Las brujas producen US$ 13.500 millones en EE.UU. y llegan a las vitrinas de Ecuador
Mientras Estados Unidos cerrará 2026 con un gasto récord de US$ 13.500 millones en Halloween, cuatro empresas ecuatorianas del sector cuentan a Forbes Ecuador cómo esta temporada se convierte en un motor comercial de sus negocios.

Los estadounidenses gastarán este año una cifra récord de US$ 13.500 millones en Halloween, repartidos entre disfraces con US$ 4.400 millones, decoraciones con US$ 4.300 millones y dulces con US$ 4.100 millones, según Forbes US. Incluso los disfraces para mascotas moverán US$ 900 millones. En Ecuador las empresas del sector tienen un termómetro propio y sus datos lo demuestran.

Forbes Ecuador conversó con cuatro empresas de disfraces y artículos de fiesta ubicadas en Quito, Guayaquil, Manta y Cuenca para entender cómo se vive la temporada en el país. Halloween no es una tradición ecuatoriana, pero para quienes están en el negocio, es una de sus temporadas más altas del año.

Andrea Constantine es gerente comercial de Party Lovers, empresa que tiene ocho años en el mercado y opera tiendas en Guayaquil, Manta y Quito. En los últimos cuatro años, Halloween representa un promedio del 54 % del movimiento mensual de la empresa en octubre.

 "Es una de nuestras temporadas más fuertes, junto con Fin de Año, Día del Niño y Navidad", explica. La planificación arranca desde enero, con la asistencia a ferias para detectar tendencias. En julio ya hay mercadería en percha y en septiembre comienza el repunte real.

Lo que vende Party Lovers va desde diademas hasta un disfraz completo con accesorios, maquillaje y lentes de contacto que puede llegar a US$ 80. Los costos promedio de los disfraces se mueven entre US$ 25 y US$ 40. Hay disfraces nacionales trabajados con mano de obra ecuatoriana y otros importados directamente. Este año, un lote de gorros de Minions se agotó en una semana y las alas inspiradas en el desfile de Victoria’s Secret se convirtieron en una de las tendencias más pedidas. Un esqueleto animatrónico de casi tres metros se vendió en US$ 700.

En Cuenca, el panorama es distinto. Pablo Coronel fundó Maskerade hace 30 años y contó cómo se mueve la industria del disfraces en la ciudad. 

"Cuenca es muy distinta a las otras ciudades. Tenemos fiesta cada mes acá. La fiesta siempre va asociada con el disfraz", dice. En Maskerade su catálogo acumula 32.000 trajes, con 3.500 modelos agrupados en 20 categorías. Solo en la categoría de terror hay 350 opciones y para la temporada de Halloween este año tienen más de 4.000 trajes disponibles.

La tendencia de este año en Cuenca cuenta Pablo, son los corsets victorianos y los disfraces de vikingos. Como fabricante local, Coronel también produce piezas distintas, una pollera de chola cuencana estilizada puede llegar a US$ 880. El local no cierra en octubre, sino que entra a las fiestas de Cuenca en noviembre, Navidad en diciembre, mascaradas en enero y Carnaval en febrero.

Fuente: Diseño de Vanessa Blanco para Forbes Ecuador. Elementos hechos con IA y Disney Store

En Quito está Plenísimo, fundada por las hermanas Carmen Helena y Cristina Pérez, lleva 25 años en el mercado. Para Carmen Helena, Halloween es un momento clave del calendario, "Lo que facturamos entre octubre, noviembre y diciembre es básicamente el 60% de lo que se vende en toda la temporada anual. El año en Plenísimo empieza y termina en octubre. El Halloween para nosotras es como el Valentín para los floricultores", resume.

Plenísimo trabaja con vestuarios que incluyen maquillaje profesional, accesorios y caracterización completa. Los precios oscilan entre US$ 20 y US$ 300. Un traje de María Antonieta, con crinolina, peluca del siglo XVIII y brocados importados que pueden costar hasta US$ 160 el metro, se ubica en los más novedosos. 

Las tendencias de disfraces siguen al cine, con la última película de Spider-Man, por ejemplo, alquilaron alrededor de 20 trajes de ese personaje en una sola semana. "Nuestro trabajo es tan grande e infinito como la imaginación", dice Carmen Helena. Además de disfraces, tienen una línea de shows y happenings para fiestas temáticas que ganó terreno en los últimos años.

Otra historia en Quito es la de Mega Imperio, dirigida por Edison Fernández, con más de 50 años de operación, hoy cuenta con seis sucursales. "Octubre es el mes más fuerte. Yo creería que representa más del 40% de todos los ingresos anuales", afirma. La facturación anual de Mega Imperio en temporada se ubica entre US$ 150.000 y US$ 300.000.

Entre sus bestsellers de este año están el disfraz de Drácula, con más de 30 unidades vendidas en locales a US$ 48, el de policía, con otras 30 unidades y el de payaso It a US$ 60. Fernández también fabrica bajo pedido, un disfraz hecho a medida parte en US$ 250 y las botargas (muñecos corporativos usados por marcas) se venden en US$ 400 cada una. Los disfraces importados, como un Darth Vader, pueden costar desde US$ 120. 

De las cuatro conversaciones surge un mapa, Halloween en Ecuador se mide en la facturación de las empresas que lo trabajan. La festividad llegó influenciada por Estados Unidos, pero adoptó un carácter propio. En Quito, Guayaquil y Manta se vive como una celebración de integración entre familias, oficinas y amigos. 

En Cuenca, se integró a un calendario festivo que convive con las fiestas locales. Y en todas las ciudades, el ecosistema completo se mueve con decoración de locales comerciales, piñatas personalizadas, caramelos temáticos, animatrónicos, concursos corporativos y fiestas.

Como lo describió Andrea Constantine, Halloween es, para Party Lovers, "una celebración de familia y amigos, un motivo para compartir". Para Carmen Helena Pérez, es el motor que empuja a Plenísimo a abrir el año en octubre. Para Pablo Coronel, es parte de un calendario festivo cuencano que no para en todo el año. Y para Edison Fernández, es la temporada que concentra lo que su fábrica produce durante doce meses. (I)