En noviembre de 2025, Manuela Troya abrió su showroom MT Design Studio. Para ella era la materialización de diez años de trabajo, de madrugadas y aprendizajes. La inversión fue de US$ 12.000. "Le metí toda la pasión del mundo”.
Durante meses sumó y restó números en largas noches, cuadrando cuentas. “Sabía que debía tener una reserva para el arriendo”. El local ubicado entre Tumbaco y Puembo, tiene 45 metros cuadrados. Ahí conviven propuestas audaces, como una mesa de comedor redonda de madera y porcelanato que junto a sus sillas está en un precio de US$ 4.000. Todo con una estética atemporal, dominada por los tonos neutros.
En su portafolio acumula 280 proyectos entre pequeños y grandes, cerca de 150 clientes y una red de 40 proveedores. Solo en 2025 realizó 50 diseños, varios de ellos con presupuestos que superaron los US$ 40.000
La prueba más dura llegó con las formas y el estilo de un local comercial que le contrató. Tenía apenas dos meses para construirlo, además, en diciembre, el mes más complejo por fiestas y feriados. Muchos proveedores no cumplieron y con la entrega encima, la presión era fuerte. “Tuve que bajar sola 150 planchas de gypsum para no parar los trabajos”.
Entregó la obra a tiempo. Ese día entendió que la creatividad le abre puertas, pero la ejecución es la que sostiene el negocio.
Uno de sus primeros proyectos grandes fue la remodelación de la cadena de restaurantes Bocatto, en Quito. Participó junto a otros diseñadores y su propuesta fue la elegida. "Mi oferta era la más económica”.
Troya admite que tuvo miedo de ponerle precio a su tiempo y a su trabajo. Terminó costando US$ 16.000, aunque ahora reconoce que debió valer al menos el doble. Esa experiencia, sin duda, le dio visibilidad para lo que vendría después.

Hoy a sus 31 años, sus sueños creativos se sienten en cada rincón de MT Design Studio.
Sus inicios
Al graduarse del colegio Americano no sabía que estudiar, por lo que se tomó un año sabático en Milán, Italia. Por su cabeza pasó la idea de ser chef porque le apasiona cocinar y crear sabores. También pensó en estudiar Psicología, por su facilidad de entender a las personas, pero ninguna de las dos terminaba de convencerla.
Casi por intuición llegó a la carrera de Arquitectura de interiores en la Universidad de las Américas (UDLA). “No sé cómo, pero di en el clavo”. De los 120 estudiantes que iniciaron la carrera, apenas 20 llegaron a graduarse.
En sus últimos años de estudio hizo una pasantía de siete meses con el arquitecto Christian Wiese. “Fue un gran aprendizaje, entendí como se gestionan proyectos grandes y cómo funcionan las operaciones de diseño”.
La verdadera enseñanza llegó cuando emprendió por su cuenta. En 2016 diseñó unos taburetes para la cocina de su primer cliente. Tenía pocas telas de muestra y un ebanista la ayudaba en la producción.
Cuando llegó el día de la entrega, simplemente le dijo que no le gustaban. “Me quedé con toda la mercadería, fue un golpe duro”. Pero también una lección. “Aprendí que tenía que firmar contratos y pedir anticipos”.
Ese mismo año creó su plataforma digital para mostrar avances de sus productos. “Las fotos eran horribles”, recuerda mientras compartimos una taza de café. Manuela se define como una persona meticulosa, crítica con cada detalle y obsesiva con los tiempos.
Su estilo está dominado por tonos neutros que permiten transformar el espacio con detalles de color en accesorios. Manuela no vende artículos en serie, los muebles, sillas, mesas, closets y hasta cocinas son elaborados junto a cada cliente, sin imponer.
El miedo sigue ahí, pero sabe convivir con él. “Siempre habrá un tropiezo o un desafío que te hace temblar. Lo importante es enfrentarlo con paciencia y decisión”. En 2025 cerró con ingresos superiores a los US$ 100.000.
Le habría gustado diseñar para el arquitecto mexicano Luis Barragán, a quien admira. Y por supuesto su propia casa.
Cuando tenía 10 años, su papá le construyó una casa de muñecas. Manuela pasaba horas jugando, moviendo muebles y probando combinaciones. Todo era rosado su color favorito en ese momento.
Sin saberlo, ahí comenzó todo (I)