El deportista enseña al CEO y viceversa
Pedro Maldonado Ordóñez Editor
Pedro Maldonado Ordóñez Editor
Mauricio Carreño vive los negocios con el mismo ímpetu con el que practica deportes. El fundador y CEO de la tienda Tatoo es un apasionado por la actividad outdoor. El ciclismo de montaña y de ruta son su mayor pasión, pero hace poco descubrió que el tenis es otra actividad que le ayuda a mantenerse en forma y a canalizar las ideas para los negocios.
Años atrás volaba en alas delta, así como en parapente, y en su adolescencia no tenía ningún problema con el running, cuando aún no se lo conocía con ese nombre. “Hoy, a mis 58 años, me considero empresario, CEO y deportista”, cuenta en las oficinas de la matriz de Tatoo, en Quito. La marca se creó hace 33 años, cuando se inclinó por elaborar camisetas, y con los años se convirtió en sinónimo de deportes de aventura con presencia en Ecuador, Perú y Chile.
La tienda es, para los amantes de los deportes de aventura, como un parque de diversiones. Las bicicletas de montaña y de ruta sobresalen en los pasillos, pero también están los equipos de escalada, desde cascos hasta gafas y botas para diversos terrenos. Las chompas térmicas, las carpas, las bolsas de dormir y una larga lista de artículos se exhiben en el local de casi 300 metros cuadrados de construcción.
El espíritu de la montaña está presente en cada vitrina del negocio, creado por este ecuatoriano que vivió en Chile y que todos los días madruga a las 05:30 para hacer bicicleta.
¿Se puede ser CEO y deportista? Carreño se toma unos pocos segundos y contesta: “Encuentro mucha relación entre ser empresario y ser deportista. Siempre en mi cabeza estoy relacionando la manera en la que me entreno, cómo compito, cómo gano, cómo pierdo, siempre le hago relaciones en mi mente directas a la parte empresarial”. Cuenta, por ejemplo, que gracias al tenis descubrió que puede mejorar ciertas habilidades que no desarrolló en la bicicleta de ruta o de montaña, en las que recorre hasta 200 kilómetros a la semana. Menciona la coordinación, el desarrollo de otros músculos que no aumentan con el ciclismo y, en general, aprender cosas nuevas. Según Carreño, pasa lo mismo cuando se hacen negocios, cada escenario es distinto y el CEO está obligado a seguir aprendiendo.
Otra similitud está en la planificación. El CEO de Tatoo tiene un entrenador que le comparte cada semana una rutina o plan de entrenamiento, con distintas elevaciones, tiempos y exigencias. Él hace lo mismo con su equipo de trabajo, que se reparte en Ecuador, Perú y Chile.
Carreño practica deportes desde los 17 años. “Un día, un amigo me desafió a dar una vuelta completa al parque La Carolina. Terminé la vuelta casi vomitando, pero a partir de ese día no me detuve”, cuenta entre risas, mientras los colaboradores de la tienda donde se cumple esta entrevista abren las puertas, un viernes a las 10:00.
A partir de ese reto entre amigos, Carreño no desaprovechaba la oportunidad para correr, incluso luego de las fiestas de colegio. “Cuando mis amigos me dejaban en la casa, yo salía a La Carolina y me daba una o dos vueltas completas. Corría durísimo, todo el tiempo”.
Luego aprendió a volar en alas delta. Despegaba desde el Pichincha y aterrizaba en la zona de Rumipamba, junto a la avenida Occidental. El amor por el deporte de aventura crecía cada día y, con ese romance en pleno, Carreño se mudó a Chile para estudiar conservación de alimentos. Allá empezó a volar en parapente y al mismo tiempo diseñaba y confeccionaba camisetas, el primer producto de este emprendedor. “El parapente me llevó a relacionarme con los temas de trekking y la montaña”.
Con las mismas máquinas con las que confeccionaba las camisetas, Carreño empezó a coser artículos para la montaña, como mochilas y bolsos. Uno de sus primeros productos también fue un forro para evitar doblar el parapente a cada rato cuando se vuela en la playa.
Así empezó Tatoo, aunque el emprendedor ya se había forjado a los 15 años, cuando aprendió la técnica de estampados conocida como serigrafía, con la que elaboraba camisetas para sus compañeros de clases. Luego, ya en Chile, probó suerte con una tienda de artesanías.
