Sin excusas: La cultura con la que todo líder sueña
Crea una cultura de cero excusas. Aprende cómo los líderes transforman las explicaciones en responsabilidad, fortalecen la confianza y crean equipos que se hacen cargo de los problemas y ofrecen soluciones.

¡Este es el sueño de todo líder!

Imagina una cultura donde ningún empleado pone excusas… ¡para nada! No hay excusas para llegar tarde a una reunión, incumplir un plazo, ignorar la solicitud de un cliente, descuidar un proyecto y mucho más.

Bueno, deja de soñar, porque en este breve artículo voy a convertir el sueño en realidad. Primero, definamos una excusa. Una búsqueda rápida en Google de la definición de una excusa arrojó varias opciones que se pueden resumir de la siguiente manera: una explicación destinada a justificar o defender un error o fracaso.

No hay nada de malo en compartir una explicación por un error o fracaso, siempre y cuando sirva de introducción al plan para solucionarlo. La explicación debe ser una razón, no una excusa, y lo siguiente que deberíamos escuchar es: «Y esto es lo que vamos a hacer al respecto».

Sam Silverstein es un experto en responsabilidad y autor de « Sin excusas por un día» . Su misión es eliminar las excusas y ayudar a sus clientes a construir una cultura de responsabilidad. El nuevo libro de Silverstein no solo desafiará a cada empleado a dejar de poner excusas, sino que también servirá como guía para crear una cultura de responsabilidad.

La diferencia entre una excusa y una explicación

Una explicación por sí sola es una excusa. Silverstein afirma: «Al final, o lo asumirás o no… una excusa niega la responsabilidad». Pero cuando la explicación va acompañada de cómo se resolverá el problema, deja de ser una excusa y se convierte en responsabilidad.

Las excusas destruyen la confianza.

Cada excusa que da un empleado o una empresa erosiona la confianza y la credibilidad. Cuando un empleado defrauda a otro, el equipo comienza a debilitarse. Y cuando un empleado defrauda a un cliente, se convierte en la imagen de la empresa. Para el cliente, la excusa no proviene de una sola persona, sino de toda la organización. En resumen, una cultura de responsabilidad genera confianza; una cultura de excusas la destruye silenciosamente.

El liderazgo da el ejemplo

Los líderes y responsables deben ser un ejemplo a seguir. Si un líder o gerente pone excusas o evade responsabilidades, no debería sorprender que los demás hagan lo mismo. No se puede adoptar un estilo de liderazgo autoritario. Ser un buen líder implica mostrar cómo resolver problemas, asumir la responsabilidad y animar a los demás a hacer lo mismo. La cultura empieza desde arriba.

El reto “Sin excusas por un día”

El libro de Silverstein es todo un desafío. ¿Podrá alguien pasar un día sin poner excusas? Basta de decir: «No es asunto mío» o «Siempre lo hemos hecho así». Suena sencillo, pero obliga a la gente a prestar atención a algo que muchos no se dan cuenta de que hacen.

Así es como Silverstein sugiere abordar el desafío:

  • Primero, elige un día para realizar el reto.
  • Explica la diferencia entre una excusa y una explicación. Comparte ejemplos con los que todos puedan identificarse.
  • Formen equipos con sus compañeros para que se ayuden mutuamente a rendir cuentas, estando atentos a cualquier recaída.
  • Si alguien comete un error, no lo hagas sentir mal. Esto requiere práctica. Simplemente identifica la excusa y analiza cómo convertirla en una explicación.
  • Celebra este día. Habla de ello con los diferentes equipos y departamentos y comparte lo que aprendieron. No olvides compartir los grandes logros con otros departamentos de la organización.
  • Renueva el reto para otro día. Y otro. Y otro más. Lo que empieza como un ejercicio de un solo día puede convertirse en un hábito.

Palabras finales

Las palabras importan. El sutil cambio de añadir frases como «Esto es lo que vamos a hacer al respecto» después de una explicación transforma la conversación, pasando de las excusas a las soluciones. Este pequeño cambio puede transformar la cultura organizacional. Los empleados dejan de justificar sus errores y empiezan a asumirlos. Este cambio cultural genera confianza dentro de la organización, y no solo los empleados notarán la diferencia, sino también los clientes.

*Nota publicada originalmente en Forbes US.