Julissa Villanueva Periodista
El inventario cultural del país opera fuera de la vista pública y está fragmentado en tres edificios que no reflejan su escala real. Es decir, no tiene sede propia. Ese punto de partida empieza a cambiar con la convocatoria para escoger el diseño para la construcción del nuevo Museo Nacional, un proyecto con el que el Gobierno busca reorganizar la colección histórica y ampliar su acceso.
Se trata de 1,2 millones de bienes patrimoniales, de los cuales menos del 1 % está en exhibición, según registros del Viceministerio de Cultura y Patrimonio.
La colección del país incluye 62.103 bienes arqueológicos, desde lanzas de obsidiana (puntas de vidrio volcánico natural) hasta sillas manteñas y el Sol de la Tolita; también 5.353 piezas coloniales y republicanas y 2.538 obras de arte moderno y contemporáneo. Es un patrimonio amplio y diverso que necesita un espacio para mostrarse.
“La aspiración de contar con un Museo Nacional se remonta al segundo presidente constitucional, Vicente Rocafuerte, aunque durante décadas no logró concretarse”, indica Romina Muñoz Procel, viceministra de Cultura y Patrimonio.
Agrega que hubo intentos en distintos momentos, pero fue en 1969, con la apertura del Museo del Banco Central del Ecuador, cuando esa idea empezó a tomar forma a partir de una colección que luego sería reconocida como nacional.
Muñoz explica que el proyecto del nuevo Museo Nacional cuenta con un presupuesto de US$ 100 millones y el proceso tiene proyección internacional. La convocatoria consta de dos etapas y fue publicada por el Gobierno, a través del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, con la asesoría técnica del Colegio de Arquitectos del Ecuador.
La primera etapa consistía en la presentación de credenciales y portafolios. En esta instancia se presentaron 144 postulaciones de 27 países. De ellos, se seleccionó a 20 equipos finalistas, varios con participación de profesionales ecuatorianos, en un proceso que busca dar escala institucional a una de las colecciones patrimoniales más amplias del país.
Los equipos arquitectónicos preseleccionados para la segunda fase son originarios de Ecuador, España, Brasil, Portugal, Chile, Italia, Colombia, México, Países Bajos, Estados Unidos, Dinamarca y Japón.
El cronograma de la fase 2 se publicará en abril de 2026, según el Viceministerio de Cultura y Patrimonio. Este proceso se maneja a través del portal web: construcción del museo nacional
Muñoz agrega que el nuevo edificio tendrá al menos 25.000 metros cuadrados (solo el terreno cuenta con 13.004 m2). El complejo integrará salas de exposición permanente y temporal, auditorios, áreas de restauración, biblioteca, espacios educativos, cine, cafeterías, restaurantes y una tienda especializada. Actualmente, los bienes patrimoniales permanecen en tres sedes distintas que suman cerca de 8.000 metros cuadrados.
El predio donde se levantará el edificio pertenece al Ministerio de Educación, Deportes y Cultura, que está cerca del Parque La Carolina, la Av. Eloy Alfaro y República, en Quito.
“El museo busca convertirse en un lugar vivo, que acerque la historia y el arte a la vida cotidiana de las personas. Durante el 2026 se buscan los estudios de prefactibilidad y factibilidad. El proceso de ingeniería y construcción está previsto a partir de 2027. El Gobierno aspira a inaugurar el museo hacia 2028”, detalla.
Además del financiamiento estatal, el proyecto cuenta con una cooperación técnica no reembolsable de US$ 150.000 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destinada a estudios de impacto regional y diseño del modelo de gestión.
Modelos globales, pero con identidad propia
La viceministra Romina Muñoz analiza que, a escala internacional, los museos ya no responden a una sola lógica. Algunos han apostado por convertir la visita en una experiencia inmersiva, donde la tecnología, la luz y el recorrido son parte central del contenido. Otros han llevado la narrativa al espacio físico, con arquitecturas que cuentan una historia por sí mismas y marcan la experiencia desde la entrada.
Más que una tendencia única, lo que existe es un abanico de enfoques.
En esa diversidad, Muñoz destaca que los museos compiten por construir significado, permanencia y conexión real con quienes los visitan.
“Reconocemos que existen distintos enfoques museológicos y museográficos”, indica. Como referencia, menciona propuestas que integran tecnologías avanzadas, recursos inmersivos y narrativas interactivas, como el teamLab Borderless en Tokio o el Museum of the Future en Dubái.
También menciona modelos que articulan arquitectura, relato y experiencia desde una dimensión simbólica y sensorial, como el Museo Nacional de Qatar, así como instituciones más tradicionales, sostenidas en la solidez de sus colecciones, la investigación rigurosa y programas educativos consolidados, como el Museo del Prado (Madrid) o el The British Museum (Londres).
Ambos enfoques aportan aprendizajes valiosos y evidencian la diversidad de caminos posibles para relacionarse con los públicos. “Sin embargo, Ecuador busca construir su propio camino. La propuesta arquitectónica y museográfica deberá responder a su contexto cultural, social y territorial, integrando criterios de sostenibilidad y desarrollando modelos de gestión innovadores que garanticen un servicio de alta calidad, accesible y significativo para diversos públicos”, argumenta.
La propuesta para el Museo Nacional dice debe dar cuenta de la relación del Ecuador con el paralelo 0°, entendido no solo como una condición geográfica, sino como un eje simbólico que atraviesa identidades, saberes y formas de habitar el territorio.
Un polo turístico y económico
El nuevo museo también responde a un objetivo económico. De acuerdo con la viceministra, busca convertirse en un polo turístico que incentive mayor permanencia de visitantes en la ciudad, además de activar servicios vinculados como gastronomía, comercio cultural, hoteles y transporte. El modelo de sostenibilidad prevé ingresos por entradas, tiendas, restaurantes y alquiler de espacios, combinados con subsidio público.
El proyecto también se integra a un plan de modernización de la gestión patrimonial. En paralelo, el Estado invierte más de US$ 500.000 en la digitalización de la colección nacional, a través de un sistema desarrollado por una empresa suiza que permitirá consultar obras y registros patrimoniales en línea.
“Lo que buscamos es dotar a la ciudad de un espacio para resguardar la colección nacional y conectarla con la ciudadanía”, señaló Muñoz.
La construcción del museo forma parte del Plan de Mejora de Infraestructura Cultural 2024-2025, que cuenta con un presupuesto cercano a US$ 4 millones para la recuperación de espacios culturales en distintas provincias.
Entre ellos se incluyen el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) y el Centro Cívico, sede de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil; los museos de Manta y Bahía de Caráquez, en Manabí; el Museo Pumapungo; el Archivo Histórico Nacional y la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, además de espacios culturales en Loja. (I)