¿Le ha ido bien o mal? “Ha habido de todo, no llegas a esto en línea recta”, dice mientras muestra los productos de la tienda.
Esos primeros años como emprendedor fueron una escuela para Carreño. Y las lecciones vienen a su mente mientras se emociona contando algunas de sus aventuras por aire y tierra, en Ecuador, en Chile o en Europa. “Mi conexión entre el deporte y el empresariado es total. En ambos espacios me doy cuenta de que, para llegar a ciertas metas, se necesita entrenar, trabajar en equipo, aprender a no ganar o al menos a no llegar primero y no frustrarse”. También menciona la importancia de mantenerse sano y cuidar la mente y el cuerpo. “Yo relaciono toda mi vida deportiva con mi vida empresarial, no dejo nada separado, es una sola”.
Se anima a hablar de sus fortalezas y menciona una: “He aprendido a resistir, me fijo un objetivo y resisto”. Menciona coyunturas como la crisis de 1999, el feriado bancario, las sobretasas a productos importados, la pandemia, entre otras.
Pero también está consciente de sus debilidades. Cuenta, por ejemplo, que cuando se reúne con otros deportistas que también son ejecutivos se da cuenta de que la falta educación en ciertos temas de negocios. “Tienen una visión más aguda, se dan cuenta de cosas de las que yo no me doy cuenta. Probablemente ellos piensen lo mismo, pero yo siento que son más sagaces en algunas cosas. No solo es tema de edad, son personalidades”.
Revela que no ha estudiado tanto como quisiera sobre gestión de negocios. “Ha sido más mi intuición y no la veo como una debilidad. La práctica me ha formado, muchas veces he contratado gente estudiada, pero que no sabe de este negocio. Conozco a muchos CEO en la misma condición”.
¿Si estuviera ante un grupo de estudiantes en una escuela de negocios, qué les aconsejaría? “Que se entrenen, tal cual como el deporte. Tú puedes ‘entrenarte’ estudiando en la universidad, es una parte donde entiendes la estructura del entrenamiento y luego puedes seguir entrenándote tú solo o entrando a trabajar”. Cuenta que uno de los altos ejecutivos de Tatoo no cursó la universidad y que empezó a trabajar con él cuando tenía 17 años. Paso a paso ha ido por diferentes en puestos de la empresa, desde la bodega, como vendedor, jefe de tienda, luego estuvo a cargo de una tienda en Perú y ahora ocupa un alto cargo. “Hay varias formas de entrenarse y una es estudiando”.
Tatoo tiene actualmente cuatro tiendas en Ecuador, cuatro en Perú, dos en Chile. El equipo suma cerca de 220 colaboradores. “Es un orgullo, hacemos buenos productos y le hacemos bien a la gente”. El crecimiento es de un 5 % o 10 % anual.
Pero también aclara que existen temporadas buenas y malas. “El boom del ciclismo pospandemia fue impresionante, pero luego vino el chuchaqui y hoy todo el mundo está con stock de bicicletas. Hay años y años, y para eso es bueno estar entrenado porque sabes que ya te va a pasar el cansancio y luego te vas a recuperar”. Del total de las ventas, los productos propios de Tatoo representan un 35 % (pantalones, camisas, shorts, chompas…) y el 65 % es importado; las bicicletas de carbón vienen de Taiwán, las de aluminio de China; también hay productos de Italia, Alemania, Vietnam.
La mañana avanza y la conversación con Carreño llega al momento de la amistad que surge con los clientes. “Con algunos se ha creado una conexión especial gracias al deporte”.
Al hablar de los CEO y altos ejecutivos que compran en sus tiendas, Carreño dice que es impresionante cómo ahora casi todos los empresarios le dan una gran importancia a aprender a través del deporte. “Conectas tantas cosas del deporte con la empresa. El tema de salud sí es básico también, pero son más temas estratégicos”.
Para este empresario, el mundo wellness y el deporte tienen una relación, aunque aclara que no es algo profundo. Añade que conoce escaladores, por ejemplo, que cuidan muchos temas con la alimentación, pero hay otros deportistas de outdoors que no están tan conectados con todo lo que implica el wellness. Pero sí existe una relación clara entre el deporte al aire libre y el bienestar que buscan las personas. (I)
La nota original se publicó en nuestra nueva edición impresa número 29 que está en circulación. ¡Tú también puedes ser parte del mundo Forbes!
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