, es una de las firmas jurídicas corporativas más antiguas de América Latina. Como parte del estudio jurídico, hace tres décadas abrió VGV, una plataforma internacional especializada en acompañar a familias y empresas que funcionan en diferentes jurisdicciones. El mercado en que trabaja este guayaquileño ha crecido con fuerza en los últimos años.

VGV opera como un multi-family officno financiero. Acompaña a familias empresarias en la estructuración de sus patrimonios, la planificación sucesoria, el gobierno corporativo, la protección de activos y la internacionalización de sus negocios.  Atienden a más de 1.300 clientes, cuyos patrimonios van desde US$ 1 millón hasta más de US$ 30 millones, y cerró 2025 con una facturación consolidada cercana a los US$ 11 millones. Alrededor del 40% de la cartera tiene origen ecuatoriano. 

"No administramos el dinero. No custodiamos capital. Construimos la arquitectura legal y corporativa para que puedan tomar mejores decisiones."

Asegura que el mayor desafío de su trabajo no está en un contrato. “Los casos más complejos tienen que ver más con las personas, que con una cláusula legal”.

 Cuando llegó en 2020 al bufete, su objetivo fue hacer crecer la operación. En poco tiempo logró multiplicar su responsabilidad corporativa y de confianza de US$ 600.000 a US$ 2 millones, optimizando sus estructuras legales y comerciales.

También puede interesarte:  Fabrica seis millones de palitos de helado al día

El siguiente destino fue Miami. En este proceso no dudó en obtener una maestría en derecho en la Universidad de Miami. Adicionalmente cumplió con los requisitos para ejercer como abogado en ese país. Hoy, con su esposa y tres hijos vive en Coral Gables, una de las zonas más exclusivas del sur de la Florida.  En su tiempo libre, busca desconectarse con una raqueta. Juega tenis y pickleball y disfruta caminar con su familia por los parques de la zona.

Pasa buena parte del año entre aeropuertos. Un día puede estructurar un holding para una inversión EE. UU, con un fideicomiso en Reino Unido. Al día siguiente puede acompañar la compra de una planta o edificación en cualquier parte del mundo, guiando a un emprendedor para poner sus productos en Amazon o estructurando la sucesión patrimonial en Ecuador, Colombia, España o México. 

 “En una ocasión todo estaba listo para la venta de un bien, habíamos revisado minuciosamente todos los documentos, pero el día de la firma una de las partes se arrepintió”. Este hecho cambió su manera de trabajar. “Entendí que tenía que ser mucho más preventivo que reactivo”.

 Con frecuencia enfrenta diferencias y conflictos que llevan años sin resolverse. "El buen abogado debe saber entender entre líneas. Mi responsabilidad es mostrar las ventajas y desventajas de cada alternativa, pero nunca imponer una posición”. 

Después de 15 años, Diego Francisco Amen hace aquello con lo que se identificó desde que decidido estudiar leyes, persuadir sin pelear. Al final, su trabajo consiste en construir acuerdos. (I)