Forbes Ecuador
Valeria Córdova, Four Points by Sheraton Barcelona Diagonal
Fotos Cortesía
18 Septiembre de 2026 04.06

María Judith Rosales Andrade

'Nunca olvidaré de dónde vengo'

Share

Valeria Córdova dirige las áreas de Ventas y Marketing de Four Points by Sheraton Barcelona Diagonal, de Marriott International. El hotel registra ingresos anuales superiores a US$11 millones. Salió de Ecuador con un sueño, recorrió el mundo para aprender y hoy construye una carrera internacional sin olvidar de dónde viene.

A los siete años, Valeria Córdova entró por primera vez al Hotel El Dorado, en Cuenca y sintió que estaba en un mundo de fantasía. Los hoteles le producían una fascinación difícil de explicar entonces. "Era como ir a Disney".

Tres décadas después, es directora de Ventas Marketing de Four Points by Sheraton Barcelona Diagonal, una propiedad de Marriott International que tiene 154 habitaciones, una ocupación anual del 91,7 % y un valor promedio por habitación de US$ 197.

Valeria nació en Riobamba y creció muy cerca de su abuela, quien prácticamente la crio mientras sus padres trabajaban. De ella nació también su primer vínculo con la gastronomía. La abuela Lucía preparaba bocaditos y repostería, y hay un recuerdo que todavía la devuelve a la infancia. "La masa de hojaldre era única, no he probado nada igual".

Cuando tenía 15 años su familia se mudó a Quito por el trabajo de su padre y ella ingresó al colegio SEK. Aquí enfrentó su primera dificultad, no hablaba nada de inglés. Sus padres le enviaron a Sacramento, estados Unidos a un curso intensivo, experiencia que ella resume con picardía. 

"Me metieron el idioma en jeringa, fue duro, lo aprendí a presión", 

Soñaba con ser chef, pero esa no era una opción válida para su familia. Entonces ingresó a Ingeniería de Alimentos en la Universidad San Francisco de Quito, pero rápidamente se cambió hacia Arte Culinario y Administración de Alimentos y Bebidas. 

Durante sus años universitarios hizo un intercambio de seis meses en Walt Disney World. "Trabajé en Cosmic Ray's Café, en Magic Kingdom, donde ganaba US$ 8 por hora, ponía gaseosas y pasaba fuentes a los clientes. Después estuve en la tienda de vestidos de las princesas". Esta práctica le abrió los ojos a un mundo que quería conocer. Aprendió a manejarse sola, hizo amigos de distintas nacionalidades y recibió un entrenamiento intenso en atención al cliente. "Te meten en la cabeza que uno pese a cualquier dificultad, debe hacer magia y nunca dejar de sonreír".

Después llegó Francia. Estudió cinco meses en el Institut Paul Bocuse, hoy Institut Lyfe, y profundizó en gastronomía francesa. Aprendió francés en la Alianza Francesa y en la universidad. "Me di cuenta de que me gustaba la cocina, pero mucho más estar en contacto con la gente".

El salto a la hotelería

A los 23 años apareció una vacante en Marriott Quito para coordinadora de eventos. Una amiga le avisó y Valeria aplicó. Organizaba congresos, bodas y recibía a grupos de artistas. "Conocí a Enrique Iglesias, Paula Pausini y a Cristina Aguilera". Una anécdota de esos años viene a su mente. "Encontramos la suite de Cristina Aguilera cuando ella dejó el hotel llena de cajas de McDonald’s", cuenta entre risas y añade que en ocasiones los pedidos de los huéspedes llegan a lo inimaginable.

En 2017, sintió que era el momento de volver a las aulas. Renunció y se fue a Barcelona, España, para obtener MBA en Hospitality and Tourism Management en EAE. Durante esa etapa hizo prácticas en el Ritz-Carlton Abama, en Tenerife, donde pasó por las áreas de eventos y finanzas. El complejo tenía 12 restaurantes, dos de ellos con estrellas Michelin.

Noticia relacionada: El Grupo BID tiene US$ 1.600 millones para impulsar la innovación, el emprendimiento y la competitividad en Ecuador

Volvió a Ecuador y nuevamente a buscar oportunidades. Consiguió un puesto en el Sheraton de Quito en el área de eventos. "Fue un reto, porque me encargaron conseguir actividades para los fines de semana, porque al ser un hotel corporativo no había nada de movimiento esos días".  

Luego pasó al área de ventas. "Moví cielo y tierra para que funcione. Conseguí cuentas grandes como Merck, Pfizer, Bloomberg y Orion Minera. También que colegios y universidades realicen eventos en el hotel".  Además, manejó negocios importantes. "Una proforma para la selección de Chile podía alcanzar los US$ 50.000 por tres o cuatro días".

Cuando JW Marriott Quito retomó operaciones tras la pandemia, Valeria se incorporó como sales manager. Su principal función era recuperar las cuentas grandes que salieron en la crisis del COVID y rearmar el equipo comercial.  Estaba en su mundo, pero sentía que quería volar.

Intentó conseguir una beca para irse a China a estudiar, pero le negaron. "Fue un golpe".

Entonces, una tarde, mientras buscaba qué hacer, entró a Google y comenzó a buscar hoteles que necesitaran gente. Encontró la posibilidad de trabajar en Australia, aplicó a una visa, un mes después, recibió la aprobación. Era 2022. 

"Empaqué mi vida en una maleta y me fui y mi maleta no llegó".

Trabajó seis meses en Brisbane, ciudad ubicada en la costa este de Australia. Enviaba por lo menos 30 aplicaciones diarias. Sabía que Marriott Internacional tenía a un complejo en Port Douglas, en el extremo tropical norte y por coincidencia, necesitaban un manager de eventos.  "Viaje más de nueve horas en bus, me hicieron algunas pruebas y dos días después estaba dentro. Pude respirar". 

El Sheraton Grand Mirage Resort tiene 400 habitaciones, con una operación a gran escala. Allí comenzó a vender bodas y reuniones de mayor escala. "Una boda para 30 personas podía costar US$ 30.000 y una de 200 personas alrededor de US$150.000. Un evento corporativo llegó al millón de dólares. Trabajaba sin horario, más de 13 horas al día. Por año ganaba unos US$ 70.000".  

Otro desafío fue el inglés australiano. "Casi no entendía, hablan con muchos modismos locales. Al principio me tocaba pedir las instrucciones por escrito".

Después llegó Sídney

Fue promovida a Pier One Sydney Harbour. Su función fue desarrollar y operar el negocio de bodas. El hotel tenía 189 habitaciones y nueve espacios para eventos. Valeria llegó a manejar entre 150 y 180 celebraciones anuales. "En un año vendí más de cinco millones de dólares. Hacía por lo menos cinco por semana.

 En cuatro horas debía hacer menú tasting para diez parejas, en Quito el mismo tiempo se destinaba a una sola pareja".  Este ritmo de trabajo le pasó factura. "Me enfermé de estrés, se me bajaban las defensas y tenía unas gripes terribles", recuerda.

Estuvo un año y medio en Sídney, Un día recibió una noticia que le movió el piso. Su abuela Lucía estaba delicada de salud. "No dudé en renunciar y volver a Ecuador. Pasé cinco meses junto a ella y aunque no lo creas, ella se recuperó y yo sentí que logré cerrar un ciclo".

Barcelona su nuevo destino

Valeria estaba lista nuevamente para volar. Se mudó a Barcelona y realizó un posgrado en marketing digital. 

En Four Points by Sheraton Barcelona Diagonal encontró un nuevo espacio. Las habitaciones se llenaban, pero las salas de eventos no tenían el mismo desempeño. 

Como directora de Ventas y Marketing debió desarrollar una estrategia para convertir esas áreas en una fuente adicional de negocio. En temporada alta, una habitación puede superar los US$ 800 por noche. El hotel tiene 154 habitaciones, genera alrededor de US$ 11millones de ingresos anuales y está orientado principalmente al segmento corporativo. Un congreso puede representar por los menos US$ 65.000.

"Barcelona no es simplemente un gran destino turístico. Es una plataforma internacional de negocio". Según el Comité Español de la Cámara Internacional en 2025 se realizaron 142 congresos internacionales rotatorios con más de 125.000 delegados. Esta ciudad española recibe un promedio anual de 16 millones de turistas. 

Para Valeria los números cuentan solo una parte de la historia. Luego de una década en hotelería internacional ha aprendido a transformarse cuando las circunstancias cambian. "Un líder que deja de aprender deja de evolucionar".

Y en esta parte de la conversación por zoom recuerda a su tío el cardenal Raúl Vela, quien falleció en 2020. "Antes de cada viaje me llamaba y me decía: Vive el mundo".

A sus 34 años ha tenido que adaptarse a decenas de cambios, pero su manera de relacionarse con las personas permanece intacta.

"Vengo de un país donde las relaciones humanas tienen un valor enorme. Aprendí a mirar a los ojos, a escuchar, a estar presente y a entender que detrás de cada negocio hay una persona".  

Con sencillez afirma que su carrera internacional todavía está en construcción.

 "Los sueños abren la puerta. La preparación te permite estar listo cuando se abre, el trabajo te permite cruzarla y las personas que encuentras en el camino son las que hacen que el viaje tenga sentido."

Y quizás esta sea la mejor manera de resumir su historia.

 "Salí de Ecuador con un sueño, recorrí el mundo para aprender y hoy sigo construyendo una carrera sin olvidar nunca de dónde vengo". (I)

10